En un fallo histórico, la Justicia condenó a un comisario de la Policía de Córdoba por excesos en la utilización del Código de Faltas.
Quedó demostrado que el comisario ordenaba privar de la libertad a miles de cordobeses utilizando dos artículos del cuestionado Código de Faltas, el 52 y 98, a través de las figuras de merodeo y escándalo en la vía pública.
En el transcurso del juicio se determinó que, sólo en 2011, hubo más de 42.000 detenciones ilegales.
La condena atraviesa una de las polémicas más vigentes de la última década en Córdoba: el Código de Faltas y la detención ilegal por “portación de rostro”.
Esta condena pone en evidencia el fracaso de las políticas de seguridad que se alimentan con miedo y se sostienen con gatillo fácil, persecución, punitivismo, militarización, estigmatización.
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