El Tribunal Federal Oral de General Roca (Fiske Menuco), Río Negro, los condenó a penas de hasta 2 años y 6 meses de ejecución en suspenso por considerarles coautores de los delitos de usurpación de un predio de Parques Nacionales en Villa Mascardi. Para algunxs de los miembros de la comunidad, se trata de la segunda condena similar por lo que en caso de quedar firme podrían ser de cumplimiento efectivo. La Gremial de Abogadxs, defensores de la comunidad, reiteraron que se está ante una causa trucha, armada con el solo objeto de desalojar la lof. 

“Aunque encarcelen nuestros cuerpos, nuestros espíritus van a seguir siendo libres”, dijo la machi Betiana Colhuan, una de las cinco mujeres condenadas, tras conocer la sentencia. El quinto imputado es Matías Santana.

Santana y Jéssica Bonefoi recibieron las penas máximas de 2 años y 6 meses de prisión en suspenso. En el caso de Santana, el juez dispuso en el mismo acto ordenar su libertad y concluir la prisión domiciliaria que pesaba sobre él.

A Luciana Jaramillo y Romina Rosas se les impuso una pena de 2 años y 4 meses de prisión de ejecución en suspenso; la machi Betiana Colhuan Nahuel, que había sido sobreseída en una causa previa, fue condenada a 2 años y 2 meses de prisión en suspenso; y Celeste Ardaiz Güenumil recibió un año de prisión en suspenso.

Antes de conocerse la sentencia, lxs acusadxs tuvieron la posibilidad de dar a conocer sus últimas palabras. En esa instalancia, Luciana Jaramillo expresó: “Señor juez, tiene en sus manos la posibilidad de darnos un poco de paz, de tranquilidad y la esperanza de que algún día podamos convivir con la sociedad no mapuche, entendiendo que podemos construir una sociedad basada en el respeto mutuo, donde sean reconocidos nuestros derechos y que podamos seguir existiendo como pueblo (…). Si hay una condena, será una condena política, no en base a argumentos y pruebas judiciales. Vamos a seguir luchando, lejos de victimizarnos nosotros hemos venido a contar nuestra verdad, hemos venido a contar lo que nos ha sucedido como parte de la historia que estamos reconstruyendo de nuestro pueblo”.

Cabe recordar que Winkul Mapu es una comunidad en la zona de Villa Mascardi, a 28 kilómetros de Bariloche, que viene sufriendo violencia, represión y persecución judicial desde que inició el proceso de recuperación y defensa del territorio en 2017. Esta recuperación se extendió desde noviembre de 2017, momento en que fue asesinado Rafael Nahuel por agentes de la Prefectura Naval Argentina, hasta octubre de 2022 cuando el Comando Unificado de Seguridad Villa Mascardi, creado por el gobierno de Alberto Fernández, desalojó a la comunidad y detuvo a seis mujeres que permanecieron presas junto con sus hijos ocho meses, durante los cuales una de ellas dio a luz en cautiverio.

Tras conocerse la sentencia, la Confederación Mapuche de Neuquén señalaron: “Las lamgen (hermanas) esperaban disculpas públicas y reparación del sistema judicial decadente. Y el poder judicial solo defendió la farsa que sostiene su existencia, condenando”.

Fuentes: Agencia Presentes / Canal Abierto.

Imagen: La Izquierda Diario.

Compartimos el comunicado difundido por la Gremial de Abogadxs luego de conocerse la sentencia:

LA CAUSA TRUCHA Y ARMADA CONTRA LA COMUNIDAD WINKUL FUE SIEMPRE UN JUICIO POLÍTICO.
LA SENTENCIA FUE POLÍTICA
TRIBUNAL, FISCALES, ABOGADOS QUERELLANTES EXPRESAN PROYECTOS POLÍTICOS

La Gremial lo dijo desde el principio: fue una causa Trucha, armada con el solo objeto de desalojar a la Comunidad Winkul.

En 2017 el presidente Macri y la ministra Bullrich arrasaron la Comunidad.
Y junto al juez federal y la fiscal asesinaron a Rafa Nahuel e hirieron por la espalda a Gonzalo Coña y Johana Colhuan.
Pero no pudieron desalojar el territorio sagrado.

A principios del Gobierno anterior hubo intentos serios y concretos por parte de la Ministra de Seguridad Sabina Federic y su equipo para evitar represión, sangre, sacrificios y pérdidas de libertades y la Gremial colaboró y puso el hombro a esas gestiones.
Pero el propio gobierno terminó cediendo a los sectores supremacistas y, tras la salida de esos funcionarios, avanzó con la represión y la criminalización.

