En el marco del 3º Congreso Nacional y 1º de MERCOSUR sobre Trata y Tráfico de Personas “Otra mirada… Todas las miradas”, los periodistas Fernando Tebele de La Retaguardia y Belén Cano del diario El Atlántico de Mar del Plata y Red Par hablaron sobre las diferencias en la forma en que medios tradicionales y medios alternativos cubren la problemática de la trata de personas. Hicieron hincapié, además, en la importancia de profundizar la relación entre estos últimos y las organizaciones que trabajan estas temáticas.
Durante su intervención, Fernando Tebele afirmó que está claro que los medios tradicionales cumplieron con el rol de hacer masivo el tema de la trata de personas y consideró que hubo un antes y un después del caso de Marita Verón: “Los medios tradicionales han tenido en el caso de Marita Verón una situación emblemática, interesante para contar y vender, y lo toman como un caso testigo. Aquí en varias mesas se ha hablado de lo difícil que es hablar de una sola manera de la trata de personas, ya que la trata de personas sobre todo la que tiene que ver con fines de prostitución tiene como muchas formas de captación de las víctimas, y en general la forma mayoritaria de captación no es la que le ocurrió a Marita. Obviamente nosotros no decimos que no hay que contar el caso de Marita, sino que no es el caso testigo. Y a la vez nos preguntamos ¿no se dan cuenta que no es el caso testigo? Sí se dan cuenta, pero ¿les interesa los casos de las otras chicas que son de clases medias bajas o bajas a los medios tradicionales? Si no tienen a una Susana Trimarco atrás, no sé si les interesa, porque quién les va a contar esas historias, si a veces las madres ni siquiera pueden dejar de llorar”.
En este sentido, destacó cuál ha sido y es el lugar de los medios alternativos: “En principio hablar de la trata de personas antes de que fuera masivo, que no es poca cosa. Una vez que el tema está instalado en la masividad, nos parece que ahora nuestro rol desde los medios alternativos es profundizar la discusión de la temática y hablar de estas cosas, por ejemplo, de que el caso de Marita quizás no sea el más emblemático, darle voz a las diferentes organizaciones que pasaron por aquí y no solo a los funcionarios, que es en general lo que se hace desde los medios tradicionales. (…) Otra cosa que hacemos es hablar de la trata de personas, por ejemplo, vinculada a la prostitución, no la podemos desligar de la prostitución en sí misma, y en los medios tradicionales no aparece este vínculo. Parece que al no decir nada te están dejando implícito que hay una prostitución buena y una mala; que hay compañeras que eligen la profesión como quien elige ser periodista y otros que son secuestrados y por eso están en situación de prostitución o trata. Nosotros no podemos dejar de vincular ambas situaciones. Sabemos que hay compañeras que están en situación de prostitución que no coinciden con lo que decimos, las respetamos porque sabemos que son víctimas obviamente, las respetamos y las escuchamos pero creemos que realmente no se puede desligar la prostitución de la trata con fines de prostitución, que si bien hay límites éstos son muy difusos. Hablamos de problemáticas que claramente una es consecuencia de la otra, si no hubiera prostitución como bien dicen algunas organizaciones no habría trata. (…) Además de profundizar estas cuestiones y el debate, nosotros tenemos que empezar desde nuestros medios, y los necesitamos a ustedes para eso, cambiar esta lógica del tratamiento de las noticias donde las noticias son solo mercancía. Sabemos que estamos en una sociedad capitalista y que no vamos a poder cambiar nuestros medios si no cambiamos la sociedad, los medios son muchas veces son reflejo de esa sociedad, pero no siempre y eso es lo que queremos cambiar, y para dar una batalla por la masividad desde nuestros medios necesitamos de las organizaciones, que muchas veces se desviven por un segundo en un canal de televisión, y que muchas veces se los dan y sirve ese segundo y hay que seguir dando la pelea por esos segundos, pero también tienen que empezar a mirarnos, les pedimos al menos con total humildad, con otros ojos. No miren con desdén el laburo que hacemos en nuestros medios, porque aunque hoy les parezca chiquito lo que hacemos eso quizás mañana se convierta en una cuestión un poco más grande, y sino pregúntenle a las asambleas que están en lucha contra las minerías. Hace cinco años no tenían quién los atendiera, nosotros desde nuestros medios pudimos hacer ver la problemática de la minería y hoy ese es un tema que los medios tradicionales, aunque les incomode, tienen que tomar, porque hay asambleas que los obligan a tomarlo. (…) Creo que la distinción más grande que podemos hacer entre ellos y nosotros es que nosotros no solo contamos lo que contamos sino que además participamos de esos procesos que contamos”.
