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El Director del Programa, Ariel Cejas, renunció a su puesto; las coordinadoras de UBA XXI-CBC, Paola Calcagno y Liliana Cucurt, fueron despedidas, y la secretaria de Asuntos Académicos, María Catalina Nosiglia, ordenó no inscribir este cuatrimestre a ningún estudiante privado de libertad por UBA XXI.

Según la propia página web del Programa UBA XXII de educación universitaria en las cárceles federales, su trabajo es una referencia a nivel internacional, desde 2010 cuenta con presupuesto propio. Funciona en varios centros como el Centro Universitario Devoto (CUD), Centro Universitario Ezeiza, y los Complejos Penitenciarios I y II (Ezeiza y Marcos Paz) y en la Unidad 31 (Ezeiza). Particularmente entre quienes asisten a clases en el CUD, hay un 7% de reincidencia contra el 50% de quienes no acceden a las carreras, cursos y talleres. Pero a pesar de estos datos concretos, no es la primera vez que el programa se encuentra en conflicto.
Ante la incertidumbre que estas renuncias y despidos generan, lxs estudiantes detenidxs en las cárceles de Marcos Paz, Devoto y Ezeiza se mantienen en situación de alerta y señalaron: “estamos tomando las medidas de resistencia que podemos articular en cada frente. Convocamos entonces a cada persona y organización a informarse y coordinar acciones en conjunto contra este nuevo ataque a la educación en cárceles que, lamentablemente, parece venir desde el seno mismo de la institución universitaria, de sus más altos niveles”.

Fuente: Agencia Walsh