Así lo indica el relevamiento de 57 productos de la Canasta Básica de Alimentos (CBA) que realiza mensualmente Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) a través de su Índice Barrial de Precios en 900 comercios de cercanía ubicados en 20 distritos del conurbano bonaerense. En diciembre, los precios de los alimentos aumentaron 3,57%, mientras que a lo largo de 2022 crecieron 101,36%. En los dos últimos meses del año también subieron fuerte el transporte y las tarifas del hogar.

Respecto al precio de los alimentos, si bien en los últimos dos meses hubo una desaceleración de las subas: +4,2% en noviembre y +3,57% en diciembre; contra +3,84% en agosto, +5,54% en septiembre, y +7,74% en octubre, estos descensos en los porcentajes de incrementos no alcanzaron para cerrar el año con aumentos por debajo del 100% en los negocios de cercanía de los barrios populares.

En diciembre las frutas y verduras aumentaron 10%, mientras que a lo largo de 2022 el incremento fue de 191,16%. La suba de los productos de almacén fue respectivamente de 1,99 y 108,04%, y los cortes de carne 1,81 y 56,63%.

Es así que una familia de dos adultos/as y dos menores que doce meses atrás precisaba 31,849,95 pesos para adquirir sus alimentos indispensables, en el último mes del año pasado necesitó 64,134,25 –o sea más del doble que en diciembre 2021- para comprar los mismos productos.

El informe realizado por Isepci también hace referencia a lo sucedido con la Canasta Básica Total (CBT). La CBT contiene un conjunto de rubros (gastos para el hogar, agua, gas, electricidad y otros combustibles, transporte, prendas de vestir, educación, salud y otros) que agregados a los alimentos son esenciales para la vida de las personas y las familias: “Conocer su valor actualizado mensualmente es muy importante, ya que marca el límite que divide a los argentinos y argentinas que están por debajo o por encima de la línea de pobreza. Los y las que no tienen los ingresos suficientes para adquirirlos cada treinta días son considerados pobres, y por el contrario, cuando los recursos llegan a cubrir esos gastos indispensables están por arriba de ese límite”, explica Isaac Rudnik, director nacional del Isepci.

El promedio de los incrementos de los productos de de Canasta Básica Total estuvo por encima de los que hubo en la mayoría de los otros rubros: “Sin embargo, en los últimos meses se observa un cambio en esta tendencia de la mano de subas importantes en gastos del hogar, electricidad, y otros similares. Estos aumentos descargan el costo del ajuste fiscal directamente sobre los presupuestos de las familias –en particular las de menores ingresos- mientras el fisco les está perdonando deudas a las grandes empresas distribuidoras de energía eléctrica por valores superiores a los cuatrocientos millones de dólares”, señala Rudnik.

En noviembre la CBT tuvo en promedio una suba de 4,95% que fue mayor que la CBA (3,57%), pero a lo largo del 2022 la relación fue inversa: 95,54% de la CBT contra 101,6% de la CBA.

“Tomamos como base la información del INDEC de su última publicación (noviembre) del Índice de Precios al Consumidor, que contiene rubros desagregados del mes comparados con la evolución a lo largo del año. Fuera de Prendas de Vestir y Calzado que durante el año siempre estuvo por arriba de los otros rubros, los alimentos están por encima las secciones principales que constituyen las CBT. Pero esto –tanto a nivel nacional como en el Gran Buenos- empieza a cambiar en los últimos meses y lo sucedido en noviembre, es un botón de muestra de esta nueva situación”, especifica Rudnik.

En relación a los gastos en Vivienda, agua, electricidad, gas, y otros combustibles; Equipamiento del hogar; Transporte; Comunicación; que en el promedio de 2022 subieron menos que los Alimentos y Bebidas no Alcohólicas, en noviembre se colocan por arriba. El aumento más fuerte se concentra en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros, que en el GBA subió 10,5% en noviembre, el triple que los alimentos (3,1%) en el mismo período.

“Entre otras cosas, esto es consecuencia de la desregulación de las tarifas de energía, y los aumentos otorgados a los combustibles y otros servicios regulados, que han iniciado el camino de incrementos sistemáticos con el objetivo declarado de acotar los subsidios del estado y cumplir con los acuerdos con el FMI. Estos aumentos descargan el costo del ajuste fiscal directamente sobre los presupuestos de las familias –en particular las de menores ingresos- mientras el fisco les está perdonando deudas a las grandes empresas distribuidoras de energía eléctrica por valores superiores a los cuatrocientos millones de dólares”, advierte el director de Isepci.

“Si se confirmaran para los próximos meses aumentos en los alimentos que se mantengan en el orden del 3% mensual –si bien serían más bajos que los que venían en el tiempo anterior, no son pequeños- el desequilibrio en los presupuestos de las familias ahora también asoma por el lado del transporte y el gasto de mantenimiento del hogar. Nuevamente lo que deja de derramarse por una ventana, ahora se está yendo por otra”, finaliza Rudnik.