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Franco Isorni: informe de la perito Virginia Creimer derriba relato policial

La versión policial indica que el 26 de agosto pasado el joven murió como consecuencia de un accidente de moto. Sin embargo, las pruebas e indicios de que se trató de un asesinato por parte de fuerzas de seguridad de Santiago del Estero continúan acumulándose, a pesar de los intentos de la justicia por dejar el caso impune.

Reproducimos nota de la Agencia Andar:
Desde el 26 de agosto del año pasado -cuando la mamá de Franco, Patricia Isorni, recibió la noticia de la muerte de su hijo a causa de “un accidente con su moto”- las pruebas e indicios de un asesinato por parte de la policía de Santiago del Estero no han parado de acumularse: registros de cámaras que fueron borrados y tergiversados; testigos de disparos que resultaron amenazados; personal de comisarías de otras jurisdicciones que intervinieron en la escena del crimen; entre otros puntos clave, se suman a la actuación de la fiscalía que ha llegado a extremos de la desidia y el encubrimiento con la presunta autopsia que fuera realizada a cielo abierto junto a la tumba y sin el mínimo rigor profesional, según se desprende del informe de impugnación presentado por la perito Virginia Créimer como parte de la querella.

“En la presunta operación de autopsia realizada sobre el cuerpo de Franco no se aplican ninguno de los conceptos básicos de la literatura nacional e internacional al respecto. La autopsia de Franco no es ni completa ni metódica ni sistemática ni ilustrativa ni contextualizada”, señala el análisis de la especialista en medicina legal y perito forense de la querella, Emma Virginia Créimer, con relación al insólito examen del cuerpo de Franco dirigido por la fiscal Érika Leguizamón a pocos días de la inhumación en el cementerio.

Cabe recordar que el crimen de Franco ocurrió durante la madrugada del 26 de agosto pasado en circunstancias que aún la madre y el Comité de Lucha Contra la Injusticia e Impunidad intentan terminar de esclarecer pero que, por las pruebas obtenidas hasta hoy, descartan completamente la versión policial de un accidente en moto y el impacto del cuerpo del joven sobre el guardarraíl de una rotonda en la ciudad de Santiago. Fueron hallados audios, mensajes de voz de Whatsapp y testigos que descartan el siniestro vial y que, por el contrario, sostienen la hipótesis de torturas y asesinato por parte de la policía.

En este marco, una de las exigencias más fuertes llevadas adelante por Patricia Isorni es la de la impugnación de la autopsia realizada a pocos días de la muerte de Franco, inmediatamente después de la inhumación de sus restos. En aquella oportunidad, por orden irrevocable de la fiscal Érika Leguizamón se resolvió realizar la “autopsia” en el propio cementerio con la participación del cuerpo forense del Ministerio Público Fiscal pero sin perito de partes y bajo la advertencia a la mamá de Franco de que “o es esto o no se hace”. A la intemperie, sin material científico, sin respeto a la familia con su dolor y sin resguardo de las formalidades básicas de un procedimiento forense que hubiera resultado clave en el curso de la investigación.

El simulacro de autopsia pretendió, hasta hoy, legitimar la versión policial del accidente, sin constatar siquiera una herida de impacto de bala ni un corte en el cuello que le habría ocasionado la muerte. Es ese procedimiento inaudito en las prácticas de necropsias el que ahora la mamá de Franco, a través de la prestigiosa especialista en Medicina Legal y perito de parte, Virginia Créimer, pidió formalmente impugnar en base a cinco extremos básicos.

En primer lugar, la presunta autopsia fue incompleta porque careció de un lugar acorde para la correcta realización de la práctica “colocando el cuerpo de Franco a un lado de su propia tumba, abriendo la bolsa mortuoria, cortando en forma inapropiada las prendas y no enviándolas a analizar, no tomando muestras de órganos para análisis complementarios como anatomo-patológicos, toxicológicos y genéticos”.

Sobre este punto explica que no se aplicó el Protocolo de Minnesota, el cual se impone en los casos de muertes en las que hubiera mediado la actuación de fuerzas de seguridad. En el caso de Franco no sólo existía un antecedente de denuncia por apremios ilegales contra la policía provincial, sino que de las declaraciones de testigos surge que, en el lugar donde Franco fuera visto por última vez con vida, se encontraban presentes efectivos de esa fuerza.

Asimismo, la perito detalla que no se exploraron si las lesiones ocurrieron en vida o post mortem; no se analizaron los órganos internos; ni se describen los signos del roce de un proyectil de arma de arma de fuego que surge de las mismas fotos tomadas inicialmente.

Por otra parte, la autopsia no fue metódica ni sistemática ya que “se realizó de manera medieval, sin seguir un protocolo definido”. Tampoco fue ilustrativa: “Las filmaciones y fotografías no respetan los principios básicos de los métodos audiovisuales forenses, yendo desde lo general a lo particular y de lo particular al detalle, no utilizando referencias métricas en ninguno de los casos”.

Por último, el informe de Créimer denuncia que el procedimiento no se realizó de manera contextualizada por la ausencia de aplicación de protocolo de Minnesota, que “expone claramente el desconocimiento de los antecedentes de autos”.

En virtud de estos criterios conceptuales, la perito de parte considera que “las lesiones fatales que llevan a un shock hipovolémico y que desencadenan la muerte, no son compatibles con la mecánica de una colisión de vehículo a motor (degüello, lesión de origen desconocido y características punzo perforantes en región submentoniana derecha). Las características de las lesiones no fatales responden a traumatismos de distintos tiempos evolutivos con distinto mecanismo lesional (golpe, quemadura, arrastre)”.

“Consecuentemente, la realización de una reautopsia se impone como imprescindible frente a las numerosas falencias e irregularidades de la primera operación de autopsia, teniendo en cuenta su urgencia, ya que los procesos tanatológicos siguen avanzando restando chances de obtener datos fehacientes para el esclarecimiento del mecanismo y causa de la muerte de Franco Isorni, sugiriendo su inmediata exhumación y colocación en cámara fría con la correspondiente cadena de custodia, faja y precinto de seguridad hasta la consumación de la tarea pericial requerida”, concluye.

En virtud de este informe, el abogado que representa a Patricia Isorni en la querella de la causa, César Barrojo, presentó en los últimos días el pedido formal ante la Unidad Fiscal interviniente para la impugnación de la necropsia cuestionada y solicitó que se ordene la conformación de una junta médica forense con la intervención de la perito de esta querella y se realice una nueva autopsia en procura de determinar los extremos que se mencionan en el informe médico forense que se acompaña.

Y concluye el letrado: “A la par del informe médico, agregamos la convicción de que la herida perforante que se observa en la zona del cuello, lateral derecho de Franco y el orificio que presenta el cráneo en su parte posterior, también visible en las imágenes, no se compadecen con el siniestro vial que se pretende instalar”.

“Por ello se escucha a su madre implorar por justicia semana a semana. Tenemos la convicción, triste por cierto, que Franco fue asesinado y que la causa deberá caratularse como homicidio intencional”, concluye.

 

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