El Colectivo Caminando Fronteras denuncia que en 2020 en el intento de llegar al Estado español por vía marítima han fallecido 2.187 personas. De acuerdo al monitoreo realizado “es uno de los peores y más mortíferos años”. Desde la organización piden al Estado español poner en marcha las medidas necesarias para “garantizar el derecho a la vida”.

(Pablo ‘Pampa’ Sainz – El Salto) España – El Colectivo Caminando Fronteras ha contabilizado un total de 2.187 personas que han perdido la vida en su intento de llegar a España por vía marítima en el presente año, lo que representa un crecimiento del 143% respecto a 2019. La contundencia de estos números convierte al 2020 en “uno de los peores y más mortíferos años en las rutas migratorias de acceso al Estado español que atraviesan la Frontera Occidental Euroafricana”, afirmó la investigadora Helena Maleno, responsable de la presentación del informe Derecho a la Vida en Frontera Occidental Euroafricana. Monitoreo 2020.

El monitoreo confirma que 2.170 personas fallecieron en su intento de llegar a España, lo que equivale a una pérdida de seis vidas diarias en el mar. De ellas solo 88 cuerpos fueron recuperados por los servicios de rescate, frente a las 2082 personas que aún permanecen desaparecidas.

Los datos presentados son fruto del trabajo que desde Caminando Fronteras se ha hecho con las comunidades migrantes, redes de familiares, servicios de rescate y personas defensoras de Derechos Humanos. Y determinan también que entre las causas de salida de las personas están las guerras, la desestabilización política “por ejemplo en el caso de los jóvenes malienses”, el covid “que ha sido un factor determinante en muchas colectividades en Argelia y Marruecos, que se han visto empobrecidas”, y también “los acuerdos de pesca y las políticas neocoloniales que hacen que Europa entre en una depredación de los recursos naturales de los países de origen”.

Que el 95,9% de las víctimas permanezcan en el mar supone un agravante mayor, en especial para la búsqueda de las familias. Ya en el informe Vida en la Necrofrontera presentado en junio de 2019, el Colectivo había advertido que “la ausencia invisibiliza el relato de violencia que llevó a su desaparición y crea profundas brechas en las vidas de sus familias y en las comunidades de origen”. Son lo que la investigadora Paulina Boss denomina “pérdidas ambiguas”.

“Hemos constatado 88 naufragios y de ellos 33 embarcaciones desaparecieron con todas las personas dentro, esto tiene unas consecuencias gravísimas para las familias porque no se puede reconstruir su historia. Es un vacío y hay un dolor y un impacto terrible en ellas que no es aliviado con información oficial alguna, porque hay una falta de proactividad de los distintos Estados para mostrarnos a las víctimas de las fronteras. Al contrario, quieren invisibilizarlas, estigmatizarlas, criminalizar a las personas, colectivos y comunidades, incluso a las familias que buscan a sus seres queridos muertos o desaparecidos”, denunció Maleno.

El monitoreo se ha hecho sobre las cuatro rutas que siguen activas de acceso al Estado español: la ruta argelina, con destino final Islas Baleares, el Levante y Murcia; la ruta de Alborán, con embarcaciones del norte de Marruecos que llegan a Andalucía; la ruta del Estrecho, de la zona de Tánger y Tetuán hacia la Andalucía occidental y la ruta Canaria.

“La Ruta Canaria suma el grueso de las víctimas (1851), seguida por la ruta de Argelia (231), la ruta de Alborán (62) y la del Estrecho (26). Así, la ruta atlántica presenta una tasa de mortalidad del 32,1 por ciento. Tres de cada diez personas que cruzan la ruta atlántica, muere”, sentencia el informe.

Al respecto Maleno destacó que “este año ha habido dos rutas que han estado verdaderamente presentes en el cruce, la Argelina, activa durante toda la pandemia a partir de dos elementos destacables en la salida de los jóvenes y las familias desde este país, uno es el proceso de democratización que comenzó en 2019 y que ha hecho que se abran muchos procesos de persecución contra gente muy joven, y por el otro lado la pandemia, que ha tenido como efecto el empobrecimiento de una parte importante de la población”.

En tal sentido, admitió que los datos de los que disponen “no están completos”, por cuanto consideran “que son muchas más víctimas puesto que en esta ruta la mayoría de las embarcaciones no alerta y es muy difícil activar servicios de salvamento. Y cuando se alerta por parte de las familias es demasiado tarde”. Algo similar puede suceder con embarcaciones salidas desde Senegal o Mauritania, que no hayan avisado a los servicios de rescate.

Las víctimas proceden de 15 países: Marruecos, Argelia y sobre todo países de África Occidental (Senegal, Mauritania, Guinea Bissau y Guinea Conacry, República de Congo). Sin embargo, para Caminando Fronteras ha llamado la atención especialmente tres de los países de origen de las víctimas por la distancia con el Estado español, “Bangladesh, Sri Lanka e Islas Comores, que se unen a las víctimas de la zona de las Islas Canarias”.

Como conclusión de su informe, desde Caminando Fronteras se pide al gobierno español que se pongan en marcha todas las medidas “para garantizar el derecho a la vida”, que las cifras de mortandad “no se repitan” y se facilite a las familias que están buscando a las personas muertas y desaparecidas una respuesta de lo que ha sucedido con ellas.