Fernando explicó que desde La Retaguardia impulsan permanentemente que las organizaciones tengan sus propios medios alternativos porque lo ven como una herramienta de lucha: “Cada uno de ustedes desde diferentes organizaciones que todo el tiempo están golpeando las puertas de los medios tradicionales se deben encontrar con la realidad de que a veces le dan bola, a veces no, tienen que tener la suerte de encontrarse con algún colega que se conmueva. Y a la vez, impulsamos que las organizaciones tengan sus propios medios porque siempre va a ser diferente la manera en la que contarán las cosas”.
Fernando aclaró, además, por qué habla de medios tradicionales y no hegemónicos: “En los últimos años han aparecido muchos medios nuevos a partir de la construcción de un polo informativo más afín con el gobierno. Cuando el gobierno entra en disputa con el Grupo Clarín, empieza como a impulsar otros medios, desde los medios públicos pero también desde medios privados con empresarios afines a ellos. Uno podría pensar que si se oponen a los medios hegemónicos ellos no son hegemónicos, pero nosotros pensamos que también lo son porque tienen y manejan la misma lógica, el otro no tiene voz, si no estás de acuerdo con lo que yo pienso no apareces en mi medio. Es la misma lógica solo que vista desde la vereda opuesta y a veces ni siquiera. Por eso nosotros decimos que esos medios, a los que también se les llama masivos, son medios tradicionales, porque nosotros no les disputamos la hegemonía sino que les disputamos la lógica y les queremos disputar la masividad, por eso no hablamos de medios masivos porque si no le estamos entregando lo que de hecho tienen que es la masividad”.
Sin embargo, Fernando aclaró que dentro de los medios tradicionales existen grandes excepciones, que son aquellos periodistas que están trabajando en este tipo de medios y que pelean todos los días contra esa lógica desde adentro: “Seguramente no la van a poder cambiar desde ahí – reflexionó – , pero sí sabiendo el rol que cumplen laburando en las condiciones en las que se labura en un medio tradicional hoy, que son de absoluta explotación, y además tener las ganas, el impulso y la pasión de romper con la lógica que impera en estos medios. Hay muchos colegas que lo hacen”.
Una de esas excepciones es justamente Belén Cano. Ella es periodista y trabaja hace siete años en el Diario El Atlántico de Mar del Plata, que es del Grupo Crónica. Además es la secretaria de Derechos Humanos del Sindicato de Prensa de Mar del Plata e integrante de la Red Par, que agrupa a 190 periodistas de todo el país que trabajan con perspectiva de género.
Belén explicó que el Diario Crónica es ultraoficialista, por lo tanto El Atlántico donde ella trabaja también, por lo que es difícil abordar temáticas que como de alguna manera molestan al gobierno, son minimizadas o directamente censuradas, hechos que ella misma ha sufrido en varias oportunidades. Aseguró que las cuestiones de género, como violencia, aborto, trata, son temas que se buscan permanentemente minimizar más allá de los colores políticos.
