Lo hizo José Schulman de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre luego de participar en un reconocimiento judicial de la Comisaría Cuarta, donde funcionaba un Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio. (Cecilia Litvin – Red Eco) Santa Fe- Junto a otros ex presos políticos, como Graciela Roselló y Vilma Canciani, José Schulman se presentó el 3 de abril en el mismo edificio donde estuvo detenido más de dos meses durante la última dictadura militar. El procedimiento se dio en el marco de la investigación por la desaparición forzada de la profesora de literatura Alicia López, ocurrida en octubre de 1976.
López tenía en ese momento 29 años y estaba casada con Juan Luis Rodríguez, actual juez de Sentencia de Santa Fe. Ambos militaban en la Liga Agraria. Rodríguez también estuvo preso, aunque en un penal del sur del país, y fue liberado tiempo después.
El juez federal N°1, Reinaldo Rodríguez, procesó al ex jefe de Policía Mario Facino, por "privación ilegítima de la libertad, aplicación de tormentos, encubrimiento y homicidio" de Alicia López, dictándole además un embargo de 450 mil pesos. Facino ya estaba cumpliendo prisión preventiva en otra causa por violación a los derechos humanos. El ex comisario estuvo al frente de la seccional Cuarta desde el 8 de mayo de 1975 hasta el 23 de diciembre de 1976.
Además de la conmoción que le significó volver a entrar al lugar donde fue torturado y privado ilegalmente de su libertad, José Schulman mostró su indignación ante las condiciones en las que actualmente viven los detenidos en la Comisaría Cuarta: “Siempre es estremecedor regresar a un sitio donde el horror se consumaba del modo más brutal y planificado, pero el espanto que hoy me moviliza no es el del ayer, sino el del presente: en la misma celda, sin cama ni muebles, hacinados como bestias que van al matadero, sucios y asustados, me encontré con siete muchachos. Hoy, a 25 años de democracia santafesina y a cien días de gobierno de Hermes Binner, ellos habitan el mismo sitio en el que hace 32 años se llevaron delante de nuestras narices a Alicia de la seccional.
Cuando les informé a los presos el motivo de la visita no dudaron en denunciar los malos tratos recibidos y el sistemático robo de lo poco que sus familias les acercan para el mate y la comida.
Igual que ayer, o casi. No pude menos que comprometerme y comprometer a la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, a luchar con el mismo empeño contra los violadores de derechos humanos de estos días. Sean quienes sean y hagan el discurso que hagan. De otra manera el espanto sería sólo eso y no podría trocarse en ternura. (…) Sólo bastaría decir que el reconocimiento fue técnicamente (qué carajo querrán decir con eso de jurídica y técnicamente) un éxito. Que todos reconocimos los miserables cuartos donde habíamos estado, de donde desapareció Alicia y donde hoy otros miserables posan sus huesos sobre el sucio suelo.
Entre el espanto y la ternura, sostendremos la batalla contra la impunidad de ayer y de hoy”, concluyó Schulman.
FUENTES: Liga Argentina por los Derechos del Hombre / Diarios El Litoral y Rosario 12, de Santa Fe.
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