El 18 de diciembre, los cinco comisionados de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) se reunieron en Washington y, en una votación de 3 contra 2, aprobaron nuevas regulaciones que permitirán una mayor concentración de los medios.

(Amy Goodman – Democracy Now!) EEUU – El comisionado disidente de la FCC Michael Copps declaró lo siguiente sobre la votación: “Invitamos generosamente a los grandes medios de comunicación a que se sienten en el regazo de Santa Claus, que nos digan qué quieren para Navidad, y luego intentamos cumplir de todos esos deseos los que fueran política y prácticamente posibles. No se analiza si han sido malos o buenos chicos. Simplemente, otro regalo bien grande y brillante para los pocos afortunados que ya poseen una licencia de la FCC, y un trozo de carbón para los que quedamos. ¡Felices Fiestas!”
Fue el presidente de la FCC designado por Bush, Kevin Martin quien presionó para que se hagan los cambios en la normativa. Martin ha sido un buen servidor del presidente Bush. Como Vice Director Jurídico de la campaña Bush-Cheney del año 2000, estuvo activo durante el recuento electoral de Florida. Antes de eso, trabajó para Kenneth Starr en la Oficina del Fiscal Especial Independiente durante el escándalo de Monica Lewinsky. Su esposa, Cathie Martin, fue portavoz del vicepresidente Dick Cheney en pleno escándalo de la revelación de la identidad de la agente de la CIA. Ahora ella trabaja en el equipo de comunicaciones de Bush.
La regulación federal en cuestión es la prohibición de la propiedad simultánea de periódicos y emisoras. Esta regulación ha impedido durante décadas que una misma empresa posea una emisora de televisión o radio y un periódico en la misma ciudad. Bajo esta prohibición se halla el núcleo mismo del concepto de interés público. Copps no podría haber sido más claro: “La decisión de hoy haría sentir orgulloso a George Orwell. Afirmamos que le estamos dando un estímulo a la industria de la información, pero el efecto real es que se reducen por completo las fuentes informativas”.
La nueva regulación propuesta por Martin también va a dañar la diversidad en los medios de EEUU. Juan González, ex presidente de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, testificó recientemente en una audiencia del Congreso sobre la propiedad de los medios. González declaró: “Incluso cuando nuestro país se ha hecho cada vez más diverso racial y étnicamente…la cantidad de emisoras en manos de las minorías… ha permanecido en niveles increíblemente bajos. … La experiencia directa ha demostrado que la propiedad de los medios importa a la hora de tener diversidad de voces y de satisfacer las necesidades informativas de las minorías”.
Hay un motivo para que el periodismo sea la única profesión protegida explícitamente en la Constitución de EEUU. Como garante de la información sobre el comportamiento del gobierno, resulta esencial para el funcionamiento de una sociedad democrática.
Al eliminar la prohibición de propiedad simultánea de emisoras y periódicos, Martin asegura que está salvando a los periódicos. El problema al que se enfrentan Martin y sus amigos de los grandes medios no es que los periódicos no sean rentables; el problema es que no son tan rentables como solían serlo.
El sistema de medios de comunicación en EEUU está demasiado concentrado y no sirve al interés público, sino a los intereses de los magnates como Rupert Murdoch y Sumner Redstone, que controla CBS/Viacom. Las corporaciones mediáticas que se beneficiarán con el regalo de Martin son las mismas que actuaron como cintas transportadoras de las mentiras del gobierno de Bush sobre las armas de destrucción masiva de Irak. Necesitamos medios que cuestionen al gobierno, que actúen como el cuarto poder, no en favor del poder. Necesitamos diversidad en los medios. El Congreso de EEUU tiene la oportunidad de anular la norma de Martin y la FCC, y de mantener en su lugar la prohibición de propiedad simultánea de periódicos y emisoras. Debería hacerlo de inmediato, antes de que los medios de la prensa consolidada nos conduzcan a otra guerra.