En 2018 el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) cayó en promedio un 11% en comparación con el año anterior. Esta caída profundizó un deterioro iniciado en el año 2012. Desde entonces el SMVM retrocedió en términos reales todos los años, con la única excepción de 2015. Como consecuencia de este proceso, en 2018 el SMVM se encontraba un 24% por debajo del máximo registrado en 2011. Las perspectivas para el 2019 son aún peores.
(Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma) Argentina- El deterioro a lo largo de 2018 fue creciente y en el mes de enero de este año se registró una caída interanual superior al 20%. A su vez, tan solo se encuentran previstos dos incrementos adicionales en los meses de marzo y junio que en conjunto totalizan poco más del 10%, por debajo de todas las estimaciones de inflación previstas para el primer semestre del año. En este sentido, de no mediar un nuevo incremento en el SMVM por fuera del fijado por el Gobierno Nacional un año atrás a lo largo de todo el semestre su valor se seguirá deteriorando en términos reales, con variaciones negativas interanuales de entre el 15% y el 20%.
El valor actual del SMVM ($ 11.300) representa menos de la mitad(43%) de la Canasta Básica Total que el INDEC utiliza para determinar la línea de la pobreza de un hogar de cuatro integrantes, y menos del 30% del costo de la Canasta de Consumos Mínimos elaborada por la Junta Interna de ATE-INDEC. En tal sentido, en enero de 2017 el SMVM representaba el 60,5% del costo de una canasta básica para un hogar compuesto por cuatro personas (dos adultos y dos niños); un año más tarde esta relación había caído al 56%.
En otras palabras, hoy el costo de la canasta que establece la línea de pobreza es superior al doble del SMVM. Por ende, no basta con que dos adultos trabajen a jornada completa, percibiendo el SMVM, para que un grupo familiar de cuatro personas posea ingresos que le permitan superar la línea de pobreza.
Como consecuencia de este proceso el SMVM ha perdido toda capacidad de impulsar, o al menos sostener, los ingresos de los trabajadores y trabajadoras, y se aleja cada vez más de los salarios efectivamente percibidos. En efecto, en la actualidad el SMVM representa poco menos del 33% del salario promedio de los asalariados formales del sector privado, muy lejos del 45% registrado en el año 2007 y acercándose aceleradamente al 25% que había sido la regla durante los años ’90.
Finalmente, la importancia del SMVM en los últimos años ya no es solamente indirecta, a través de los efectos que puede proyectar sobre las negociaciones paritarias o sobre los salarios de la economía informal. En particular, la variación del SMVM tiene actualmente efectos directos sobre el Salario Mínimo Docente, que en ningún caso puede ser inferior a dicho monto más un 20%, y al Salario Social Complementario, equivalente al 50% del SMVM. Por lo tanto, su deterioro en términos reales tiene un impacto inmediato en la misma proporción sobre los trabajadores y las trabajadoras de la educación que perciben el Salario Mínimo Docente, y sobre los trabajadores y las trabajadoras de la economía popular que acceden al Salario Social Complementario.
El deterioro del SMVM tiene impactos indirectos sobre el conjunto de los trabajadores, ya que establece un piso muy bajo en materia de ingresos, y directo sobre los trabajadores y trabajadoras de la educación y de la economía popular. En el primer caso, debido a que el Salario Mínimo Docente está atado al SMVM al cual debe superar en un 20%; en el segundo, en función de que el Salario Social Complementario equivale al 50% del SMVM.
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