El hacinamiento en las cárceles colombianas tiene grado crítico: conlleva insalubridad, aumento de enfermedades, dramáticas relaciones condicionadas por la escasez de espacio y mínimos vitales, lo que vulnera la integridad física y síquica de la población reclusa. En varias providencias judiciales se contempla el hacinamiento como un estado permanente de tortura. Representa un factor de riesgo contra la vida misma de los internos.
(Azalea Robles – Rebelión) Colombia – La alerta humanitaria máxima por hacinamiento es evidente: en La Picota hay 9.028 internos, cuando su capacidad es solo para 2.000 internos; en La Modelo hay 6550 presos cuando está prevista solo para 2.700. Según el Instituto Nacional Penitenciario (INPEC), a marzo 2012, las cárceles de Colombia alcanzan una sobrepoblación de 39,5 %. El dramático aumento de la población carcelaria en los últimos años es un termómetro de la realidad represiva que vive Colombia.
1. 40.000 personas presas sin juicio, 800 enfermos terminales y lisiados, y los ‘dormitorios’ cuelgan del techo. En el Foro "Colombia Entre Rejas", el representante a la Cámara Iván Cepeda, denunció: La gravísima situación de las cárceles colombianas se expresa en cifras como por ejemplo: que 40.000 personas estén presas sin todavía haber afrontado un juicio y que están desde hace años en situación de personas sindicadas en las cárceles, que más de 400 personas estén lisiadas en las cárceles, que más de 400 personas estén enfermas con carácter terminal (…)
2. Huelga de hambre nacional de al menos 617 presos políticos, totalmente silenciada
Durante el mes de marzo los presos políticos y los presos políticos de guerra hicieron una huelga de hambre a nivel nacional, para reclamar la cesación de la reiterada práctica de la tortura física y sicológica, para reclamar contra la negación de asistencia médica de la que son víctimas por parte del estado (tortura que los empuja a la muerte), para reclamar contra las condiciones de hacinamiento y vulneración que sufren al verse inmersos en patios carcelarios con paramilitares, sin que sea respetado el DIH que contempla la separación de presos políticos, y su no exposición a riesgos mortales, como es el caso en Colombia.
3. Retazos del olvido: presos políticos lisiados en patios paramilitares y asesinato de familiares para coaccionar a dar falsos testimonios
Sobre las torturas hay muchísimo que denunciar, las aberraciones cometidas contra los presos políticos se superan en horror unas a otras, y son cometidas al amparo del ostracismo e invisibilización.
4. Lo propio de un estado represor es negar su accionar: 9.500 presos políticos son un retrato de la realidad colombiana
De los 9.500 presos políticos que tiene el estado colombiano, se estima que cerca del 90% son civiles encarcelados por su actividad política, su pensamiento crítico, su oposición a las políticas depredadoras del medio ambiente: sindicalistas, ambientalistas, maestros, líderes agrarios, académicos críticos, abogados, médicos, defensores de derechos humanos… hasta los artistas son objeto de la persecución judicial.
5. Algo está destrozado en la balanza de la justicia
En Colombia se ha llegado a un extremo de clasismo que niega el trato humano a miles de presos políticos, mientras que impone que toda la sociedad priorice los temas que son impuestos desde las altas cúpulas del poder económico y político. La comparación entre la nula cobertura informativa sobre los presos políticos y de guerra en las cárceles por un lado, y por otro lado aquella híper-visibilización sobre los presos de guerra en la selva, destila el clasismo absoluto de la sociedad colombiana.
6. Aumento vertiginoso de judicializaciones, hacinamiento carcelario y condiciones degradantes
El estado hace constantes malabarismos para minimizar la envergadura del hacinamiento y el aumento exponencial de encarcelamientos: no obstante disponemos de las cifras reconocidas por el INPEC, y de informes de organizaciones de DDHH, como el informe presentado ante el Comité de Derechos humanos de la ONU, que expresa:
7. El negocio de privar de libertad: cárceles eternamente inconclusas e insalubres, y el Buró de EEUU
El director del INPEC expresó que el estado va a: “Trabajar por un sistema de concesión, una privatización del sistema penitenciario”. Se adopta el modelo estadounidense de privatización, con la vulneración de los derechos humanos que esto conlleva.
8. Aumento de la represión, el problema es el modelo
La creación de nuevos cupos carcelarios es ínfima frente al desproporcional aumento de las judicializaciones. Asimismo el estado ha optado por elevar las penas. Como lo expresa un informe realizado por los mismos presos políticos y de guerra, de noviembre 2011:
9. En Colombia existen entre 9.500 y 21.199 prisioneros políticos: el estado se ensaña y maquilla la persecución política
La Campaña Traspasa los Muros expresa: “ La estrategia usada contra los prisioneros políticos es juzgarlos por rebelión y agregarles los cargos de terrorismo, narcotráfico y concierto para delinquir con fines terroristas con el claro objetivo de quitarles el estatus político, facilitando incluso la extradición [el Art. 35 de la Constitución impide extraditar personas por delitos políticos] ”.
10. Llamado a mayor solidaridad nacional e internacional: La exigencia de libertad para los presos políticos es un imperativo en el camino hacia una verdadera paz con justicia social
Hace falta encaminar de manera urgente la solidaridad con este colectivo humano, castigado por su pensamiento crítico y su lucha social, cuya existencia es testimonio de la realidad represiva que sufre Colombia.
Nota completa: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=148068&titular=modelo-represivo-y-alerta-humanitaria-por-hacinamiento-carcelario-