Belén también se refirió especialmente a lo que sucede con la problemática de trata de personas en Mar del Plata; una ciudad turística y portuaria, dos características que fomentan la trata de personas. Explicó que durante los meses de verano funcionan allí cerca de 400 prostíbulos, donde las chicas que están cautivas son en su mayoría traídas desde Paraguay, aunque también hay mujeres brasileñas y dominicanas.
En Mar del Plata existe una ordenanza que prohíbe todo tipo de whisquerías y demás denominaciones que se les da a los lugares en los que hay explotación sexual de mujeres. Belén contó que aunque algunos se están cerrando, el mismo funcionario que va al allanamiento y constata que hay una mujer ofreciendo sexo por dinero, lo que es excusa suficiente para cerrarlo, después no hace nada más: “Hubo promesas de crear un refugio en Mar del Plata pero nunca se llevó adelante. Y la realidad es compleja y está permanentemente el tema del modo de engaño de estas mujeres, que en la mayoría de los casos no es secuestro sino un aprovechamiento de la situación de vulnerabilidad de las mujeres, y muchas veces es minimizado el delito que esconde detrás”. Sin embargo, Belén destacó que la justicia federal de su ciudad está actuando, y brindó algunas cifras: “Hubo un juicio la semana pasada, del que aún no se conoce la sentencia, pero hasta antes de ese juicio hubo 52 procesados, 34 hombres y 18 mujeres, 19 condenados. Hay 12 causas con procesamientos, 10 ya están elevadas a juicio, y hay 6 causas con condena. El número de víctimas es de 117, 77 de ellas son de Paraguay”.
De todos modos, aclaró: “Si bien es una de las localidades donde más juicios se han llevado adelante a partir de la ley de trata, salvo uno todos fueron juicios abreviados, esto implica menos penas para los proxenetas y además nos impiden la posibilidad de hacer público el debate y dar a conocer de una forma mucho más visible la problemática. No es por ser arrogante, pero me pasa que soy la única periodista que trato de estar detrás de los fiscales y jueces para obtener información sobre si se elevaron a juicio, y eso se publica en el diario, que después es tomado por otros medios, pero no hay un mecanismo de publicidad de los juicios, lo que creo que tiene un fin claro que es seguir ocultando estas situaciones”.
Respecto a la Red Par, que integra desde principios de año, Belén contó que ya emitieron un decálogo de tratamiento de noticias sobre violencia de género, que da pautas a los periodistas sobre cómo tratar las noticias, de cómo abordarlas desde el cuidado de la víctima; y adelantó que próximamente difundirán otro sobre el tratamiento de noticias de trata.
En relación al crecimiento no solo en cantidad sino también en calidad de los medios alternativos durante el último tiempo, Fernando cerró: “Durante muchísimo tiempo nosotros nos preocupábamos por lo qué hacíamos y no por cómo lo hacíamos, y muchas veces nuestros medios carecían de calidad porque pensábamos, quizás con un poco de soberbia, que lo que decíamos era lo importante porque no estaba en los medios tradicionales, y no nos fijábamos mucho en cómo hacíamos lo que hacíamos. Me parece que eso se ha ido modificando, hoy podemos encontrar cosas muy bien hechas en medios alternativos (…). Yo no sé si algún día vamos a cambiar las cosas desde el punto de vista de los medios, lo que sí sé es que hace un tiempo nosotros no podíamos hablar de ellos y nosotros, porque nuestros medios construyeron su identidad inicialmente por oposición, no queríamos ser como ellos y entonces tomábamos los temas que ellos no tomaban, y los temas que ellos sí tomaban los tratábamos de otra manera. Hoy además de hablar de ellos podemos hablar de nosotros, y eso es porque estamos construyendo una identidad propia. Y con esos pasos lentos que vamos dando, creemos que podemos ayudar a que las organizaciones se hagan cargo de nuestros medios, que no nos tomen como un intermediario entre la sociedad y el problema que quieren contar o que viven, sino que tomen nuestros medios y en todo caso nos saquen a nosotros como intermediarios”.




