Arévalo Mendes Romero, quien es General bolivariano y Embajador venezolano en Chile, afirma en este artículo que en la detención de Antonio Ledezma "se aplicaron las medidas dictadas en acato a las leyes y procedimientos de un juez ante una solicitud de la Fiscalía con suficientes elementos e indicios probatorios". Denuncia que la situación de violencia durante la detención fue provocada por la "policía pretoriana de Ledezma" que luego que el alcalde de Caracas subió al vehículo de traslado, "dispararon al aire para armar el consabido Show". Transcribimos la nota
Cinismo de la prensa en el caso del Alcalde venezolano preso
Lic. Arévalo Mendes Romero,
General bolivariano y Embajador venezolano en Chile
De insólita, no de otra forma puede calificarse la conducta de los voceros políticos y demás trompeteros venezolanos y extranjeros que con desvergüenza total pregonan malos augurios y peores deseos a los venezolanos y al sistema democrático revolucionario.
Censurar al Gobierno del Presidente Maduro por una presunta “detención arbitraria y violenta” del encauzado Ledezma es poco menos que un chiste. En realidad, para el caso se aplicaron las medidas dictadas en acato a las leyes y procedimientos de un juez ante una solicitud de la Fiscalía con suficientes elementos e indicios probatorios.
Efectivamente hubo violencia por parte de la policía pretoriana de Ledezma que desaforadamente, y luego que a este se le había ubicado en el vehículo de traslado, dispararon al aire para armar el consabido Show.
También el trompeterismo internacional acusa al Gobierno de golpear a Ledezma. En tres oportunidades, en apenas en tres días, alcaldes opositores y familiares, así como su abogado, han declarado abiertamente que “Ledezma está bien, tranquilo y sereno”; “no existen evidencias de haber sido golpeado”. Por supuesto, los medios nada de esto informarán.
Es clara la campaña de doble cinismo; de un lado desinformar y mal informar y del otro, sujetarse a la estrafalaria tesis de que Maduro por re o por fa, porque a los EEUU le da su real gana, debe entregar el Poder. Son quince años de resistencia, y vamos a más quienes soñamos con una sociedad justa, inclusiva a prueba de balas contra los cañonazos neoliberales, y además, anticapitalista y antiimperialista.
Una primerísima obligación política y moral de un gobernante democrático es precisamente salvar la Democracia, esto es no dejarse derrocar. Seria indigno no hacerlo. El Presidente Maduro aprendió del Presidente Chávez y este a su vez de Arbenz, Allende, Mogshader, Lugo y Zelaya, entre centenas de casos en los que los poderes fácticos mundiales arrollan y maltratan pueblos.
Y es que de tanto airear mentirillas, condenas y maldiciones, y sin recato alguno, terminan los trompeteros coincidiendo y aupando al “torcedor de brazos” y de cara al viento sin pestañar se acogen a la propuestas de Uribe; Dios los cría…así de simple.



