001logo.jpg

Boletín cultural de la Red ECO Alternativo 23 de diciembre de 2008 – Año Vlll – Número 84 Bodegueros a cargo: Carlos Carbone y Pablo Marrero Diseño e imágenes: Carolina Butron Avalos bodega

 


Boletín cultural de la Red ECO Alternativo

23 de diciembre de 2008 – Año Vlll – Número 84

Bodegueros a cargo: Carlos Carbone y Pablo Marrero

Diseño e imágenes: Carolina Butron Avalos

Participan en este número: Gina Escobar, Carlos Levy, Néstor de Monte, Vildo Pioppi, Julio Carabelli, Juan Sagarda, Emilio Núñez Ferreiro, Theodosio Barrios, Jorge Bousoño, Elisa Dejistani, Daniel Pérez, Vicente Zito Lema, Aldo Novelli, Roberto Romeo Di Vita, Eduardo Dalter, Fabiana Villalba, Ana Silvia Mazía, Emilio Fernández Cordón, Roberto Santoro y Alberto Ramponelli.

SEÑORAS Y SEÑORES, LLEGÓ EL MOMENTO;
EL ACONTECIMIENTO MÁS ESPERADO…
¡SÍÍÍÍ! CON USTEDES…


¡LA BODEGA DE FIN DE AÑO!

-¡Dale, abrí, che!- golpea la puerta, Carlos.
-¡No abro nada!- se escucha la voz de Pablo, desde adentro de la bodeguita donde descansan las botellas.
-¡Pero no seas chiquilín, no ves que ya llegan los invitados!
-¡Por eso mismo no pienso abrir! ¡Esos se van a chupar todo y después nosotros nos quedamos secos…como el año pasado!
-¡Pero pedazo de…!-Carlos respira profundo para calmarse y hablarle tranquilo-: Pablito, amigo, por favor abrí la puertita…
-¡No abro nada! ¡Esos chupindangas no son capaces de traer ni un tetra!
-¡Pero carajo!- se desespera Carlos y empieza a patear la puerta, mientras escucha los gritos de Pablo: ¡Nunca traen nada! y una voz que le llega desde un poco más lejos.
-¡Hola!
Es Carlos Levy acompañado por el Emilio, y que como vienen de Mendoza, acarrean una damajuana de buen tinto.
Al rato, nomás, van cayendo los otros; uno con un botella, otro con dos, algún que otro botellón de litro y medio, alguna otra damajuna. Poetas y escritores se disponen a una buena velada y el vino no va a faltar. Y como para contrariar a Pablo, nadie viene con las manos vacías.
Por eso, ahora llega la venganza de Carlos, que junta a un grupo para acercarse hasta las orillas del río interior, acarrear una flor de roca y depositarla frente a la bodeguita donde está encerrado Pablo. Acto seguido, toma una botella y la descorcha, bien cerquita de la roca, como para que ese sonido tentador llegue a los oídos de Pablo.
-¡Eh!- se escucha desde adentro de la bodeguita y enseguida el estruendo de la puerta que da contra la roca.
Mientras tanto, en el salón principal de la Bodega, empieza la despedida de fin de año.

papanoel.jpg

HALLOWEEN

A LA MEJILLA DE VIVOS COLORES
DE TU TIERNA INFANCIA
DONDE COMENZABA EL DÍA
Y LA NOCHE HALLABA SU REPARO
UN DÍA LLEGARON LAS BRUJAS,
LOS OGROS Y LA MUERTE.
LEVANTARON SU COPA DEL HORROR
Y BRINDARON
CON GOTAS DE TU SANGRE
SOBRE EL CADAVER DE TU INOCENCIA.

MI CORAZÓN

A la caterva sabática del Liverpool
al ritual de la memoria, el pasado,
a Julio, a Luis y Emilio,
el presente en su ejercicio,
y por supuesto al Manu,
el recordador del futuro.
(Liverpool se llama el café, Luis es Villalba y el Manu es el nieto  de Julio Rudman)

     Imaginadlo solo,
como a un navegador en medio del vendaval,
entre la tos del pulmón
y un adiós que se avecina;

imaginadlo entonces,
después de tanto traqueteo,
también húmedo, y de sal,
porque húmedo es, y de sal,
      como la tristeza es lágrima,
      y acaso sin redención,
                     tal vez como ella misma.

Imaginadlo a mi corazón,
esa víscera, 
en un bolsillo de mi cuerpo,
como un reloj viejo y fiel que se
                                        colma,
         de melancolía 
                      cuando la tarde crece.

