El gobierno de Mauricio Macri cerró el Programa de Atención a las Víctimas de Delitos Sexuales por reducción de presupuesto en consonancia con su política de vaciamiento en otras áreas de Derechos Humanos. María Elena Leuzzi, su coordinadora, dialogó con Red Eco Alternativo.
(Giselle Scardilli- Red Eco) Ciudad de Buenos Aires- Mediante un llamado telefónico y sin más explicaciones, el Director General de Asistencia y Ayuda a la Víctima le informó a la coordinadora del Programa que no se renovaría el contrato de las cinco trabajadoras de esa dependencia. “El día 2 de enero me llamó a este celular Leonardo Szuchet para comunicarme que los contratos no se iban a renovar porque la partida presupuestaria del área era muy reducida y que el dinero iba a ser destinado al área de Pluralismo Cultural para la fiesta de las colectividades que se hace en Av. de Mayo”, explicó a Red Eco María Elena Leuzzi, coordinadora del Programa y presidenta además de la ONG AViVi (Ayuda a Víctimas de Violación).
El Programa, que funcionaba desde el año 2008 y atendió aproximadamente a tres mil víctimas, estaba compuesto por una abogada, dos psicólogas, una empleada administrativa y la coordinadora. “Los sueldos eran de $4000, estamos hablando de una partida de $20.000 mensuales, que para ellos es una café en Las Cañitas”, expresó Leuzzi.
Bajo la relación de dependencia encubierta en un contrato, las trabajadoras se desempeñaban como monotributistas y realizaban un abordaje integral de las personas damnificadas por abusos sexuales. De los $4000 mensuales que recibían a cambio de su labor tenían que descontar el pago del monotributo, los honorarios de profesionales contables, los viáticos que surgían cuando había una violación nocturna y tenían que asistir a la víctima inmediatamente, y los alimentos que consumían durante la jornada laboral. “Ni un café, ni una galletita, hasta los saquitos de té nos llevábamos de nuestras casas”, comentó María Elena.
Además, Leuzzi indicó que el Programa venía sufriendo un vaciamiento desde hace poco más de un año y medio, cuando mudaron a todas las profesionales que lo integraban al piso 10 de un edificio ubicado en Rivadavia 611, que era compartido con otros Programas de la Subsecretaría de Derechos Humanos. “Nosotras estábamos trabajando en un escritorio de 1,20 por 1,40 para las cinco, con una sola silla y una computadora viejísima que al teclado se le habían borrado las letras. Mientras una se sentaba, las otras trabajábamos paradas durante seis horas, el escritorio estaba ubicado en un pasillo, molestábamos en todos lados”.
Las perspectivas de ser reincorporadas son escasas. El titular de la Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, Claudio Avruj, confirmó al delegado de ATE Iván Wrobel, que la atención de las víctimas continuaría con otros trabajadores de planta permanente. Al respecto, Leuzzi expresó que éstos trabajadores “ya se negaron a hacer nuestro trabajo porque no se sienten capacitados para atender delitos sexuales”.
Hoy, jueves, el equipo que integraba el Programa participó de una movilización junto a otros trabajadores estatales de la Ciudad de Buenos Aires nucleados en ATE Capital frente al edificio de Rivadavia 611. Allí, más de doscientos trabajadores se manifestaron en rechazo a los despidos y al vaciamiento del área de Derechos Humanos que está llevando adelante el gobierno porteño.
Leuzzi dijo a Red Eco que varios legisladores que participaron del acto manifestaron su repudio ante el cierre del Programa y se comprometieron a presentar una interpelación al jefe de Gobierno, Mauricio Macri, para exigir explicaciones sobre el presupuesto 2014 que fue votado y aprobado en la Legislatura.
Según información de Bruno Pérez Almansi, de la Agencia Paco Urondo, el PRO gasta más de un millón de pesos por día en publicidad oficial, cifra que surge a partir de una investigación realizada por Rocío Sánchez Andía y Hernán Reyes, dirigentes de la Coalición Cívica-ARI. Esta sobre-ejecución es posible porque Macri vetó la Ley que regulaba la publicidad oficial en 2009 y como consecuencia, va en detrimento de programas sociales como el de Asistencia a Víctimas de Delitos Sexuales. Como señaló Leuzzi, “esto es coherente con la política que viene llevando el jefe de Gobierno en la Ciudad de Buenos Aires. Muchos programas del área se están desmantelando año a año, como el de búsqueda de personas con capacidades diferentes que se extravían en la vía pública que quedó con una sola compañera trabajando, o el que protege a las personas en situación de calle que está semi-desmantelado. Va estar bueno Buenos Aires, con personas violadas deambulando por la vida”.
“Ahora es el sistema el que las vuelve a violar”
Así se refirió Leuzzi a las víctimas de delitos sexuales que quedaron sin asistencia estatal. “Yo al principio no sabía cómo decírselos, pero al mediatizarse el reclamo se enteraron solas y ahora son ellas las que tratan de contenerme a mí, me llaman permanentemente diciéndome ‘quedate tranquila, yo no voy a intentar hacerme nada malo, pero no me dejes sola, si es necesario nos atendemos en un Mc Donalds o en cualquier esquina, pero por favor no nos dejes solas”. Al respecto, Leuzzi había declarado que iba a instalar una carpa en el Obelisco para continuar con la atención de las personas sobrevivientes de abusos sexuales. Al consultarle por esta idea, manifestó que no puede llevarla a cabo: “Yo estoy para proteger a las víctimas, no para exponerlas”.



