Al menos seis manifestantes se encadenaron a la cárcel de Phoenix, incluida la Reverenda Susan Frederick-Gray, de la Iglesia Unitaria Universalista.
La Reverenda declaró: “Estamos de pie aquí diciendo: ‘ni uno más. Ni una madre más que sea separada de sus hijos. Ni un abuelo más a quien se separe de sus hijos y nietos. Ni un estudiante más a quien se le niegue la oportunidad de seguir sus sueños, luego de que su padre y su madre han sudado trabajando por nuestro país’”.
Mientras que las manifestaciones contra la ley anti inmigratoria de Arizona fueron pacíficas, los opositores a la ley estatal recibieron amenazas directas. El congresista demócrata Raul Grijalva tuvo que cerrar su oficina del distrito de Yuma luego de que los miembros de su personal descubrieran un agujero de bala en una ventana. La jueza federal Susan Bolton habría recibido, según se informa, centenares de amenazas en las oficinas de su tribunal tras su fallo del miércoles por el cual dejó sin efecto partes de la ley.
Fuente: Democracy Now



