Lo hizo la Asamblea del Bachillerato Popular El Galpón Cultural de esa localidad bonaerense, al difundir el caso de violencia policial sufrido por integrantes del espacio en manos de la Policía Bonaerense y de la Gendarmería Nacional.
Según denuncian desde la Asamblea el miércoles de la semana pasada las familias del Barrio Esther de Claypole se preparaban para cenar cuando, sin motivo alguno ni orden de allanamiento, cuatro policías de la Comisaría II de Burzaco ingresaron en el domicilio de Carla, vecina y compañera del Bachillerato: “Lo hicieron alegando una supuesta usurpación de un terreno lindero. Ella quiso filmar el atropello cometido por los agentes de la represión, quienes le sustrajeron su teléfono celular y le dieron un golpe. Inmediatamente después llamaron refuerzos para hacer frente a un matrimonio y sus pequeñxs hijxs, a lo que respondieron más de 20 efectivos entre policías bonaerenses e integrantes de la Gendarmería Nacional”.
Tras el allanamiento, Carla, su pareja y otrxs seis vecinxs y familiares que se acercaron ante los ruidos (entre lxs que se encuentraban Leonor y Joel, dos egresadxs del Bachillerato) fueron detenidos: “Un total de ocho personas fueron llevadas arbitrariamente a la comisaría II de Burzaco, donde fueron amedrentadxs. Nuestras compañeras fueron obligadas a desnudarse frente a policías varones, quienes las amenazaron con violarlas. Paradójicamente, todo esto sucedía a la vuelta de otra comisaría: la de la mujer. Las paradojas. ¿Qué mujer puede sentirse identificada con una institución que representa todo tipo de abusos hacia nuestra integridad? Abuso de poder, abuso de autoridad, abuso en el uso de la fuerza y abuso sexual, por solo nombrar algunas prácticas cotidianas que se dan en el día a día de una comisaría”, expresaron desde la Asamblea.
“Nos negamos a creer que son individualidades dentro de las fuerzas de seguridad que actuaron en nombre propio: entendemos, por el contrario, que estas violencias están inscriptas en una institución del estado que promueve, alienta y ampara estas actitudes contra los y las jóvenes de nuestros barrios populares”, agregaron.
En este sentido, señalaron: “A cuatro meses de que se instale el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio como medida sanitaria para prevenir la propagación del COVID-19, vemos cómo se comienza a propagar otra pandemia, que no afecta a todxs por igual. Hoy deberíamos estar hablando de la imposibilidad de acceder a Derechos Humanos necesarios para subsistir, como la educación, el trabajo o la alimentación. No es el caso, pero nos venimos organizando hace más de diez años para construir educación popular al servicio del pueblo, apostando a la autogestión de espacios de trabajo sin patrón, con todos los derechos, y hoy sumamos también al sostenimiento de ollas populares y comedores en muchísimos barrios. Hablamos de la pandemia que afecta a quienes vivimos de nuestro trabajo y habitamos los barrios donde se lucha por erradicar a la miseria, al despojo y a la indiferencia de nuestra cotidianeidad. Esas son las consecuencias de un sistema social basado en la desigualdad, en la meritocracia y en el individualismo impuestos mediante la violencia. Hablamos de la represión y la violencia policial que se manifiesta en casos de desaparición forzada, gatillo fácil y arrestos arbitrarios. Con este régimen social no hay aislamiento que aguante, porque sabemos que la salida es colectiva y porque no vamos a tolerar que la presencia del Estado en nuestro barrio sea traída por parte de las fuerzas represivas ni sus políticas de disciplinamiento y muerte”, finalizaron desde la Asamblea del Bachillerato Popular el Galpón Cultural de Claypole – FOL.




