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Enrique Fukman y la inauguración del sitio de la memoria en la ESMA

En la emisión del martes 19 de mayo dialogamos con Enrique “Cachito” Fukman, integrante de la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos, sobre la inauguración por parte el gobierno nacional de las obras que se realizaron en lo que fue el Casino de Oficiales de la Ex ESMA. Por RNMA

“Mucho dolor  y bronca, y mucha preocupación”, así describió Enrique Cachito Fukman, integrante de la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos (AEDD) y sobreviviente del centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó en el predio de la ESMA, sus sensaciones ante la inauguración del llamado “sitio de la memoria” por parte del gobierno nacional.
“Creemos que es un intento más de parte del gobierno de escribir la historia oficial, no la historia del pueblo, no una construcción de memoria que nos permita al pueblo transformar realmente nuestro presente, o sea tener nuestro pasado para transformar nuestro presente y generar otro futuro, sino que al contrario es generar una historia y una memoria que consolide nuestro presente, en el cual todos vivimos nuestras opresiones diarias”, aseveró Fukman en diálogo con Enredando las mañanas.
Hace poco menos de un mes, Fukman estuvo junto a su compañero de la Asociación Carlos Lordkipanidse, realizando una inspección ocular en el predio con el juez de instrucción Sergio Torres, que lleva adelante las causas por delitos de lesa humanidad cometidos en ese centro durante la última dictadura cívico militar. “Menciono una cosa –manifestó– como para relatar lo que vimos en Capucha, Capuchita, aquel lugar donde estuve 6 meses y medio, encapuchado y engrillado, donde estábamos con un tabique de madera, una colchoneta, todo sobre el piso. Cualquiera podía ir en una recorrida, que se hacía con las guías, con nosotros cuando lo solicitaban y acompañábamos, y se ingresaba al lugar, los pies de los visitantes estaban encima del piso, y había esa lucecita, que nosotros decíamos que era la misma luz que había cuando nosotros estábamos chupados, había sí apenas algunos atriles con las descripciones, muy sobrio todo, y cualquiera se podía imaginar y sentir concretamente cómo se estaba ahí. Sin nada más. En este momento le pusieron un piso flotante, donde ya te está separando del piso y de golpe ese piso tiene unas salidas hacia el lugar donde estaban las capuchas, donde estábamos nosotros con las colchonetas, pero lo que hicieron fue hacer un cajón, o sea cortan el piso flotante, lo dejan con un cajón y dicen ‘en un cajón como este estaban los secuestrados desaparecidos’. O sea, ya nos metieron en un cajón. Falta que pongan la tapa y nos maten”.
Fukman afirmó que en el momento en que vio este tipo de intervenciones sintió que se había desnaturalizado ese espacio tan importante: “nos han metido en un cajón y falta la tapa y ya está. Quizás eso también haya que unirlo con otras cosas que están sucediendo en ámbitos judiciales, cuando diferentes jueces, fiscales quieren declarar muertos a los desaparecidos, casi aparece de vuelta el tema de la muerte presunta, que en un momento quisieron imponer, y nosotros decimos desde siempre que si están muertos que nos digan quién los mató y dónde está su cuerpo. Siempre hemos dicho que ese era un paso hacia la reconciliación del pueblo con sus propios verdugos, y esta intervención al Casino de Oficiales de la Escuela de Mecánica de la Armada es un paso justamente en esa dirección”.
En este sentido, Fukman remarcó que siempre que avanza una causa judicial referida a los delitos cometidos en la ESMA se hace una visita o inspección ocular en el predio: “ahí puede llegar a haber un compañero que cuando entra diga ‘yo no entré por este lugar, acá no estuve’, o peor cuando vea las cosas le agarre un síncope y se quede ahí. La intervención que hicieron en el Casino de Oficiales obviamente es la culminación de todo lo que están haciendo en el predio, esa banalización que se está haciendo en el predio para que deje de ser el espacio de memoria, y es interesante porque lo llaman museo, una cosa estática, en donde el discurso lo pone el curador, y no un espacio donde el lugar interactúa con el que va. No hay nada que te interpele, mucho menos si en medio de eso ingresás y está una murga o alguien te da un choripán cuando salís”, afirmó.
Entre las modificaciones observadas en el sótano del Casino de Oficiales, Fukman señaló que volvieron a colocar imágenes de los compañeros secuestrados allí: “nosotros siempre lo hemos planteado, e incluso en su momento fue un acuerdo de todos los organismos, pero parece que algunos han sufrido amnesia, que lo que tiene que estar, pero no ahí adentro, es la historia de vida de todos los detenidos desaparecidos que pasaron por la ESMA para que las nuevas generaciones se puedan apropiar de eso, quiénes eran, qué hacían, tenían padre, madre, esposa, hijo, amaban, jugaban a la pelota, trabajaban, y militaban, por qué y en dónde. Si uno recorre hoy la ESMA va a ver que hay muy poco de ese material y muy seleccionado, son los que ellos empiezan a colocar y que tienen que ver más que nada con padres, familiares de funcionarios”.
Al respecto, el integrante de la AEDD agregó: “cuando nosotros hace un año y medio atrás empezamos a denunciar esto y hacemos unas intervenciones culturales afuera de la ESMA, no adentro justamente, la respuesta fue poner esas historias de vida en algunos lugares e insisto son muy pocas. No sé si llegan a 20 de los 5.000 compañeros que pasaron por la ESMA; de los cuales más de 1.000 tenemos nombre y apellido. Y eso no figura, pero lo que sí han hecho es meterlos de nuevo adentro del sótano, aquel lugar donde era el primer lugar donde pasabas, yo digo que es el lugar de la bienvenida que te daban y con la forma en que te daban la bienvenida en la ESMA que era con la tortura. Es decir, los volvieron a meter en el lugar de la tortura. Un lugar que tampoco se va a poder reconocer bien, porque le han puesto un techo, a un lugar que estaba todo abierto. Por ejemplo, en el lugar en el que cuando hacíamos las visitas íbamos a bajar al sótano, siempre uno le remarcaba a la gente que ese lugar cuando se hacen las modificaciones a mediados de 1979, pasa a ser el lugar de ingreso al sótano porque habían cerrado el anterior, eran las modificaciones que hicieron cuando vino la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y ese lugar pasó a ser el ingreso pero antes de eso ese lugar era donde se ponía la culata del camión y adormecidos por el pentotal hacían subir a los compañeros para después trasladarlos a los vuelos de la muerte. O sea fue en el lugar por el que muchos compañeros salieron por última vez, hoy en día es casi imposible imaginarse que por ahí iba de culata un camión, porque está totalmente intervenido y no hay forma que un camión vaya de culata, hasta eso han cambiado. Quizás como decía los otros días un compañero, justamente en el ’79 se modificó el Casino de Oficiales para que no lo pudiera reconocer la Comisión Interamericana en su visita al país, ahora este gobierno lo vuelve a modificar para que no lo pueda reconocer el pueblo”.
A pesar del dolor, la bronca, y la preocupación, Enrique Fukman aseguró que no piensan bajar los brazos: “pensamos seguir peleando convencidos de que así como nos costó más de 30 años pero finalmente, no todos, pero varios de los genocidas empiezan a ir a la cárcel, finalmente vamos a lograr construir esa memoria, que nos permita transformar nuestro presente. Por suerte están todos los medios de la Red Nacional de Medios Alternativos difundiendo las informaciones sin toda esa cáscara que le colocan desde los otros medios para que el pueblo nunca se pueda enterar”, finalizó.

 

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