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Fueron nueve días de marcha por la costa norte del país y un tramo en la sierra de Cajamarca, a la antigua usanza: con alegría, cánticos, pagando la tierra ante las divinidades ancestrales y sin actos de violencia. En cada parada la población expresaba con naturalidad su apoyo con productos tiernos y chichas frescas para los caminantes. Ha sido ciertamente una experiencia única en varias décadas

Cajamarquinos, puneños, ayacuchanos, arequipeños, lambayecanos, cusqueños, loretanos, trujillanos, huancaínos, ancashinos, pasqueños, piuranos, huancavelicanos, en fin, delegaciones de casi todos los departamentos del país marcharon el viernes por las calles de Lima por un problema que ha cobrado carácter nacional: el acceso al agua y la protección de las cabeceras de cuenca.
perumarchaagualimafeb2012_1.jpgEl viernes en horas de la mañana, más de mil pobladores de la parte norte de Lima recibieron con una lluvia de aplausos, música y algarabía a los caminantes de la Marcha del Agua. No se solidarizaban únicamente con el caso de Cajamarca y el proyecto minero Conga, sino que se sumaban como una región más a las demandas para que se declare intangible las nacientes, se prohíba el uso de mercurio y cianuro en minería y se considere el acceso al agua un derecho humano.
Organizaciones sociales y políticas, entre otras, recorrieron el centro de la ciudad ocupando cerca de 20 cuadras, con carteles y consignas de condena, sobre todo al proyecto minero aurífero Conga, establecido en la región norandina de Cajamarca.
De allí partió la Marcha por el Agua el 1 de febrero, por ser Cajamarca escenario de una fuerte resistencia social y del gobierno regional al citado proyecto, cuyos críticos consideran que destruirá lagunas vitales para el suministro de agua a la agricultura y al consumo directo.
Desde diversas regiones llegaron otros contingentes hasta sumar unos dos mil marchistas a quienes se sumaron hoy en Lima grandes contingentes populares.
Una delegación de organizadores de la movilización acudió al Congreso de la República y entregó dos proyectos de ley, uno para prohibir la actividad minera en las cabeceras de cuencas hídricas -como el caso de Conga, de capitales mayoritariamente estadounidense y apoyado por el gobierno.
perumarchaagualimafeb2012_2.jpgAdemás, entregaron otra propuesta para proscribir el uso de sustancias de alta toxicidad como el mercurio y el cianuro en la explotación minera, por ser extremadamente nocivos para el medio ambiente.
La movilización reclamó al mismo tiempo que el Estado peruano reconozca al agua como derecho humano, lo que descartaría la privatización de los servicios de agua potable y de riego.
Uno de los dirigentes de la protesta, el sacerdote ambientalista y dirigente político Marco Arana, dijo que si esas iniciativas no son aprobadas, las organizaciones sociales analizarán la posibilidad de realizar un paro nacional en defensa del agua y contra proyectos como Conga.
En la última jornada de la marcha culminó un foro sobre minería y recursos hídricos en el que expertos argumentaron contra el proyecto Conga y la minería depredatoria, y se instaló un tribunal simbólico para juzgar los atentados contra los recursos de agua.
Hoy se sumó a esas actividades el presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, quien sobre la posibilidad de un paro señaló que eso corresponde a la decisión autónoma de las organizaciones sociales.
Destacó la masividad de el mitin de hoy y aconsejó al gobierno que no subestime las demandas de los manifestantes ni su rechazo a Conga.
perumarchaagualima_3.jpgDijo también que el ejecutivo, al no ayudar a resolver el conflicto planteado por el rechazo a ese proyecto, ha hecho que el debate se traslade al terreno de la protesta social.
Fueron nueve días de marcha por la costa norte del país y un tramo en la sierra de Cajamarca, a la antigua usanza: con alegría, cánticos, pagando la tierra ante las divinidades ancestrales y sin actos de violencia. En cada parada la población expresaba con naturalidad su apoyo con productos tiernos y chichas frescas para los caminantes. Ha sido ciertamente una experiencia única en varias décadas.
Y tras esta experiencia única de haberse coronado una marcha de nueve días por cinco departamentos del país, estamos a vísperas de otra experiencia singular en décadas: la marcha de mañana con delegaciones de la mayoría de regiones y de decenas de organizaciones sociales.
Las veces que apreciábamos algo parecido era cuando el gobierno paseaba residentes de la capital con trajes típicos de sus terruños y, en efecto, delegaciones provinciales traídas en buses alquilados por el Estado. Eso hacía el Indepa en la época de Alan García, por ejemplo.
Lo de ahora se llama voluntad. Libre albedrío para designar una comitiva que venga a Lima y marchar por su comunidad. Libre determinación para decir presente en una marcha que busca incidir en mejorar las políticas ambientales e hídricas.
No hay cabezas visibles en la marcha, mejor dicho, hay demasiadas cabezas. No hay necesidad de que el Gobierno y el aparato oficialista politice este reclamo. Se trata de propuestas técnicas de los ciudadanos para vivir en un medio ambiente sano.
La población espera que el Gobierno emita un gesto de buena fe, respeto y apertura.
Fuente: Servindi/Prensa Latina