La Procuración Penitenciaria de la Nación presentó un nuevo informe sobre la situación en las cárceles del país con datos actualizados al primer trimestre de 2017. Una vez más se confirman la superpoblación, las torturas y las muertes en los lugares de encierro. Red Eco Alternativo.
(Red Eco) Argentina – Ya es un dato conocido que en los últimos años las cárceles federales han funcionado con una ocupación cercana al 90% de su capacidad de alojamiento declarada. A fines de 2016 esta tasa de ocupación mantuvo su tendencia creciente, pero en el primer trimestre de 2017 alcanzó su máximo histórico al hablar de un escenario de sobrepoblación general.
Según números del propio Servicio Penitenciario Federal (SPF), en sus cárceles hay un total de 11233 detenidos, pero es sabido que esta cifra no representa la realidad, ya que existen convenios con varias provincias que mantienen en sus prisiones locales a presos federales, además de encontrar detenidos en dependencias de Gendarmería, Policía Aeroportuaria y cárceles para extranjeros.
De todos modos, tomando como pauta los 11.233 detenidos, el 60% (es decir, 6773) está procesado, se encuentra bajo prisión preventiva, por lo que solo 4 de 10 presos tienen condena firme.
A su vez, el 93% son hombres. De las 831 mujeres detenidas, el 4% está alojada con sus hijos (la mayoría de los menores tiene menos de 1 año) y el 2% se encuentra embarazada. En este sentido, el informe de la Procuración remarca que “a pesar de construir un colectivo minoritario y de gran vulnerabilidad, son blanco frecuente de la violencia institucional que atraviesa los espacios de encierro”. En este primer trimestre, 11 mujeres fueron víctimas de tortura.
En cuanto a las denuncias realizadas por torturas en los lugares de encierro, en enero de este año se registraron 81, en febrero 56 y en marzo 41. Un total de 178 agresiones físicas, de las que se presentaron 55 denuncias penales. El ámbito más denunciado fue el Complejo Penitenciario Federal 1 de Ezeiza, seguido por la Unidad 4 de Santa Rosa, La Pampa.
En este punto, reproducimos algunos de los testimonios recabados por la Procuració:
-“Pedí ducharme y me sacaron sin cámara cuando se supone que me tienen que filmar las 24 horas por orden judicial. A las duchas entraron dos penitenciarios, el jefe de turno y el inspector. Me empezaron a dar patadas y cachetadas sobre el brazo que tengo fracturado. En un momento me caí al piso y me siguieron dando patadas por todos lados. Después me trajeron a la celda y me dijeron que estaba sancionado por falta de respeto. Ahora estoy en una celda llena de cucarachas” (Detenido en el Hospital Penitenciario Central del CPF I de Ezeiza).
-“Estaba aislado en el pabellón cuando un penitenciario me vino a decir que tenía una audiencia. Me llevaron a la oficina del Jefe de Seguridad Interna que me dijo que no iba a tener la visita especial que vengo tramitando. Me quejé y se armó una discusión. Entonces se acercó la jefa de turno y me empezó a insultar ‘vos sos un puto de mierda’ y entre los dos me pegaron con piñas y patadas en las costillas” (Detenidx del colectivo LGBTI – alojadx en el CPF I de Ezeiza).
-“Era el cumpleaños de una de las compañeras de pabellón y ese día iba a tener visita. Para ella era muy importante y una celadora le vino a decir que no sabía si le iban a permitir recibir a sus familiares. Entonces se puso muy nerviosa y le gritó a la penitenciaria. Forcejearon con la puerta y ahí, entre varias agentes, la agarraron del pelo, la tiraron al piso y le pegaron en las costillas. (…) Se la llevaron esposada al sector psiquiátrico de la unidad donde le dieron dos inyecciones que la durmieron. Al rato entró la requisa al pabellón y nos cagó a palos a todas las demás que estábamos ahí alojadas” (Detenida alojada en el CPF IV de mujeres de Ezeiza).
En tanto, en el primer trimestre de año se registraron 10 fallecimientos en establecimientos del SPF. 4 fueron ahorcamiento, 1 por herida de arma blanca, 1 por muerte súbita y 4 por otra enfermedad.
“La inflación penitenciaria en Argentina se encuentra íntimamente asociada al aumento vertiginoso de las tasas de encarcelamiento iniciado en Estados Unidos en la década de 1980 y, globalmente, diez o veinte años más tarde. Este incremento, por su parte, es consecuencia de la implementación de estrategias de endurecimiento punitivo, antes que del agravamiento del fenómeno delictivo. Para comprender el fenómeno desde una perspectiva multifactorial se debe tener en cuenta el uso sistemático de la prisión preventiva, la baja utilización d elas medidas alternativas a la cárcel, la reducida aplicación de institutos d elibertades anticipadas, la presión de la opinión pública en los actuales debates acerca del binomio seguridad/inseguridad, entre otros indicadores que permiten entender el crecimiento de la prisonización”, afirman desde la Procuración Penitenciaria de la Nación al dar cuenta del contexto en que se dan los números que refleja su informe sobre la realidad del Servicio Penitenciario Federal en este primer trimestre de 2017.




