Manifestantes contra el racismo en Reino Unido, indignados por la muerte de George Floyd en Estados Unidos, están decididos a eliminar los símbolos del pasado colonial británico tras el espectacular derribo, el domingo pasado, de la estatua de un traficante de esclavos en Bristol.
Este martes, en coincidencia con el entierro de Floyd en Houston, miles de activistas británicos protestaron ante la estatua de Cecil Rhodes (1853-1902), magnate minero y político del siglo XIX; colonizó lo que llevó su nombre como Rodesia y actualmente es Zambia y Zimbabue.
Los activistas no lograron su propósito de derribar la estatua como lo hicieron manifestantes en Bristol, donde tumbaron y arrojaron al río la efigie de Edward Colston, comerciante de esclavos que traficó unos 800 mil hombres, mujeres y niños de África a América en el siglo XVII.
También en Gales, se han lanzado campañas contra los monumentos que honran a un general del ejército británico que luchó en las guerras napoleónicas, Thomas Picton, infame por su trato a los esclavos en el Caribe. En Edimburgo, Escocia, la estatua del político Henry Dundas, que trabajó para retrasar la abolición de la esclavitud, también resulta problemática.
En Londres, cerca del Parlamento, la estatua del ex primer ministro conservador y héroe de la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill, cuyas diversas declaraciones sobre cuestiones raciales causaron controversia, también fue atacada el pasado fin de semana.
Fuente: La Jornada




