Minutos antes del horario pautado para la convocatoria de la marcha de lxs jubiladxs, junto a las hinchadas de varios clubes de futbol que los acompañaban, las fuerzas de seguridad que responden a la ministra Patricia Bullrich iniciaron una represión que se extendió por cuatro horas en los alrededores del Congreso y a lo largo de la Avenida de Mayo hacia la Casa de Gobierno. Más de 100 detenidxs, en muchos casos, sin informar hacia dónde los trasladaban, y varios heridxs, entre ellos el fotógrafo Pablo Grillo, que recibió un disparo de cartucho de gas en su cabeza y pelea por su vida, fue el resultado del operativo represivo.
Minutos antes del horario pautado para la convocatoria de la marcha de lxs jubiladxs, junto a las hinchadas de varios clubes de futbol que los acompañaban, las fuerzas de seguridad que responden a la ministra Patricia Bullrich iniciaron una represión que se extendió por cuatro horas en los alrededores del Congreso y a lo largo de la Avenida de Mayo hacia la Casa de Gobierno. Más de 100 detenidxs, en muchos casos, sin informar hacia dónde los trasladaban, y varios heridxs, entre ellos el fotógrafo Pablo Grillo, que recibió un disparo de cartucho de gas en su cabeza y pelea por su vida, fue el resultado del operativo represivo.
“La estrategia del gobierno fue impedir la manifestación y hacer un despliegue de fuerza represiva. Una hora después de la convocatoria de la marcha de jubiladxs, las fuerzas de seguridad cortaron las calles y cerraron la Plaza de Mayo”, expresaron desde el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
“El gobierno resucita la narrativa del ‘golpe de estado’ para justificar una represión feroz y una escalada de violencia que empezó con las amenazas de la Ministra Bullrich. Las decenas de personas heridas y detenidas son trabajadorxs de prensa, jubiladxs, integrantes de organizaciones sociales, políticas y sindicales. No hay golpe, hay represión. (…) El operativo fue muy violento. (…) Hay un nene y una nena alcanzados por gases. Hay un fotógrafo (…) con fractura de cráneo. Hay una señora jubilada, Beatriz, de 87 años, con traumatismo”, agregaron.
El operativo represivo, del que formaron parte agentes de Gendarmería, Prefectura y las Policías Federal y de la Ciudad, se extendió por más de cuatro horas y detuvo a más de 100 personas.
“Después de la cacería de la policía contra los manifestantes, estamos en el centro de monitoreo de la policía de la ciudad, sabemos que hay decenas de detenidos pero no informan ni cuántos son, sus nombres, estado de salud. Son detenciones totalmente arbitrarias e ilegales”, expresó ya en horas de la noche Alejandrina Barry, ex legisladora porteña por el Frente de Izquierda.
En el marco de la represión, el fotógrafo Pablo Grillo recibió un disparo de cartucho de gas en su cabeza mientras realizaba su trabajo sobre la calle Hipólito Yrigoyen. Fue deriva en grave estado al Hospital Ramos Mejía, donde fue operado de urgencia. Su estado es delicado.
En declaraciones a la prensa, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, dijo que Grillo es uno de los “delincuentes” que la Policía detuvo frente al Congreso y lo caracterizó como un militante kirchnerista que trabaja en el Municipio de Lanús.
Fabián Grillo, el papá de Pablo habló en la puerta del Hospital donde su hijo está internado: “Él era un militante y también era fotógrafo, y estaba haciendo fotografía en forma independiente, siempre documenta cuando hay este tipo de actividades. (…) Por una borracha hija de puta y un descerebrado que habla con un perro muerto que mandan a matar, está corriendo peligro mi hijo”.
Durante la noche se registraron cacerolazos en varios barrios de la Ciudad de Buenos Aires en rechazo a la represión y para exigir la renuncia de Bullrich. También hubo manifestaciones en otras provincias, como Mendoza y Córdoba.
Imagen: Matías Baglietto.




