El 14 de abril, el Parlamento Europeo votará sobre una nueva directiva de la Comisión Europea que pretende proteger a las empresas del espionaje industrial pero que, en la práctica, podría convertirse en un arma para demandar a periodistas y cualquier persona que revele y difunda información secreta.

Medio centenar de organizaciones civiles, como Attac, Corporate Europe Observatory, Lobbycontrol, Transparency International France, Tax Justice Network o Xnet, han hecho un llamamiento a los eurodiputados para frenar un plan que consideran una amenaza para la libertad de expresión y el control democrático del sector privado.
Esta medida también va en línea con los requerimientos del acuerdo de libre comercio entre la UE y EEUU, más conocido con sus siglas en inglés TTIP. Al otro lado del Atlántico se está trabajando en algo parecido.
La “Directiva sobre la protección de conocimiento no revelado e información comercial (secretos industriales) contra su adquisición, uso y revelación ilegal” ya sólo requiere de la luz verde de la Eurocámara. El propósito original de la Comisión Europea era armonizar las diferentes leyes en los países miembros que protegen a las empresas del robo de información sensible, un problema que provoca daños considerables para la industria. Sin embargo, los abogados del lobby industrial que han asesorado a Bruselas para elaborar la directiva han logrado que el texto final sea lo suficientemente ambiguo para que la ley pueda ser usada también contra medios de comunicación, o empleados que revelan secretos, en opinión de los firmantes del documento contra la directiva.
Fuente: La Marea