Comenzó en Tucumán el primer juicio contra represores, pero se suspendió ante las supuestas dolencias de Bussi. Mientras, en Corrientes se condenó a cuatro represores, pero absolvieron a uno, en medio de las provocaciones de Cecilia Pando.
(Cecilia Litvin – Red Eco) Argentina. La jornada inicial del juicio contra Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez debió interrumpirse cuando el ex gobernador de facto y electo manifestó sentir dolor en el pecho.
Los represores están siendo juzgados por los delitos de violación de domicilio y violación ilegítima de la libertad agravada, aplicación de tormentos reiterados y homicidio calificado contra Guillermo Vargas Aignasse, en marzo de 1976.
Desde el momento en que se confirmó la fecha de inicio del juicio, los defensores de Bussi utilizaron la excusa de su supuesta deteriorada salud con el fin de evitar el proceso. Y aunque un perito médico dio el visto bueno, el juego del enfermo continuó…
Bussi ingresó al Tribunal Oral en lo Criminal Federal agarrado a un bastón y con una zonda conectada a un tubo de oxígeno; mientras escuchaba la acusación se mostró perdido, tembloroso. Pero estos síntomas no le impidieron interrumpir al secretario del tribunal que leía el escrito. Con firmeza, le pidió que reiterara un párrafo: "No lo escuché bien", dijo. La audición "selectiva" de Bussi hizo que el secretario repitiera las líneas en las que justamente se hablaba de Vargas Aignasse aludiendo a "posibles vinculaciones con la subversión" y a los interrogatorios a los que fue sometido "a fin de obtener información". Ese párrafo forma parte de un informe efectuado por el ex jefe de policía, Antonio Arrechea, y es el eje de la defensa de Bussi, ya que su intención es ensuciar la figura de la víctima señalándolo como alguien que cantó casas montoneras, por lo que habría sido asesinado por esa agrupación y no por el ejército.
Pasado el mediodía, y luego de un cuarto intermedio, los jueces informaron que la audiencia se suspendía hasta el día siguiente porque Bussi había manifestado dolores en el pecho. En camilla, el represor salió del Tribunal y fue en ambulancia hasta el Centro Privado de Cardiología. Distintas personas que estaban en el lugar aseguraron haberlo visto entrar caminando, por lo que cualquier semejanza con Augusto Pinochet no es pura coincidencia.
Al conocerse que el perito de la Corte de la Nación recién podrá revisarlo el jueves, los jueces demoraron hasta el viernes la continuidad del juicio. Ese día deberán decidir si el juicio sigue, o si, en el caso de que Bussi quedara internado, se realiza un receso corto, o se suspende el juicio para Bussi pero se sigue con Menéndez solo.
Según informó el secretario del tribunal oral, Mariano García Zavalía, "en el sistema penal argentino no hay juicio en ausencia", por lo que el imputado debe estar presente para escuchar la acusación y ejercer su derecho de defensa.
En tanto, integrantes de distintos organismos de Derechos Humanos, que siguieron la mini-audiencia desde la calle, denunciaron que durante toda la mañana sufrieron provocaciones por parte de las fuerzas de seguridad. Fuerzas que no duraron en golpear a manifestantes, periodistas, camarógrafos y fotógrafos ante los empujones surgidos ante la salida de la ambulancia de Bussi.
Quien también sabe de provocaciones es Cecilia Pando, referente de la agrupación derechista Memoria Completa. Cuando este mediodía se conocieron las sentencias por los delitos cometidos en el ex Regimiento 9 de Infantería de Corrientes durante la última dictadura militar, comenzó a gritar y a amenazar a los jueces y al secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, presente en la sala.
Luego de seis meses de audiencias y más de noventa testigos, el Tribunal Oral Federal condenó a reclusión perpetua al ex coronel Rafael Julio Barreiro; a 25 años al coronel Horacio Losito y al ex capitán y ex titular de la Sociedad Rural de Corrientes, Juan Carlos Demarchi; y a 18 años al ex comandante de Gendarmería Rafael Julio Barreiro; todos acusados por la desaparición de desaparición forzada de Rómulo Artieda y por el secuestro y torturas a otras veinte personas.
En cambio, el Tribunal absolvió al sargento de Ejército Carlos Piriz y ordenó su inmediata libertad. La razón de esta decisión se sabrá recién cuando se den a conocer los fundamentos de la sentencia.
Vale remarcar que en este juicio también iba a ser juzgado nada menos que el ex jefe del Ejército, el general Cristino Nicolaides, quien también por problemas de salud no fue incluido en el sumario. En otra causa, Nicolaides ya fue condenado a 25 años por el secuestro y desaparición de militantes montoneros.
Así, mientras los grandes simuladores siguen su función, la madama de la derecha enloquece ante el lento pero firme paso de la Justicia.



