El ingreso promedio en Argentina en dólares (valuados según la cotización del mercado paralelo) es de 222 por mes, mientras que, en términos comparativos, en Brasil o Uruguay son de 370 y 772 dólares, respectivamente. Por Mario Hernandez
Al considerar al decil más alto, la base promedio de ingreso en Argentina es de 532 dólares mensual. Para el caso de Chile de 1.199; Uruguay, 2.178; y Brasil, 3.849. Es decir que, a pesar de aumentos nominales en pesos, nuestro país se mantiene por debajo de los valores en dólares de los países en Latinoamérica (se utilizó la metodología dada por cada instituto nacional de estadística de cada país en dólares oficiales).
Otra arista para evaluar el desfasaje de la distribución de ingresos en nuestro país es ver cómo la inflación afecta el ingreso medio per cápita familiar en forma mensual. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ese ingreso pér capita familiar promedio es de 246 dólares, le sigue Tierra del Fuego con 230 y Chubut con 181. Todas estas provincias reciben ingresos por encima de los 100 dólares. Sin embargo, los números más alarmantes se dan en las provincias como Chaco, Formosa y La Rioja que conviven con 82,88, 83,35 y 87,36 dólares mensuales.
Al evaluar el ingreso diario pér capita en los diferentes rincones del país en CABA y Córdoba cuentan con 8 y 4,25 respectivamente. Sin embargo, provincias como Chaco y Corrientes viven en promedio con 2,76 y 3,34, respectivamente.
Si tomamos la media del ingreso por ocupación y la brecha con y sin descuento jubilatorio en dólares, es decir personas que están en blanco, y la informalidad, las distancias son muy profundas.
En Catamarca la brecha en dólares es de 131%, en Corrientes es de 215%, en Misiones 173%, en Tucumán 146%. En varias ocasiones los políticos hacen anclaje la recuperación salarial vía paritarias frente a la inflación. En realidad, viven en un mundo paralelo donde del otro lado hay personas que no saben qué es una paritaria y la inflación las subsume en una extrema pobreza y en muchos casos las lleva a la indigencia.
Ganadores y perdedores
Sergio Massa afirmó que su objetivo era reducir la inflación a menos de 4% para abril. En tanto, el Presupuesto de este año proyecta un 60% de inflación. Pero los precios siguen en ascenso y las metas oficiales parecen una ilusión.
Los perdedores son los que viven de sus salarios, jubilaciones o programas sociales cuyos ingresos son carcomidos por la inflación. Mientras tanto, las ganancias de las empresas mejoran.
La inflación de alimentos y bebidas en enero fue de 6,8%, por encima del nivel general, y en los últimos doce meses ascendió a 98,4%.
En febrero la suba de los precios de los alimentos siguió. Según un relevamiento de Consumidores Libres realizado en supermercados y negocios barriales de la Ciudad de Buenos Aires, el precio de los 21 productos de la llamada “canasta básica de alimentos” tuvo un incremento del 11,84% el mes pasado.
El Gobierno apostó al programa Precios Justos para contener la inflación, pero las empresas realizan maniobras para evadir este programa. Recientemente fueron multadas Cabrales, Mondelez, Nestlé, Carrefour, Cencosud (que maneja las cadenas Jumbo, Disco y Vea), entre otras.
Los balances de las empresas alimenticias revelan quiénes ganan con la inflación. Según los últimos balances presentados en la Comisión Nacional de Valores, Arcor ganó 32.805 millones de pesos al 30 de septiembre de 2022. En 2022, Molinos registró ganancias por 8.108 millones de pesos (22 millones por día) y Mastellone Hermanos S.A. 1.358 millones de pesos (4 millones por día). Ledesma, según publicó en su página web, obtuvo ganancias por 5.637 millones de pesos el año pasado. En tanto, la Encuesta Nacional a Grandes Empresas (ENGE) muestra que en 2021 la utilidad media que obtuvieron las empresas que pertenecen a la industria de alimentos, bebidas y tabaco por cada asalariado fue de 809.993 pesos.
Otra manera de ver quiénes ganan y quiénes pierden es a partir de los datos que elaboró el Centro CIFRA de la CTA de los Trabajadores sobre distribución del ingreso. De ese informe se desprende que entre 2018 y 2021 los asalariados perdieron 70.000 millones de dólares que fueron a parar a manos del gran empresariado. La mayor transferencia se produjo durante el actual gobierno.
Según el Mirador de Actualidad del Trabajo y la Economía, “los precios y salarios se movieron muy parejos hasta la segunda mitad de 2022. Desde entonces, cada asalariado acumula una pérdida de 45.000 pesos”. Vale aclarar que hubo una mayor pérdida para los trabajadores informales. El poder adquisitivo de los trabajadores no registrados cayó en diciembre de 2022 un 19,3% en relación al mismo mes de 2019.
Las jubilaciones y pensiones, y asignaciones familiares siguieron un camino similar. Un informe del Observatorio del Derecho Social calculó que en el caso de las jubilaciones y pensiones, en 2022 los haberes previsionales fueron un 9,3% más bajos que en 2019 y un 27,4% inferiores a los de 2015, y las asignaciones familiares perdieron un 12,7% en lo que va del gobierno del Frente de Todos, según informó Luis Campos, coordinador de dicho Observatorio.
Los datos dejan en evidencia quiénes son los ganadores y perdedores del proceso inflacionario, es como una paritaria que beneficia a los grandes empresarios.