En 2022, entonces, durante el gobierno de Alberto, Cristina Fernández y Aníbal Fernández, su ministro de “seguridad”, las tropas federales, con la cobertura del ministerio público fiscal y el Poder Judicial de la Nación, volvieron a arrasar Winkul.
Trucharon una causa con la complicidad absoluta del Fuero Federal en su totalidad, tanto de Bariloche como a nivel nacional.
Jueces y fiscales conservadores o directamente reaccionarios y sus colegas progresistas fallaron siempre igual: en contra de las comunidades.

Las cautivas fueron trasladadas encadenadas a más de dos mil kilómetros, sufrieron vejaciones a su pudor y todo tipo de abusos, partos en cautiverio, meses y meses de prisión, etc.

El Gobierno anterior “se la dejó picando” a Milei, Bullrich y los racistas de Bariloche.
Les prepararon el camino. Hicieron la mayor parte del trabajo sucio.

El resultado era más que cantado:
Jueces, fiscales y querellas con la ideología del racismo y bancando los intereses de los latifundistas y las grandes empresas fueron llevando el proceso judicial a este final anunciado.

Cómo dijimos y reiteramos: las sentencias contra los pueblos originarios se firman en los despachos judiciales pero se redactan en otros lados.

Y así llegamos a una sentencia que pintaba cantada desde el primer día.

La Gremial no se las hizo fácil como todos pudieron ver.
Se las vendimos muy cara.
Pero era imposible, sobre todo considerando también el contexto político e internacional.
Y si algo evitó condenas de cumplimiento efectivo *como pidieron las Acusaciones* fue precisamente la dureza de la Resistencia que le opusimos (tanto nosotros como nuestros asistidos).
La contundencia y precisión de la abundante prueba, sobre todo testimonial, que todos escucharon.
Las Pericias concretas que ofrecimos.
Y la garra con que enfrentamos cada planteo acusatorio.

El Juez probablemente debió haber tenido desde el principio una sentencia mucho más dura que no pudo pronunciar por todas estas razones.

LA SENTENCIA fue adversa para la Comunidad Winkul y para nosotros.
1) El Tribunal rechazó nuestro pedido de un imputabilidad de Betiana Coluhan por ser menor al momento de los hechos.
2) El Tribunal rechazó nuestro planteo de “non bis in idem” o sea que entendió que no se estaba juzgando dos veces el mismo delito.

Y los condenó a todos:
A la Machi Betiana Colhuan a 2 años y 2 meses de prisión en suspenso.
A Luciana Jaramillo a 2 años y 4 meses de prisión en suspenso.
A Celeste Güenumil a 1 año de prisión en suspenso.
A Romina Rosas a 2 años y 4 meses de prisión en suspenso.
A Yessica Bonefoi a 2 años y 6 meses de prisión en suspenso.
A Matías Santana a 2 años y 6 meses de prisión en suspenso, que unificada con una pena anterior de un año por atentado y resistencia a la autoridad se unificó en 3 años de prisión en suspenso, procediendo a su libertad.

Asimismo se condenó a todos a las siguientes medidas:
1) pago de costas a los abogados de las querellas.
2) trabajos comunitarios a cada uno, por el tiempo de sus condenas en la mayoría de los casos.
3) prohibición de acercarse a los lotes de terrenos de los supuestos vecinos racistas (que viven en Bs. As.).

Respecto del Rewe, se dispuso mantener la situación actual de su conservación en el lugar y su custodia a cargo de Parques Nacionales.
En relación con su remoción se estableció que ello debía resolverse en otro incidente judicial que tramita en Bariloche, tal como habíamos sostenido en distintas presentaciones judiciales.

En definitiva, por ahora todos seguirán en libertad hasta tanto quede firme la sentencia y una eventual unificación que pueda producirse con la anterior sentencia condenatoria que pesa contra algunas integrantes de la Comunidad hoy vueltas a condenar; condena anterior que tampoco está firme.
Por ahora nada debe pagarse porque todo está recurrido y absolutamente todos quedan en libertad completa.

La Gremial seguirá agotando las vías recursivas.
Agradecemos a los muchos y muchas que nos acompañaron y colaboraron con nosotros.
A los y las testigos que se la jugaron.
Y a las lagmien y peñis que nos brindaron siempre su confianza.