Seis reclusos de la cárcel Doña Juana, de La Dorada Caldas, iniciaron el viernes 24 de agosto una huelga de hambre como protesta a la política nacional carcelaria que utiliza la dispersión como forma de asilamiento para alejar a los reclusos de sus familiares y allegados.
Esta huelga de hambre se enmarca dentro de la protesta nacional carcelaria y pretende visibilizar los diversos vejámenes a los que es sometida la población carcelaria en general.
Piden ser trasladados a sus lugares de origen. Algunos de ellos llevan mas de tres años sin ver a sus familiares por la distancia en la que se encuentran y por la falta de recursos de ellos para poderlos visitar.
“Nuestra decisión es de no permitir que se nos aplique ningún tipo de hidratante hasta tanto no se nos resuelva la situación de los traslados. Responsabilizamos al INPEC y a las autoridades competentes por las secuelas físicas, psicológica y morales que nos puedan ocasionar la decisión que acabamos de tomar”, afirman en un comunicado hecho público.
El día del inicio de la huelga sus familiares, acompañados por la Fundación Lazos de Dignidad, marcharon por las calles del municipio de la Dorada exigiendo el trato digno de familiares y allegados. La movilización tuvo como objetivo respaldar a las familias en las justas jornadas de desobediencia que se desarrollan en más de 21 establecimientos penitenciarios del país. Exigieron mayor atención en salud, el deshacinamiento de los centros penitenciarios y el respeto a los derechos humanos de sus familiares. Las familias de los internos exigieron además la conformación de la mesa nacional de concertación con presencia de población reclusa.
Fuente: Traspasa los Muros



