Con la consigna ‘‘no a la mina y sí a la vida y territorio’’, unos 500 habitantes de los 35 barrios de Ixtepec, de la región del Istmo de Tehuantepec, marcharon por las principales calles de la localidad en rechazo a la actividad minera. Advirtieron que no permitirán que sus recursos naturales sean contaminados por los trabajos de explotación a cielo abierto que pretende realizar el consorcio Plata Real, filial de la canadiense Linear Gold Corporation.

La movilización fue convocada por el Comité de Defensa de la Vida y Territorio Ixtepecano, el cual desde hace algunos meses ha compartido información a los habitantes de la demarcación sobre la minería y posibles afectaciones al entorno.
Rubén Valencia, integrante del Comité Ixtepecano en Defensa de la Tierra y el Territorio, informó que el cabildo y la asamblea comunal ‘‘avalarán o rechazarán el proyecto minero de Lote Niza; por eso estamos concientizando de barrio en barrio, de casa en casa, para que la gente, la sociedad, los hombres y mujeres de Ixtepec sean los que defiendan su tierra y territorio’’.
Félix Serrano, presidente municipal electo de Ciudad Ixtepec, postulado por Morena, exhortó a los campesinos a no vender sus tierras para programas mineros, a los que calificó de ‘‘proyectos de muerte’’ que contaminan los mantos freáticos, y por consiguiente a ríos y mares.
Exhortó a campesinos y ganaderos a que valoren sus tierras y las cuiden, que no las vendan sólo por obtener un dinero que únicamente les serviría para unos cuantos meses. Al contrario, agregó, las afectaciones serán para todos los que habitamos en la comunidad.
Asimismo, mencionó que sabe cómo operan las empresas mineras: ‘‘Causan divisionismo social. Además, pagan 30 centavos la tonelada de extracción; los mineros ganan 5 mil pesos y dentro de 10 años seguramente padecerán de cáncer; no habrá un solo beneficio para nadie’’.
Explicó que la mayor parte de los operarios y personal capacitado de una compañía minera son extranjeros, ‘‘por lo que los ciudadanos mexicanos solamente serán obreros y con un salario sumamente bajo’’.
Fuente: Diana Manzo – La Jornada