A 50 años del golpe cívico-eclesiástico-militar, la ciudad de Córdoba vivió una jornada histórica de movilización por Memoria, Verdad y Justicia, con una participación estimada en alrededor de 160 mil personas que colmaron las calles bajo la consigna “Más que Nunca, Nunca Más”. Por Adrián Flores para Red Eco.
La marcha principal, convocada por la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos, se destacó no solo por su masividad sino también por su extensión y diversidad. Por primera vez en años, el recorrido fue ampliado: partió desde Colón y Cañada y culminó frente a los Tribunales Federales, epicentro de los juicios por crímenes de lesa humanidad. A lo largo de la movilización se hicieron presentes organismos de derechos humanos, sindicatos, organizaciones sociales, estudiantiles, culturales y amplios sectores de la ciudadanía, en una columna que se extendió por varias cuadras.

El acto de cierre tuvo como eje la lectura de un documento que remarcó que “esta fecha no es solo recuerdo, es semilla”, vinculando las luchas del pasado con las del presente. Allí se denunció que, mientras el Estado no avance en la búsqueda de los desaparecidos, la restitución de identidades y la anulación de las bases económicas heredadas de la dictadura, sus consecuencias siguen vigentes. También se cuestionó el vaciamiento de organismos claves como la CONADI y el Banco Nacional de Datos Genéticos, y se advirtió sobre un contexto actual atravesado por el negacionismo, el ajuste y el retroceso de derechos.
Uno de los hechos que atravesó la jornada fue la reciente identificación de 12 personas desaparecidas en las inmediaciones del ex centro clandestino La Perla, producto del trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense junto a organismos de derechos humanos. Este hallazgo aportó un fuerte contenido emotivo, renovando el reclamo de justicia y reforzando la consigna de que las y los desaparecidos se siguen buscando.
En paralelo, y marcando diferencias políticas con la convocatoria central, se desarrolló una movilización independiente impulsada por el Plenario de Sindicatos Combativos, organizaciones piqueteras y sectores del sindicalismo combativo. La misma reunió a unas 6 mil personas y concluyó con un acto propio, donde se denunció no solo al gobierno nacional sino también a las autoridades provinciales.

Durante este acto, del que participaron organizaciones sindicales, sociales y de derechos humanos, se cuestionó el rol del gobierno de Córdoba en la persecución de la protesta social y el avance de políticas represivas. También se visibilizaron casos de violencia institucional y gatillo fácil, con la participación de familiares de víctimas que continúan exigiendo justicia.
El documento leído en este espacio planteó la necesidad de profundizar la organización y la lucha contra el ajuste, la represión y las políticas impulsadas tanto por el gobierno nacional como por los gobiernos provinciales, reivindicando la independencia política de los trabajadores y llamando a fortalecer un camino de lucha en las calles.
De este modo, el 24 de marzo en Córdoba no solo expresó una masiva reafirmación del compromiso con la memoria histórica, sino también las tensiones y debates actuales en torno a cómo enfrentar las políticas de ajuste, represión y retroceso de derechos en el presente.