Imaginadlo,
como el origen de esta contradicción
                                              que soy,
a la vez guerrero y manso
a la vez miel y espanto
     un intento león, y cordero a la vez.

Imaginadlo cansado
que no exige más de lo muy poco
                                               que di
y simplemente por costumbre me
                                            sostiene.

Ya no hablamos de libertad,
             él sueña el fondo del mar,
               y deja que yo mire el cielo
                                         estrellado.

 

                              Y tenemos miedo.

A MEDIANOCHE
                                                                         A mi padre

Somos pocos los que sabemos de la magia de la luna llena de marzo, la segunda del calendario y la única del año.
La luna llena de la uva, del mosto, de la cosecha. La luna de vendimia.
Subimos exactamente diez minutos antes de las doce de la noche; nos ubicamos en una esquina de esqueletos de madera y cubas viejas. Espectadores de lujo, magos sin galera.
Y a las doce, los doce aparecen sin frotar lámparas, ni trucos de TV, ni trampas mediáticas. Los doce brotan de cada bordelesa en un momento sublime de magia y entusiasmo antinatural, para recordar.
Aparecen por el espiche abierto como los genios de los cuentos, pero sin amos que los gobiernen, dispuestos a cumplir sus deseos. Se hacen nube transparente en el techo de chapas para descender en un instante, suavemente, plenos. Con sus ropas Grafa y las botas de goma.
Lucio, Vigornia, Enore, Salita, el Zorro, el ruso Pichón de León, el Turco, Juan José, el Pico’e mula, el Lonja negra, el Tito, el zurdo González…
Vuelven de su sueño eterno y perezoso entre gritos, risas y saludos añorados a la bodega abandonada que, por una noche, deja de estarlo. Tierra, murciélagos y palomas respetan esa magia noctámbula y mudan sus costumbres. Llegan los doce.
Miramos, disfrutamos. Extrañamos. Nos preguntamos.
Fantasmas dulces de uva rosada con olor a vino nuevo, lejos de las túnicas y los sustos, recrean la tarea vinícola vaya a saber por qué misterio de almas en pena.
Nosotros esperamos ese momento en que la luna llena de marzo deja entrar su luz por la ventana redonda y altísima de la bodega, y llega a las bordelesas para despertarlos. Vienen desde hace ya tres años con esa luna; sale cada uno de su morada de roble apenas la claridad llega a iluminar la madera seca. Marzo incomprensible del que sólo participamos en silencio.
Y ahí están, en plena tarea. Enore los manda y se dejan mandar.
-¡Cortame la uno, Lucio!
-Cerrame el clappé, Turco!
-Ojo, Ruso, no me deje subir la pileta de la tinta.
-Salita, ponga la bomba si se le complica…
-¡Zorro, dejá de probar ese mosto que no vas a llegar al día!
Nosotros vemos días que son noches. Obreros fantasmales del vino. Olor a uvas imaginarias. Sueños frustrados de trabajo honesto. Amor a la vida que ya no tienen. Corren entre mangueras, toneles y piletas abiertas. Viven por una noche. Seis horas mágicas al año para tratar de aplacar sus almas inquietas ante la desazón, ante los delirios económicos, ante los incomprensibles cambios de rumbos históricos que hicieron desaparecer las pequeñas bodegas.
-Fueron siempre alegres y murieron tristes -dice mi madre tratando de explicar el fenómeno del vino de marzo, de la luna llena, de esta vendimia sin uvas.
Alguno se detiene y mira hacia afuera de vez en cuando, añorando, para recordar. Busca la Cruz del Sur con sus ojos, llega a la constelación de Orión y vuelve a su tarea.
-Ese pinot tiene que salir como todos los años, ¿eh?
-¿Cuántos grados dio la chenin?
-¿Se llenó la 9 del tocaj friulano, Juan José?
-¡Lucio, prepará la 10 que el barbera va ahí!
-¡Vamos, vamos! No nos quedemos…
Es que conocían el tiempo y quieren aprovechar cada instante, cada minuto, más rápida, más completamente.
Vuelan. Con sus manos ásperas y callosas, con sus caras y antebrazos tostados por el sol, con sus anécdotas de vida simple o no, con su paz.
Vuelan. Nosotros los envidiamos.
Queremos compartir esas horas, queremos tenerlos otra vez, que surjan de las bordelesas para siempre; comprender su cultura, su trabajo, su felicidad infinita. Queríamos. Queremos.

Ellos corren cada vez más. Saben del fin cercano de la luna llena de marzo por este año.

“Hay amores muy constantes
cuando uno está presente,
pero si se encuentra ausente
luego tiene un reemplazante”…

¡Esas tonadas! Cantan.
Soñamos.
La hora está cerca. Quince minutos para las seis.
-¡Vamos dejando todo listo! -grita Enore.
-¡Nos vamos, nos vamos! -dice el Zurdo.
-Todo “lito” -cumple Vigornia.
Se juntan en el primer piso de la bodega, ahora muy lentamente. Gozan de los últimos minutos. Bajan casi sin rozar los escalones que los llevan de regreso a sus bordelesas, entre las últimas charlas y pedacitos de letra de tonadas para convertirse, sin apenas darnos cuenta, otra vez, en nubes de granos, semillas y escobajo.
Nosotros, testigos mudos del retorno de espíritus inquietos, vemos volver murciélagos, arañas y lechuzos.
Tierra que cubre pasos testigos. Realidad de soledades y silencios.
Se van entre cuecas y tonadas, alguna villota friulana, una canzonetta, higos y nueces. Como se fueron antes, llevándose sueños incumplidos, felicidades incontrolables, granizo o heladas traicioneras y amores nunca olvidados.
Se van. Nos dejan sin más explicaciones que el trabajo de horas y horas, permanente; de años, de experiencia, de cosechas compartidas.
Se van. Y nos dejan entre arañas y tierra, entre piletas semiabiertas y abandonadas de bodega familiar; entre la luna blanca y dichosa de la vendimia de marzo.

“Ay, ay de mí,
ay, qué será.
Tengo un dolor en el alma,
no sé quién lo curará”.

Nosotros cantamos por no llorar. Y, sin embargo, cantamos.

                                                                      
                                            
NÉstor De Monte – Mendoza


Vildo, antes de tomar la palabra, se toma un buen trago y descorcha otra botella.

-¡Eh! ¡Déjenme salir!

Vildo no le da importancia a los gritos de Pablo y empieza su lectura

uno ya no busca lleno de esperanzas
uno no debiera soñar con fabricas de manos en alto
uno no debiera mirar películas del 11 de sep, en chile
uno no debiera llenarse de piedras el estomago
ni repasar los largos años de la infamia
uno no debiera soñar un terruño mas justo
ni llenar de lágrimas el teclado
uno no debiera mirar los vacíos en las fotos nuevas
ni colar tanta sangre por el estomago
uno no debiera encontrarse una mañana
con los expedientes de archivos del fascismo
uno no debiera esperar la justa resurrección
de los guerreros
uno no debiera tomarse  otra cuba de vino
y arrastrar por las calles las pupilas
uno no debiera levantar la voz por los caídos
ni usar las palabras del enemigo
uno no debiera pensar en muchas aes
y que se le vuelva polvo el hígado
uno no debiera pensar otoños setenta y seis
ni en orejas grandes , ni en bigotes tan perfectos
ni en atlántico sur,
ni en privatizaciones
ni en tercerizaciones
ni en pascuas felices
ni en socavones productivos
ni en patagonias trágicas
ni en ledesmas apagados
ni siquiera en margaritas
uno no debiera pensar
y ser feliz.
pero…
uno, no puede
 
 
Vildo Pioppi –Viedma

¿QUIÉN ESTÁ INCENDIANDO LAS CUATRO POR CUATRO?
 
Mi perro tenía una inteligencia superior.
Me causan gracia los historietistas que dibujan un  perro llevando el diario a su amo como si tal cosa fuese  una demostración de talento. Eso  lo hacía mi gato que además solía avisarme si a  los peces o al canario les faltaba el alimento.
Mi perro se llamaba Tiescho y ladraba en once tonos distintos, uno por cada persona y de ese modo yo sabía si venía mi mujer o mi suegra, mi hija Claudia, mi hija Elvira, Roberto o Martín, el más pequeño, pero por supuesto que había  un tono para el cartero, otro para mi amigo Gustavo, el  contador, cuando venía  a visitarme solo y otro cuando lo hacía con  su mujer.
Uno de los  tonos que más me agradaba  era  el que anunciaba  que volvía la muchacha del mercado. No por  Luisa ni por lo que pudiera haber comprado sino por el tono  mismo que era muy agradable, algo así como el canto de las ballenas o  el  trinar del canario después del alpiste.
Presumo que el undécimo tono lo reservaba para mí y si sé de su existencia es por los dichos de mis  hijos, nada más, en  cambio Migo, que era un hermoso gato, sólo se colocaba casi pegado a la puerta cuando Luisa regresaba del mercado.
Una sola vez aulló Tiescho y Migo maulló formando un dúo lamentoso. Fue cuando la empresa envió a mi amigo Gustavo, el contador, mientras yo gozaba de mi  parte de enfermo.
 
       -La empresa ha hallado en tu cesto de la basura la confirmación de lo que el directorio pensaba.
       -Es alentador saber que el directorio puede pensar, generalmente lo hacen los caballos que  la empresa tiene en  el galpón.
      -Los caballos están que trinan.
      -Me imagino, yo no sé cómo no se quejaron de las cuatro por cuatro que les quitan el trabajo. ¿Querés un café?
      -No, ¿cuánto  hace que somos amigos?
      -Ya sabés que  mis pescados toman café.
      -¿De qué marca?
      -Cualquiera  mientras sea de Colombia.
      -Hace treinta  años que tomamos café juntos, es verdad.
      -El canario también toma café.
      -Hace cuarenta años que nos conocemos.
      -Y sabés que no tomo gasolina.
      -Hace veinticinco años que estás en la empresa. Te imaginarás que no me es grato venir a tu casa con esta misión.
     
Sin embargo vino, cayó con esos papelitos que pretendían incriminarme, pero que también denunciaban el acaparamiento de gasolina y las cuatro por cuatro no declaradas.
Fueron premonitorios los aullidos y los maullidos porque el contador cayó por las escaleras con tanta mala suerte que nunca encontraron los papeles que traía. Jamás voy a saber si fue el gato o el perro. Ambos poseían esa eficiencia,  la suma de  esas mínimas partículas que conforman el gran mensaje cósmico. Un mensaje universal que seguramente les llegaba por ondas  desconocidas para nosotros.
Mis hijos no se hubieran animado a  hacerlo, siempre creyeron que su madre, mi amada esposa, murió a causa de aquel  empujón,  pero no fue así, ella tropezó con el perro justo frente a la escalera y  cayó con la misma mala suerte de su señora madre y es que el situarse frente a una escalera tan peligrosa debe de ser algo genético, un mandato de  los genes que nunca  tuvieron en cuenta  la posible  presencia, en el vano de una escalera, de un  perro, un animal superior a todas luces porque Tiescho jugaba a la pelota y era capaz de anotar los tantos de ambos equipos en la tierra húmeda. El gato no, Migo era un tanto remolón y casi siempre estaba viendo  las novelas de la tarde, sobre todo "Fuego en Casabindo" en la que trabaja  una actriz que parece gustarle mucho y hace de piromaniaca.
En una escena que mi gato insistió en que viéramos juntos, ella furiosa  amenazaba a su esposo con quemarlo vivo. Es que había subido el precio de la marihuana en el mercado mundial y al subir se legalizó, como el tabaco, lo que provocó que nadie sembrara otra cosa y cuando faltó lo esencial, lo necesario y tradicional: el pan y el vino, ella amenazó con prenderle fuego al sembradío y yo, previendo lo  que iba a suceder, arranqué al gato del sofá. El comenzó por resistirse pero  en cuanto vio  que el fuego avanzaba hacia  el sofá y amenazaba la salida, se dejó llevar mansamente.
Juntos fuimos a buscar a los peces y al canario que no soportan el  calor. Tiescho por suerte ya había bajado tironeando del delantal a la muchacha que se obstinaba en querer subir a rescatar a mis hijos.   
Por eso  me  río de los historietistas y su insistida costumbre de dibujar un perro llevando el diario cuando el mío corrió directamente a abrir el galpón para salvar a  los caballos y a los peones que dormían allí. Fue inútil porque la loca ya había incendiado el galpón repleto de gasolina.
Tiescho tenía esa costumbre de gastar energías en empresas que no valían la pena como la de salvar del fuego a Luisa por ejemplo.
En realidad esta historia es para homenajear a Tiescho y a Migo. Ambos murieron de viejos,  pero conservo el canario y los peces. A veces, juntos, tomamos café y nos reímos de los que preguntan: ¿Quién está incendiando las cuatro por cuatro?
 
Julio Carabelli

NINGUNA CIENCIA

Vivir con la extraña
no es ninguna ciencia

Solo…
Es cuestión
               de
                  ignorarla       

El tocarla
es solo para saber
si aún
         se encuentra allí.


Alguien lucha con una damajuna que no quiere largar el corcho… Al final la rechoncha es vencida, pero el ruido del descorche suena como un bombazo.

-¡Eh! ¡Por favor, pasen un vacito por la hendija!

ENSEÑANZA

            Siempre me decía lo mismo: "Ven Emilito, vamos a hacer una pulseada". Mi inocencia y mi manito se aferraban a su diestra y hacían lo imposible; pero jamás se dejó ganar. Por momentos, llegué a odiarlo. ¿Qué le hubiera costado?.
            Pasaban los años, y a cada tanto, me repetía lo mismo: "Ven Emilito, vamos a hacer una pulseada".
Mientras el almanaque me hacía crecer y a él lo llenaba de canas, supuse que de aquel “juego” ya se había olvidado. Pero una noche me sorprendió y volvió a desafiarme. Al principio me negué. ¡Qué se yo!. Hasta ridículo me pareció, pero  insistió tanto… En cuanto nos fusionamos, comprendí que mi mano de dieciocho años ya estaba acorde a la suya.
            Recuerdo su cara congestionándose y como se dilataban las venas de su frente. Tengo presente, como un estigma, su mano, debajo de la mía, sobre la “O” de vino que dejara aquel vaso sobre el mantel. Evoco su mirada con un dejo de orgullo, y su diestra cansada en mi hombro, diciéndome: "Bueno, ya eres un hombre"…
… Jamás olvidaré mi llanto en aquel baño. No porque yo fuera un hombre, ¡me faltaba tanto!. Si no, porque papá se estaba poniendo viejo.

Cae el que anda erguido
no por ello andarás arrastrándote
ante la contrición y el miedo
de verte impetuoso ante los ojos de otros.
 
¿Fue puesto el ímpetu
en la misma medida que el arrepentimiento?
¿Fue dotado líder uno de miles
o miles fueron agraciados para embelezar a uno?
 
Para muchos el mayor objeto es sobrevivir
y para unos pocos llevar el mensaje de ser
aun si ello implica matar la apatía
del que se sienta a diestra y siniestra de la verdad.
 
¿Fue puesto el coraje
en la misma medida  que el miedo?
Los sicarios del Gólgota
fueron víctimas de la bravura
de tan solo uno. 
 
Th Barrios
Grupo Literario Dementeazul –
El Dorado. Misiones

CIMARRÓN EN ZONA DE AGOSTO
 
I
Malabares y equilibristas raptan profecías
                   (la incertidumbre quiere tomar ventaja)
 
en el último vuelo / pájaro muerto
en la lánguida cresta / fin de tormenta
con piedras en las manos
      (bien transparentes como para sobrevivir)

más libres
            (sin el compromiso de la diferencia)
más tristes
            (ocurre con muchos de los sueños que tocamos)
 
¿qué pasará cuando vuelva a abrir los ojos?
                                          (pudiéramos quedar en el eclipse
                                                     solos, con nuestro intento)
 

 
II
Dejarse arrastrar
               (cuerdas de guitarra en serenata
                que se lanzan al río)
 
aun vibran notas sobre la fachada
muy temprano
en la intimidad de cada amanecer.
 


HAMACARSE  EN GRANADA

         A Federico García Lorca

Hamacarse
hamacarse en las lunas
 de la casa
en la casa de la luna.
En la piedra de los libros
en la cueva de los ritos.
Hamacarse
 es la consigna
musicar el lamento
en el fuego del cante.
Hamacarse
es la contracara
la llave maestra.
Hamacarse
 desde Uruk
hasta Granada.
Hamacarse
 en la púrpura del acorde
en que Federico se encuentra
o vuelve.
Pero hamacarse en sol mayor
en el mi sostenido
de los campanarios.
Hamacarse
 en lo alto de las grullas
en los juegos
 que improvisa la luz.
Hamacarse
enamorado a todo volumen
hamacarse a solas
hamacarse en Granada.

CLAUSURA
 
las mesas del bar quedaban frías
con pocillos de café dispuestos a la mancia
de encontrar destinos leyendo la borra
y las servilletas arrugadas donde un poeta
había bosquejado un mundo
que fue a parar al tacho de los residuos
y nunca más supimos de él
desapareció en la bruma de los amantes
con una mujer tomada del brazo
que le manoseaba las ideas
con total conciencia de su vejar
y el agua chorreaba desempañando las ventanas
las ratas marchaban hacia la cocina
en busca de las sobras
y le echaban candado a la puerta de metal
y colgaban el cartel de clausurado

EXTRACTO DE
“PASIÓN POR LA JUSTICIA”

(pensando en Darío Santillán)
 
Quiso ser justo y ningún ángel ciego le entregó su espada
Ningún héroe antiguo le susurró secretos; ningún viento
Cálido y venturoso acaricio las velas de su navío…
A mordiscones, entre gritos de pecho desnudo y gomas quemadas
para el vuelo de los cuervos
Apenas empuñando un palo y el pañuelo palestino
Debajo de los ojos que ardían
En el grueso mar de las desdichas
Inició su odisea…
…………………………………………………………

Quiso ser justo. Allí estaban las fábricas cerradas,
Las escuelas caídas como hojas del peor invierno, ayer doradas,
Y los hospitales con sus madres y sus niños en colas infinitas
Que poco alivian los rezos y las maldiciones
Allí estaban la prostitución y el pegamento
para las criaturas que cruzan la puerta del infierno
………………………………………………………………………….

