Luego de más de tres años de presión social se hizo público parte del contrato firmado el 16 de julio de 2013 entre la empresa estatal YPF y la multinacional Chevron. El documento obtenido arroja luz sobre otro punto dentro de la larga cadena de hechos, y es que el primer acuerdo de YPF con Chevron no es un contrato de inversión exclusivamente sino que es además un préstamo hacia la firma nacional. Operatoria que, vale la pena recordar, fue efectuada por empresas radicadas en paraísos fiscales.
Las características del mismo incluyen:
- Una amortización del capital pagadera a partir de septiembre de 2016 a una tasa del 0,2604% mensual (3,16% anual).
- Una tasa de interés del préstamo comprendida por: a) un 7% anual, más b) un “Monto de Interés Adicional†calculado sobre la ganancia de Compañía de Hidrocarburo No Convencional SRL (CHNC), empresa que actuó como testaferro de Chevron.
La ganancia de Chevron es resultado entonces de una mezcla entre renta financiera y otra vinculada al devenir productivo. Con respecto a la primera, el contrato establece que, si el proyecto fuera a pérdida, el 7% de interés será pagado a Chevron, obteniendo un piso mínimo de ganancia. Por otro lado, además de la tasa de interés, la multinacional norteamericana percibe toda ganancia de CHNC, sin fijar ningún límite. Como hemos manifestado en otras oportunidades, todo beneficio, productivo o financiero, es remitido al exterior a través de una subsidiaria de Chevron en las Islas Bermudas, reconocido paraíso fiscal británico.
Fuente: EJES- Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental




