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La Agencia de Noticias Nueva Colombia, más conocida como Anncol, ha sido acusada desde su fundación de ser órgano comunicacional de las FARC. Quizá por ello, cuando en abril del año pasado el periodista Pérez Becerra viajó a Caracas, terminó capturado por la policía venezolana y posteriormente fue entregado a las autoridades colombianas, quienes sin prueba alguna lo tienen confinado desde hace diez meses en la cárcel de La Picota (Bogotá).

(Unai Aranzadi – La Jornada) Colombia – En entrevista realizada desde la cárcel, por La Jornada, Joaquín Pérez Becerra demuestra que sigue utilizando las vías más audaces para dar salida a una voz acallada.
–¿Cómo ocurrió su arresto?
–Vivía en Suecia como refugiado desde 1995 y como ciudadano sueco desde el año 2000. Trabajaba parte de mi tiempo en Anncol, la agencia de noticias que fundé con otros suecos y colombianos, y viajaba por Europa con libertad. De hecho, antes de partir hacia Caracas la policía alemana del aeropuerto de Francfort controló mi pasaporte, como al resto de los pasajeros, y me dejaron embarcar con total normalidad, como siempre. Fue al aterrizar en Venezuela cuando, de pronto, dicen que surge de la nada una circular roja de Interpol y me arrestan. En cuestión de horas estaba siendo entregado a las autoridades colombianas.
–¿A qué cree que se debe la orden de apresarlo?
–Lo mío es una persecución clara a la libertad de expresión. Quieren acallar voces alternativas y ocultar el conflicto. Ocultar las noticias y opiniones que salían de los refugiados que vivimos en Estocolmo. Nosotros dábamos otra visión del conflicto, una mirada alternativa a la que quieren imponer los medios del poder en Colombia.
–Según tengo entendido, la página web de su agencia recibía una cantidad considerable de visitas.
–Sí, era el portal sobre el conflicto más visitado. Era, además, una dimensión de la guerra que la oligarquía no pretende mostrar, e incluía videos, textos y audios, mucha información diferente e interesante. Los periodistas de varios países del mundo comparaban los puntos de vista, y eso es lo que se ha querido censurar, la diversidad de opiniones.
– ¿Por qué cree que su actividad informativa es legal en Suecia y no en Colombia?
–Nuestra página informativa Anncol es desde 1996 una entidad perfectamente inscrita en el marco legal del país. Nos hemos movido desde el principio en los parámetros de la constitución sueca. En fin, todo normal, pues en Suecia el periodismo no se criminaliza, y en Colombia sí.
– También los acusaban de publicar comunicados de la guerrilla.
– No sólo se quiere invisibilizar los comunicados de la guerrilla, que son de interés informativo y de los que luego, políticos incluidos, todo el mundo habla, sino que se quería privar de voz a los movimientos campesinos, sociales o populares que también tenían reflejo en nuestro portal. Ya con Samper y Pastrana comenzó el señalamiento, pero con Uribe se acentúo mucho más y así hasta hoy. Uno de los puntos que más nerviosos los ponían era el tema del narcotráfico y la información sobre los vínculos entre gobierno y paramilitares. Además, todos, senadores incluidos, nos leían.
–¿Se podría decir que era información difícil de encontrar dentro de Colombia?
colombiaarrestoperezbecerra_1.jpg–Sí, por supuesto; además llegó un momento en el que se convirtió en algo muy grande y no sabían cómo pararlo, por lo que decidieron pasar a la ofensiva y judicializarlo. En el momento en el que yo viajé de Suecia a Venezuela, su inteligencia les informó y en cuestión de horas se inventaron una circular roja de Interpol que jamás existió, y que curiosamente nunca fue activada en Europa, sólo en el mismo momento de poner un pie en el aeropuerto de Maiquetía (Venezuela).
–Los hechos demuestran que ni Suecia ni Alemania supieron nada de una circular roja de Interpol, pues de existir habrían de actuar. ¿Por qué ellos no y Venezuela sí?
–Fue una decisión muy desafortunada de Caracas, y lo más terrible es que Anncol y los refugiados de la Asociación Jaime Pardo Leal apoyamos a muerte el proceso bolivariano en Venezuela, así como al presidente Chávez, por lo que fue un golpe bajo que no esperábamos. Prestarse a la guerra sucia de Santos ha dejado con muy mal sabor a muchas izquierdas del mundo. Después de esto, uno ya no sabe a qué atenerse…
–Estando en Caracas, recuerdo haber escuchado a organizaciones populares asegurar que su entrega a Colombia sentaba un antes y un después en las relaciones entre las bases bolivarianas y el gobierno de Miraflores. ¿Lo percibe usted así?
–Sí, y está claro que Santos y Chávez tienen algún tipo de acuerdo. Ahora son los mejores amigos, eso significa que ahí hay algo. Tener compromisos con personas como Santos, decirse bolivariano y ceder a la presión del régimen colombiano, no se entiende.
–La fiscalía presentará las pruebas definitivas contra usted los días 14, 15 y 16 de este mes. ¿Qué espera de ese paso previo al juicio en el que todas las cartas del Estado contra Anncol y usted se pondrán sobre la mesa?
–Sé de buena tinta que, como todo lo demás ha fracasado, van a traer a un testigo que la fiscalía dice haber encontrado no se sabe cómo. Un informante desconocido que dice que me ha visto reclutando para las FARC y no sé qué otras mentiras. Yo ni sé quién es él, ni cuánto le habrán dado o en qué montajes andan. También, a falta de pruebas sólidas, es posible que traigan a algún guerrillero reinsertado o fotomontajes, como suelen hacer tantas veces.
–¿Siente que al tildarlo de terrorista lo han condenado sin juicio previo?
–Parece que así es. Cuando ciertos gobiernos te acusan de terrorismo, hasta los defensores de los derechos humanos salen corriendo