Quiso ser justo y cuando el hambre no tuvo respuesta
Recogió piedras para acompañar las palabras – y las palabras
fueron más limpias y más sonoras –
Y cortó las calles, las rutas y los puentes
para no cortar
el dulce hilo de la vida

ESCRITOR
 
El tipo iba caminando
pensando en ella/
en la pulsera plateada bailando en su tobillo/
cruzó la calle
pensando en ella/
en el mohín de su rostro cuando jugaba con él.
 
Un camión con un semi de 38 metros de largo
que venía a 140 KMts por hora
por el medio de la cinta asfáltica/
lo pasó por arriba
como si fuera una bolsa
de jugosas naranjas.
 
El tipo se levantó
y sin sacudirse la tierra
ni enjuagarse la sangre
que manaba de sus ojos/
siguió caminando
pensando en ella.
 
En esa mujer desconocida.
 
Fragmentaria protagonista
de sus peores desvelos.-

Las copas están vacías y los gargueros secos… es el momento de abrir otro vino.

-¡No sean sádicos! ¡Pásenme el sacacorchos

GRANADO, CALICA, FELIÚ

Crónica de un Homenaje,(10-6-08)                  
 
Cuando el corazón convoca /  la casa que alberga se hace chica/ / No importa quien llame al acto/. Un homenaje al Che, en nuestros pagos/ “No es de nadie y es de todos”/.
 
El Plaza resultó chico/ Una cola de hormiguitas humanas /desde sus puertas hasta la esquina del Provincia / testimoniaba el fervor de los presentes / y de los que estaban en las calles /.
Granado, el veterano amigo de Ernestito / lo recordó desde su Alta Gracia natal, / con el asma a cuestas y el “fuser” temerario / de un jugador de rugbier y Chan-Cho cronista/
 
Calica, acompañó en su segundo viaje / a ese “soldado de América”, y del mundo todo./
En ese “Living de amigos”/ que fue el escenario del Teatro Plaza /.
Se lo vio al Che desde niño, y desde grande. / y una moto “la poderosa”, engalanada/
 
Cuando lean estos versos / Estaremos camino a Rosario / para dejar una rosa en su monumento / sabiendo que a la rosa / es un deber crearla cada día / y que el bronce, es sólo bronce / si no se toma el camino de la  lucha ./ El Che, está mirando…

PRECIOS
 
Por sobre el precio de
       toneladas,
partidas y sudores,
       creció y crece
el hambre, nombrada,
       renombrada,
a razón de tantos
       olvidos,
sombras y trizas por
       palabra
(y un signo abismal
       ahí abierto).
Crece como un río
       que enloda
más allá de razones
       y de barrios,
libre, libre, y más
       allá,
como un frío azul
       inexplicable,
que traspasa hasta
       los huesos
y el mapa oscuro
       del país;
y tiene nombre propio,
       encierro propio,
tiene alma mordida
       y tiene boca
seca, que masticó y
       comió
y come historia, esta
       historia.
 
 
Eduardo Dalter- Buenos Aires

Carlos, antes de leer su poema se acerca a la roca con una botella, busca los ojos de Pablo que espía por una hendija, y le da al trago del pico.

-¡Mal amigo, sádico, tonto, persona no grata, botarate! ¡Torturadooor! Cuando salga de acá… ¡Un vino, por favor!

EL JUEGO FINAL

El hombre
que abraza la noche
                        con sus venas
no está perdido.

El hombre
que no corrompe el pan
                          y lo reparte
no está perdido.

El hombre
que lleva un pez dulce entre sus ropas
                                           como un sueño
no está perdido.

El hombre
que a pesar de su condición de mártir
                                          planta un árbol
no está perdido.

El hombre
que descansa con un ojo abierto
                          como un guerrero Zulú
no está perdido.

El hombre
que entienda el juego y lo deje jugar
tal vez
                   gane.

Fulgores que el tiempo disipa.
Fosforescencias donde la palabra
enajena los ojos
proyecta su estampa en las cosas
deja huellas y preguntas
en la comisura de los labios.
Luz que navega los resortes
de lo subyacente.

