La instalación de sistemas de seguridad se ha duplicado en España en los últimos siete años, según el observatorio sectorial DBK. Alrededor de tres millones de alarmas habitan en las viviendas españolas. Según afirman desde la empresa Securitas Direct, somos el cuarto país con más alarmas del mundo. Sin embargo, los índices de delincuencia son muy inferiores a la media europea. Entonces, ¿quién alimenta este miedo?
(Joanna Giménez i García – El Salto) España – Suena el teléfono. Una teleoperadora habla al otro lado: “¿Sabe que en su zona se ha detectado un aumento de ocupaciones con violencia?”. Llama de parte de la empresa de alarmas Securitas Direct. La trabajadora continúa: “¿No le importa que le ocupen su casa?”.
A pesar de que la empresa de alarmas ha asegurado en un comunicado a este medio que tiene ‘tolerancia cero con este tipo de prácticas’, Daniel Caparrós, extrabajador de la compañía, asegura que los directivos de Securitas Direct son plenamente conscientes de que lo ocurre. “No tengo ninguna duda. Si les sale a cuenta, mantienen su agujero negro de legalidad. Lo sabía mi jefa directa y el jefe superior. O sea que, en la escala de jefes, todos eran conscientes de estas prácticas”, asegura. Según Caparrós, el protocolo obliga a los trabajadores a dar información falsa para tratar de vender el máximo número de servicios. “Teníamos que usar el código postal para buscar la calle asociada a la zona del cliente y decirle que le llamábamos porque habían robado en una calle cercana”. Además, afirma que, los trabajadores siempre iban rotando, ya que les despedían si no cumplían los mínimos de venta.
Por su parte, Óscar Campos, también extrabajador de la empresa, señala que los jefes de equipo le instaban “a que generaras sensación de peligro a los potenciales clientes”. En su caso, no llamaba por teléfono, sino que visitaba gente. “No había protocolos específicos más allá de dar la idea de que no éramos comerciales, sino técnicos instaladores que están en la zona instalando”, asegura. A pesar de que no recuerda un protocolo, afirma que se solía hablar sobre la vulnerabilidad del cliente: “Gente mayor, que si están solas y desvalidas, familias, proteger a sus hijos en el caso de que alguien entre y estén dentro…”. Campos cuenta que,le despidieron por no vender ninguna alarma: “Mi jefe de equipo no entendía que no vendiera con la facilidad de palabra que tenía. Pero la realidad es que me costaba mucho interrumpir a la gente en sus casas y meterles miedo, no me sentía muy cómodo”.
Prácticas del miedo
“Securitas Direct se ha convertido en la empresa de seguridad más grande a través de las prácticas del miedo”, expone Juanjo Ramón, miembro de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). “Toda su política de ventas y publicidad está enfocada a generar miedo en la gente”, añade.
Hace años, el relato estaba enfocado en los robos, ahora está cambiando del robo a la ocupación. “Tras la pandemia, mucha gente salió tocada. Era buen momento para atacar con la política del miedo en una situación en la que estábamos débiles socialmente. En los últimos dos años estamos detectando un relato de odio hacia la ocupación”, apunta el miembro de la PAH.
Sin embargo, el término “ocupación” que se suele usar en estas campañas publicitarias se aleja de la realidad. El magistrado y jurista Joaquim Bosch define la diferencia entre allanamiento de morada y ocupación —usurpación de vivienda—. “El allanamiento supone entrar en una vivienda en la cual está residiendo una persona. Mientras que la usurpación consiste en entrar en viviendas vacías. El allanamiento de morada tiene penas de prisión de seis meses a dos años, y se les desaloja inmediatamente”.
A pesar de que la publicidad de las empresas de alarmas asegura que pueden ocupar tu segunda vivienda, Joaquim Bosch explica que, incluso si se trata de una segunda vivienda donde solo acudes por vacaciones, se seguiría considerando allanamiento de morada.
Nos basamos en los datos para analizar la magnitud del problema. El último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) refleja que en España hay 3,4 millones de viviendas vacías. Los informes del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) revelan que en 2021 hubo 413.000 desahucios, a pesar de que el Gobierno suspendió los realtivos a personas vulnerables. Según el Ministerio del Interior, ese mismo año hubo 4.532 denuncias por ocupación, de las que solamente 230 fueron por allanamiento de morada, lo que Securitas Direct califica como ocupación.
Nota completa: https://www.elsaltodiario.com/ocupacion/ocupacion-mentira-mas-rentable-empresas-alarmas




