Fabián, Gabriel y Ángel Echevarría son choferes de la línea 303, o lo eran, porque la empresa decidió echarlos luego de que uno de ellos se enfermara de covid 19. Sí, en medio de una pandemia, con un decreto que prohíbe los despidos y que parece ser letra muerta. Por Noelia para Periódico El Roble.
“La empresa ocultó siempre los casos” nos dice Fabián y no nos llama la atención, porque es lo que vienen denunciando trabajadores de distintos gremios.
El 21 de mayo se enteraron de que un compañero había estado en contacto con una persona con covid 19 y la empresa no lo aisló como correspondía ni tomó ninguna medida de control para evitar los contagios. Ángel estuvo en contacto con ese compañero y frente a algunos síntomas fue a consultar al médico junto con su hermano Fabián.
El 24 le dieron el resultado positivo a Ángel, quien cumplió con el aislamiento, pero la empresa no aplicó ningún tipo de protocolo para los contactos. Un día después le dieron a Fabián el resultado y por suerte fue negativo pero como él es asmático el médico le indicó que no podía volver a trabajar. Le hizo el certificado correspondiente y de esa forma logró que le den la licencia que le correspondía desde el 20 de marzo como lo estipula el decreto 260/20 del poder ejecutivo.
Por esos días, Gabriel había reclamado por las condiciones de limpieza ya que los coches no estaban siendo higienizados según normas recomendadas. “Nos hacían limpiar a nosotros pero no sabemos exactamente cómo hacerlo, nadie nos explicó y además no había alcohol en gel suficiente”.
A todo esto, el padre de estos tres hermanos estuvo internado por un principio de neumonía y luego dio positivo para covid. De esto se agarra la empresa para decir que estuvieron en contacto con un familiar enfermo y que no cumplieron el aislamiento. Ellos dicen que esto es falso ya que ni bien se enteraron que a su papá le diagnosticaron coronavirus informaron a la empresa y fueron al médico. Gabriel, quien había acompañado a las consultas, comenzó el aislamiento ni bien supo de la sospecha. La empresa inventa excusas para despedirlos y tapar que son ellos quienes no cuidan la salud de los trabajadores.
Ni a ellos ni a los delegados de UTA les importa la salud ni la seguridad laborales. En el sindicato les dijeron que “los compañeros” ya habían decidido que ellos no iban a trabajar más. “Parecen los dueños. Este gremio es de ellos, no de nosotros” dicen Fabián, y tiene razón, porque algunos dirigentes se creen jefes y dueños del sindicato y actúan de forma conjunta con la empresa. Pero los sindicatos son de los trabajadores. ¿Desde cuándo los delegados llaman compañeros a los empresarios que nos rajan de nuestro trabajo?
Luego de los 14 días de aislamiento, Ángel y Gabriel tenían que volver a trabajar pero antes de poder hacerlo les llegó el telegrama de despidos. Fabían continuaba con su licencia por encontrarse dentro de los grupos de riesgo pero también fue despedido.
La Empresa del Oeste, propietaria de la línea 303 no solo los despide sino que los acusa de haber “llevado el virus y poner en riesgo a 33 trabajadores”. En el telegrama idéntico que envía a los tres choferes podemos leer cómo lo acusan de ser culpable de llevar el virus a la empresa, cuando fue la misma empresa la que no los aislaba ni tomaba medidas para proteger la integridad del conjunto de los trabajadores.
En este momento, Gabriel, Fabián y Ángel Echevarría están pidiendo la reincorporación a sus puestos de trabajo. Es inadmisible que en medio de una pandemia y violando todas las regulaciones la empresa deje a tres familias en la calle.