 

Este poema se lo escuché
a un niño-viejo

¿ENOJADA, PACHA MAMA?

Pacha-Mama,
            ¿tas nojada,
            Pacha-Mama?
¿Po qué?
            ¿Yo qué hice?
            ¡Si yo me poté bien,
                        Pacha-Mama!
Junté  mucha  tierrita
            para hacer
            una montañita
con una cuevita
y jugar a las escondidas…
Así no me encontraba el Tata
            cuando venía, cansado,
            de labrar el campo.
Junté, junté, junté
porque tenía miedo
            del Tata, Mama.
Y de los otros:
            ¡no quería a ninguno cerca!
Y también tenía miedo
            de estar solo
            sin nada
            a oscuras,
            Pacha-Mama.
Miedo.
Mucho miedo.
Por eso junté.
¿Hice lío, Pacha-Mama?
¿Tas nojada?

Y el emilio, por supuesto, se abre otro tintillo.

-¡Basta! ¡Basta!


CONSTANZA, EN LA VENTANA

                                                a Linda y a Maia y a Mariano
                                                           
De pronto, comenzó a llover. Como le gustaba la lluvia, fue hasta la ventana y asomó su regocijo a través del vidrio. Entonces la vio. La mujer, más bonita que la lluvia, cruzaba la calle deprisa al par que luchaba por abrir un paraguas sobre su preciosa cabeza. Agitó la mano alborozado, y su mente suspiró el nombre: “¡Constanza! ¡Constanza!”. Pero fue inútil, la dama, que tres pisos más abajo no podía oírlo, fastidiada porque el paraguas seguía sin obedecerle, detuvo un taxi y se perdió en el tránsito. Se asombró, la Constanza real se veía todavía más hermosa que la que conservaba en sus recuerdos. La había amado mucho, hacía años. Por ella hasta hubiese matado si se lo hubiera pedido.
La siguiente mañana, aguardó tras la ventana con dulce impaciencia. Se le había ocurrido que quizá Constanza vivía en los alrededores y tendría la fortuna de observarla de nuevo, a la misma hora. Tuvo suerte. La muchacha apareció radiante por la vereda. El corazón se le ausentó unos segundos. Cuando lo recuperó, volvió a intentarlo y llamó suavemente: “¡Constanza! ¡Constanza!”. Pero fue en vano, la dama, que tres pisos más abajo no podía oírlo, apurada, abordó un micro y se extravió en la ciudad. Ya no se sorprendió, la Constanza real era decididamente más bella que la que guardaba en su memoria. Había estado enamorado de la joven tanto, y de tal modo, que hubiera sido capaz de matar por ella. 
Temprano, al otro día, ya disponía una guardia al pie de la ventana. Su ansiedad le había dictado que, con seguridad, tornaría a verla cruzar la calle y esta vez gritaría tan fuerte que sí lo escucharía. Puntualmente, Constanza brotó en la vereda y desplazó su sinuoso andar hacia la calle. Qué linda estaba, más linda aún que la que atesoraba en los bolsillos de su alma. La había amado con tal intensidad que incluso habría matado por ella. La mujer, tres pisos más abajo y como si lo percibiera, de improviso, paralizó su caminar y alzó los ojos hacia él, buscando. Feliz hasta el paroxismo, apoyó su boca en el vidrio de la ventana y clamó: “¡Constanza! ¡Constanza!”. Pero ni un solo sonido salió de sus labios. No debía hacer ruido. Se lo habían prohibido. Y no quería que le quitaran la tiza con la que dibujaba ventanas en los muros.


TRES POEMAS INÉDITOS
DE ROBERTO SANTORO

Fuente: Revista “Isla Negra”

EL PATROCINADOR DEL PROGRAMA

DAERMIE SOCIEDAD ANONIMA

Tiene el agrado de presentar a ustedes
Su nuevo producto “DAMIER”
Que como su nombre lo indica
Sigue el estilo de los productos MIERDEX LINE.

INVESTIGACION DE MERCADO

Cadáveres bien vestidos
Se amontonan
Interrumpen el paso
La lepra de la televisión
Avanza
Estamos rodeados.

NOTICIOSO

El país es un kilombo
El poeta le informó
Y usted se enteró primero.
 
Roberto Santoro -Poeta desaparecido

BREVE SOBRE DIOS

En una de las tantas tabernas celestiales, Dios bebe, conversa y juega una partida de dados con un grupo de ángeles y demonios. Está en disputa el alma de uno de los más célebres mortales del siglo XX, el señor Einstein. En realidad, lo que está en juego es la soberbia cabeza del señor Einstein, quien en el año 1927, en el hotel Metropole de Bruselas, afirmó: "Dios no juega a los dados".

