En tiempo récord, la Corte Suprema de Justicia resolvió extradición de Leonardo Bertulazzi, que reside en Argentina con su compañera desde hace más de 23 años. A pocos minutos de concretarse la resolución, la Policía Federal concurrió al domicilio donde cumplía arresto domiciliario y lo trasladó a la dependencia de la calle Cavia en la Ciudad de Buenos Aires, para concretar el reclamo italiano de extradición. Organizaciones advierten que tanto el fallo como el accionar policial violan el Derecho Internacional en materia de refugio político debido a que Leonardo es justamente refugiado.

Su abogado Rodolfo Yanzón ha insistido en que “Bertulazzi sigue teniendo estatus de refugiado ante la ONU, ya que hay una causa en trámite en el fuero contencioso administrativo por este asunto”.

Las organizaciones que acompañan a Leonardo señalan que la orden de detención con miras a extradición fue librada por la jueza María Servini de Cubría, que es la misma que hace 22 años había sostenido la improcedencia de la extradición porque Leonardo en Italia fue juzgado en ausencia, sin ninguna posibilidad de ejercer el derecho a defensa.

A su vez, los máximos tribunales de París resolvieron rechazar el pedido italiano de extradición de 10 compañeros de Bertulazzi impugnando la aplicación del juicio en ausencia y considerar que la legislación especial italiana, promulgada en los años ’70 para perseguir a los militantes políticos, no garantiza el debido proceso.

Leonardo tiene 73 años, es lutier y diseñador gráfico, y vive en la Ciudad desde Buenos Aires desde hace 21 años. En febrero pasado, estando bajo prisión domiciliaria, sufrió un ACV y el tribunal ni siquiera le permitió poder salir a caminar a pesar de las indicaciones médicas para su mejor rehabilitación.