Policías estatales y federales desalojaron violentamente a maestros de las secciones 7 y 40 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que pretendieron bloquear el miercoles los accesos oriente y poniente de la capital, Tuxtla Gutiérrez, para exigir al gobierno federal la abrogación de la reforma educativa y establecer una mesa de diálogo. Los manifestantes respondieron lanzando piedras, palos y otros objetos durante más de tres horas.

Por la tarde, más de 5 mil personas, entre padres de familia y ciudadanos, marcharon en Tuxtla Gutiérrez para apoyar al movimiento magisterial y exigir al gobierno que abra una mesa de diálogo con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Al mismo tiempo, padres de familia del municipio de Oxchuc bloquearon la carretera San Cristóbal-Ocosingo en apoyo a los maestros democráticos,
En Chiapa de Corzo, municipio ubicado entre Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas, cientos de habitantes marcharon para expresar su respaldo a los profesores y al final apedrearon y dañaron el hotel La Ceiba, donde se hospedan los agentes de la Policía Federal (PF), y exigieron la salida de los uniformados, señalaron varios pobladores. Más tarde se supo que los agentes habrían salido de ese local.
Respecto de la agresión de la policía, Mendoza Vázquez dijo que hasta la noche de ayer sólo tenía información de dos normalistas y un profesor detenidos, así como de un número no precisado de golpeados.
Sin embargo, advirtió: no vamos a permitir al gobierno que uno solo de nuestros compañeros vaya a la cárcel.
Mendoza Vázquez destacó que la población de Tuxtla Gutiérrez apoyó a los mentores durante los enfrentamientos. Indicó que cuando docentes y estudiantes llegaron por la mañana a los puntos acordados para bloquear el oriente y el poniente de la capital, agentes federales y estatales ya los esperaban.
Sostuvo que la represión con gases lacrimógenos, balas de goma y chorros de agua a presión por tierra y aire (desde helicópteros) comenzó después de las 9 horas, sobre todo en el lado oriente de Tuxtla Gutiérrez, donde estaban los profesores del sistema de educación indígena.
La represión fue en una cantidad desproporcionada, lo que obligó a que los compañeros salieran en estampida. Hubo confusión, pues el lugar no era propicio para defendernos. Nosotros éramos como 2 mil y los policías más de 3 mil, afirmó.
Fuente: La Jornada