El FMI regresa a la escena nacional como asesor de un organismo estadístico intervenido por el gobierno kirchnerista. Supuestamente viene para asesorar a los trabajadores especializados que ya saben qué hacer, y muy bien, pero no los dejan.
(Fabiana Arencibia-Red Eco) Argentina- Hace dos semanas, el ministro de Economía Amado Boudou anunciaba en conferencia de prensa, que el gobierno nacional decidió aceptar el asesoramiento del FMI en la confección de un Índice de Precios al Consumidor (IPC) a nivel nacional.
La decisión llegó apenas se cerró el acuerdo con el Club de París para canjear la deuda que Argentina mantiene con los países que lo integran. Esta negociación había estado trabada durante largo tiempo, en parte porque una de las exigencias era que nuestro país permitiese el monitoreo que el FMI realiza, según su estatuto, a los países miembros. Pero finalmente el Club de los ricos del mundo cedió en este reclamo. ¿Cedió?
No es para nada conspirativo atar los cabos de varios hilos que se entrelazan. Argentina cancela la deuda al FMI en 2005. Allí el entonces presidente Néstor Kirchner manifiesta que a partir de ese momento recuperábamos nuestra independencia del “yugo eFeMIsta”. Por eso, el gobierno no acepta que el Fondo revise las cuentas nacionales antes de comenzar a negociar el canje de la deuda con el Club de Paris. Pero por otra parte apuesta fuerte a su participación dentro del G20, en el que casualmente están los países que además son parte de este Club y cuyos integrantes son los principales accionistas del FMI. 
Si a esta altura el lector perdió los hilos y sus cabos la cosa se resume así: los que deciden en el FMI, integran a su vez el Club de París y participan del G20 que exige a sus miembros integrantes relaciones de “normalidad” con el mercado financiero mundial del cual el FMI es protagonista activo. Por eso decir que el Club de París aceptó bondadosamente que el FMI no nos revise ninguna cuenta, pero que puso en su lugar para que lo haga en forma directa al G20, es para reír (o llorar).  Así, todo queda en casa.
El FMI reaparece de la mano del gobierno de Cristina para que nos asesore en el armado de un índice que se venía elaborando antes de que Guillermo Moreno interviniera el organismo estadístico por orden de Néstor Kirchner, a principios de 2007.
Los trabajadores de la Junta Interna de ATE INDEC, que vienen denunciando desde hace varios años la manipulación de las estadísticas, muestran el doble discurso en este sentido y afirman: “Se convoca ahora al organismo financiero al que hasta hace poco se nos acusaba (falsamente) de representar, con el objeto de darle una nueva ‘lavada de cara’ a la política de destrucción de las estadísticas públicas”.
De esta manera, recuerdan que el gobierno y la intervención los acusaba de querer publicar un índice superior al real y así beneficiar a quienes tienen deuda pública que se ajusta según la variación de este índice. 
Pero, además, afirman que la propuesta no es una novedad porque este Índice nacional ya existía en el INDEC y había comenzado a publicarse a fines de 2005 después de dos años de haberse iniciado la primera etapa de su implementación.
Al llegar la intervención en enero de 2007, el IPC Nacional incluía datos de siete provincias que en ese momento representaban el 83% del gasto total del país.
La intervención comenzó un proceso de manipulación de las muestras en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires que da como resultado índices de costo de vida muchos más bajos que el nacional. Por eso decidió discontinuar este último y para ello desmanteló el equipo de trabajo, despidiendo, desplazando y dejando sin tareas a los trabajadores que se oponían a la manipulación.
Así le llegó el turno a Marcela Almeida quien se desempeñaba como Coordinadora del IPC (Índice de Precios al Consumidor), que mide la inflación.
“Soy trabajadora del INDEC. Estoy haciendo juicio para que me devuelvan mis tareas en el Instituto porque no hubo ninguna razón escrita, ni oral para sacármelas”. Así lo afirmó en un reportaje realizado esta semana por el programa Al Oeste de FM En Tránsito.
Almeida es matemática y da clases en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Pero en el INDEC no tiene ni computadora, ni oficina ni nada. Su condición de delegada de ATE pudo evitar que la despidieran pero no que la dejaran sin tarea asignada.  Hoy asiste al organismo donde cumple solamente tareas  gremiales.
Casi al mismo tiempo que se anunció el regreso del FMI, se conocía el informe del Consejo Académico de Seguimiento, organismo que el mismo Amado Boudou anunció en su tarea de asesor hace un año. El informe elaborado por las cinco universidades que lo integran cuestiona tanto lo institucional como lo técnico. Avala así en gran parte lo que los trabajadores de ATE INDEC denunciaron desde el principio de la intervención.
El economista Julio Gambina se pregunta “por qué no se derivó en técnicos y profesionales locales, con aval de prestigiosas universidades públicas, la tarea que se le confía ahora al FMI. La respuesta puede encontrarse en la tríada articulada entre el canje de la deuda, las negociaciones con el Club de Paris y la reinserción del Fondo en el país”.

Entrevista a Marcela Almeida realizada por Fabiana Arencibia y Sergio Lucarini. Programa Al Oeste-FM En Tránsito 93.9

AUDIO 1: Marcela Almeida- El IPC Nacional se estaba perfeccionando y la intevención lo frenó

AUDIO 2: Marcela Almeida- El FMI como "asesor" para el armado del IPC Nacional

AUDIO 3: Marcela Almeida- La manipulación del Indice que mide la inflación