Y al fin llega el momento del brindis y el descorche de las botellas suena como si fueran las doce de fin de año y se mezclan con los ¡salud!, y con el grito ahogado que llega desde la bodeguita…
-¡Noooooooooooooooooooooooooooooooo!

Carlos se apiada y, en compañía de varios amigos, se acerca para correr la roca. Con un esfuerzo titánico logran abrir la cueva, y de golpe gritan al unísono.
Con miradas de espanto ven a Pablo de rodillas, con los ojos inyectados en sangre y mordiendo el pico de una botella.
Carlos reacciona y tras un forcejeo logra sacarle la botella antes de que su amigo empiece a masticar vidrio. Ahora, Pablo parece que vuelve en sí, más calmo mira a Carlos, se sonríe, reconoce a su hermano…
-¡Ah, sos vos desgraciado!- grita y se lanza sobre Carlos que toma carrera y rumbea para el lado del río interior. Se escuchan gritos que se alejan y al rato llega el ruido de los chapoteos en el agua. La gente se vuelve a reunir para hacer el último brindis.

-¡Viva el 2009, que va a ser mejor que el 2008!-levanta la copa Ana Silvia y, tras hacer fondo blanco, la gente empieza a emprender la retirada…

… Del lado del río interior, no llega más que silencio…


"ECO EDICIONES"

ecoediciones_2.gif

 

Quienes quieran contactarse con Eco Ediciones,para pedir presupuesto de publicación y/o adquirir las ediciones publicadas enviar un mail a ecoediciones@redeco.com.ar

TITULOS PUBLICADOS

*Ellos – de Magalí Garcea.
*Canto Poema en Flor – de Héctor Celano.
*Bodegueros del Diablo – de Carlos Carbone y Pablo Marrero.
*Los suenos no se inflaman – de Suyai Malen García Gualda.
* Réquiem in pax – de Mauricio H. Andujar.
* Marrón y Plata – de Lina Avellaneda.
* La nieta del presidente – de Corina Avellaneda.
* + de 100 tangos nuevo – de Letrango.
* El Títere – de Juan A. Núnez.
* En la ciudad de Las Artes – de Marcelo Rodriguez.
* Cuentos para matar…el tiempo – de Emilio Fernández Cordón.
* Caminos – de Jorge Asterión.
*Pasajeros del penúltimo – Tren Poemas y cuentos sobre rieles – de Carlos Carbone, Gabriela Delgado, Emilio Fernandez Cordó y Pablo Marrero
* Leyes del terror. Investigación periodística Red Eco Alternativo.
* … Y dáselo al fuego-de Sonnia de Monte.
* Doce ciudadanos+ uno- de Carlos Carbone.
* Cuentos para matar…te – de Emilio Fernández Cordón.

*Leyes del Terror – Investigación periodística Red Eco Alterntivo
*…y dáselo al fuego -de Sonnia De Monte.
* Doce Ciudadanos +1 – de Carlos Carbone
*Cuentos para matar…te – de Emilio Fernandez Cordón

 


-RED ECO ALTERNATIVO-de la Cooperativa de Trabajo RED ECO Ltda
boletines@redeco.com.ar – www.redeco.com.ar
Integrante del FORO DE MEDIOS ALTERNATIVOS
y de la RED NACIONAL DE MEDIOS ALTERNATIVOS www.redeco.com.ar
Corrientes 1543- 6º Piso-C.1019.ABI
TEL FAX: (54-11) 5077-8080//5077-8090 int.8454
Ciudad de Buenos Aires – República Argentina

…………………………………………………………………
AVISO LEGAL
Si usted no desea recibir más información sobre este servicio, envie un mail a boletines@redeco.com.ar Este envío ha sido realizado cumplimentando las normas (IMCR – 005) sobre Direct EMail Marketing establecidas por el Internet Mail Consortium
( http://www.imc.org/) y la ley Nº 25326 de la República Argentina.
Todos los envíos son previamente filtrados contra una lista de exclusión; formada por quienes nos han comunicado no estar interesados en recibirlas (ley 25 326, art 27 inc. 3)
Cualquier observación al respecto por favor póngala en conocimiento de la Dirección de Red Eco
This shipment has been carried out by the rules (IMCR -005) about Direct EMail Marketing established by the Internet Mail Consortium (http://www.imc.org/) and the Republic Argentina`s laws. Any observation about this, please put it into knowledge of Direction of Red Eco