PABLO MARRERO
Se clavó en la arena y extendió su sombra…
Tierra adentro trabajaban, construían terrazas para los sembrados de papa, de maíz, de cacao. Hacían surcos para dirigir el agua de los ríos hacia la siembra. Cazaban y pescaban. Levantaban casas de piedra, de barro, de paja, con cementerios bien cerca de los vivos para estar todos juntos. Domesticaban llamas y hacían corrales de pircas. Acarreaban piedras gigantes de los cerros.
La sombra remontó vuelo y cruzó montañas…
Tierra adentro adoraban a sus dioses. Muchos, diversos, pero uno era el de todos: el Sol. Porque era luz, vida, el que dominaba el día y la noche, el que cambiaba las estaciones para indicarles los momentos de siembra y de cosecha.
El que guiaba el tiempo marcado con relojes de piedra.
La sombra se bifurcó entre el follaje de la selva…
Tierra adentro se reunían en ceremonias. Danzas, hojas de coca como símbolo de amistad, respeto y paz. Pintaban a las doncellas para entregarlas a los hombres, iniciaban a los jóvenes como cazadores, ofrendaban a la tierra que los alimentaba.
No se castigaba a los niños.
Se respetaba a las mujeres.
Se escuchaba a los ancianos.
Hacían sacrificios… ¡Sus sacrificios!
Y también guerras… ¡Sus guerras!
La sombra creció en el horizonte…
Tierra adentro observaban todo; calculaban, inventaban formas de contar, métodos para operar, aprendían al mirar la luna y las estrellas, intuían distancias, difundían de boca en boca el pasado de sus pueblos, utilizaban el fuego sin quemar los bosques y el agua sin inundarlos. Todos parte de la comunidad: tierra, agua, árboles, plantas, animales, hombres y mujeres… Todos, la comunidad… Acá; en este lugar.
La sombra llegó y abrió sus brazos como alas gigantes…
—¡Es el gran pájaro!— exclamaron muchos.
—Es el gran buitre— dijeron algunos.
—¡Quiere abrazarnos!— exclamaron muchos.
—Quiere estrangularnos— dijeron algunos.
…Y empezaron a resistir.
Texto: Pablo Marrero. Escritor. Integrante de Red Eco Alternativo (de su libro: LA HISTORIA A PURO CUENTO)
Imagen: Caro Butron Avalos



