A pesar del acampe iniciado hace una semana por el Movimiento Universitario Sur con el apoyo de estudiantes, ingresantes y padres, y de la toma, desde el lunes por la noche, del Pabellón Perú, ala administrativa de la Facultad de Ciencias Médicas, las autoridades de la Universidad Nacional de Córdoba continúan sin dar respuesta al conflicto por la limitación de cupos en la carrera de medicina.
Contacto: Santiago Notarfrancesco (Secretaria de Extensión FUC) 0351-15-643-7565 / Nicolás Gudiño (Sur Ciencias Médicas) 0351-15-289-3528.
La rectora de la UNC, Carolina Scotto, vinculada al kirchnerismo, ratificó su apoyo al decano de la Facultad de Ciencias Médicas Gustavo Irico quien se muestra inamovible en su decisión de mantener el cupo de 550 ingresantes: “Ciencias médicas no puede asumir que formará médicos que nunca estarán en contacto con pacientes a lo largo de su carrera”, sostuvo.
Desde 2005 rige para la carrera de medicina un cupo limitado de 550 ingresantes por año, medida conocida como “medicinazo”. El principal argumento por parte de las autoridades, con el apoyo de algunos docentes y estudiantes, fue la pretendida búsqueda de “excelencia académica”, ya que una investigación del diario La Voz del Interior había determinado que los médicos egresados difícilmente habían podido llevar a cabo algún tipo de práctica profesional antes de comenzar con sus tareas en hospitales cordobeses. La solución entonces, estuvo en recortar la posibilidad de cientos de jóvenes de comenzar sus estudios en la facultad de ciencias médicas, que en las décadas de 1960 y 1970 recibía a unos 2000 estudiantes cordobeses y de todo el país.
Paralelo a esta situación, no hubo intenciones por parte de las autoridades en modificar la situación en términos de infraestructura durante estos años, o por el contrario, se ha involucionado: el Hospital de Clínicas, donde los estudiantes realizan sus prácticas profesionales, ha reducido sus camas de 200 a 50 desde la asunción de la actual gestión de la universidad en 2007. Podría utilizarse como argumento la falta de presupuesto; pero desde 2005 a la fecha se ha quintuplicado el presupuesto, y esto no se ha traducido en mejoras de ningún tipo. El resultado es la privación del derecho a los jóvenes a iniciar sus estudios, con el agravante de que las casas de estudios de mejor nivel académico para poder aprobar el ingreso son privadas, con costos superiores a 5000 pesos.
Otro argumento muy utilizado por estos días, sostenido por Irico, es que sobran profesionales en el área. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, Argentina posee una media de 31 médicos cada 10.000 habitantes, cuando en los países considerados de excelencia en este sentido, como Cuba o Bélgica, la cifra asciende de 64 cada 10.000. En el caso específico de la provincia de Córdoba (aunque no es la única), incluso se da la falta de médicos en varios pueblos de la provincia. Esto demuestra no sólo las pocas intenciones de mejorar el sistema educativo, sino que además revela la alarmante falta de planificación del sistema de salud a nivel provincial y nacional. Es imposible negar la imposibilidad de acceder al sistema de salud pública por parte de miles de personas, agravada por la enorme brecha social. No existen planes de redistribución de tareas ni especialización desde el Ministerio de Salud para resolver el grave problema. Esta situación deja a las claras las contradicciones entre el discurso progresista del gobierno nacional y de la rectora Scotto, y la realidad a nivel educación y salud en la provincia y la nación. Curiosamente, el argumento del exceso de médicos es omitido a la hora de analizar el sistema de universidades privadas, que aceptan sin limitaciones la inscripción de estudiantes. Muy por el contrario, la medida de la Facultad de Ciencias Médicas alimenta un creciente negocio especulativo con la educación privada.
El Movimiento Universitario Sur ha denunciado esta situación durante la implementación del cupo en 2005, solicitando instancias de debate entre la comunidad estudiantil y las autoridades para resolver el conflicto, luego de presentar varios proyectos y pedidos de informe, no sólo relacionados al cupo sino también al ciclo de ingreso y el examen de admisión. La respuesta por parte de Scotto e Irico se limita a declarar que no son los ámbitos institucionales para debatir, dejando así sin voz a los y las estudiantes, y cuando es responsabilidad de los primeros generar las instancias necesarias. Esto derivó en la medida de fuerza tomada por parte de los y las estudiantes de acampar en la sede de Ciencias Médicas a la espera de ser recibidos. Al respecto, el Secretario Adjunto de la Federación Universitaria de Córdoba, Santiago Notarfrancesco afirmó “Nos encontramos esperando que alguien nos reciba, ya que desde el Movimiento Universitario Sur tenemos muchas propuestas para debatir. Ni Gustavo Irico ni Carolina Scotto, que no se han acercado como así tampoco ninguno de sus funcionarios, pueden seguir negando este debate necesario”. Afirmó además que la medida de fuerza continuará hasta tanto las autoridades modifiquen su postura.




