Un verano más, trabajadores que viajaron a los Países Bajos atraidos por la amplia oferta de empleo, se han topado con una realidad muy distinta a las que las ETT les prometen.

(Sarah Babiker – El Salto) Holanda – Cuando estás lejos de casa y dependes de una empresa con la que apenas puedes hablar, y que además se encarga de designar dónde duermes y en qué lugar y por cuántas horas trabajarás, te vuelves vulnerable. Y en esa situación de vulnerabilidad es posible que salgas perjudicado. Esto es lo que constataron una veintena de trabajadores y trabajadoras españolas hace unas semanas.

A y J. son pareja, viajaron a finales de junio a Holanda en el coche de A. “La ETT con la que viajamos se llamaba Hobij y al principio todo fue superbien”, cuenta A. a El Salto. Con superbien se refiere a que tenían un bungalow de camping muy pequeño para las cuatro personas que lo compartían: “Pero el lugar era bonito”, explica. “Comparado con las residencias de otros compañeros que hemos visto, de verdad que tuvimos suerte”, afirma realista J. Fue en el camping donde conocieron a una veintena de compañeros con los que compartieron sus desavenencias con la empresa.

Cada año, miles de personas parten a trabajar a los Países Bajos. Si introduces trabajar en Holanda en tu buscador te salen decenas de páginas en las que te explican que es posible y accesible obtener un empleo con alojamiento en el país, incluso sin saber hablar inglés o neerlandés. Trabajos no cualificados en restaurantes, de limpieza o en almacenes copados en muchos casos por españoles.

En 2020 un informe elaborado por la Fundación 1º de Mayo de CC OO, explicaba cómo la práctica de reclutar miles de trabajadores, sin apenas filtros, que habilita un stock de mano de obra disponible para las necesidades y picos de las empresas, y prescindible en caso de resultar claramente excedente, se estaba asentando en Holanda como una especie de experimento laboral amparado por las políticas europeas. La articulación entre ETT de diversas categorías era fundamental para sustentar un ecosistema laboral con una flexibilidad basada en la necesidad de trabajar de miles de personas alojadas en campings, hoteles low cost, etc, y llegados al país con el único propósito de sumar horas remuneradas.

El nombre de Hobij, la empresa con la que estos 20 españoles llegaron a Holanda, aparece ya en 2018vinculado con malas prácticas. En concreto fue señalada por Izquierda Unida, junto a otras del mismo tipo por, una vez llegados los trabajadores a Holanda, hacerles firmar un contrato sin un mínimo de horas, el famoso contrato de cero horas que ha sido eliminado recientemente de la legislación neerlandesa, tras años siendo objeto de denuncias por parte de trabajadores y trabajadoras que, al tener que abonar el alojamiento y los suministros a la empresa, junto a los gastos de transporte y el seguro, no sacaban ningún rédito a su estancia en el país por no trabajar las horas suficientes.

A., J. y sus compañeros estaban tranquilos por haber firmado un contrato de 38 horas. Así lo explican por Zoom. También cuentan cómo su tranquilidad no duró mucho: mientras la pareja ha vuelto ya a España e intentan recuperar dinero que se les debe, sus compañeras han tenido que buscar nuevas soluciones en el país del Norte. Y es que, aunque el contrato cero horas ya no exista, la flexibilidad sí: poder disponer de los y las trabajadoras para trabajar en cualquier horario, desplazarlos de puestos de trabajo, y cambiar el contenido mismo de la actividad, sigue siendo la norma. 

El grupo trabaja, a través de la ETT, en una empresa dedicada a la limpieza. En general estaban conformes con su trabajo. Pero un día la ETT llama a A. y les ofrece un cambio de ubicación, pasaban de trabajar en Europark, donde se ubicaba su camping, a un hospital a 50km de su alojamiento. La ETT le dice a A. que, pese a existir coches de empresa, use su propio vehículo para desplazarse al lugar, llevando a varios de sus compañeros. Ella acepta como medida temporal, después de que le aseguren que le pagarán gasolina, parking y las horas extra entregadas en calidad de driver. Las cosas empiezan a complicarse cuando llega el pago y no le incluyen nada de lo prometido.

Nota completa: https://www.elsaltodiario.com/laboral/holanda-un-dorado-sediento-de-trabajadores-low-cost