Las cárceles mexicanas son espacios de muerte y destrucción. En ellas de manera constante se violan derechos fundamentales, hay privilegios para unos cuantos, violencia y, en muchos casos, control del crimen organizado, señalaron especialistas en el tema.

Durante la mesa de discusión Homicidios en los centros penitenciarios, que se realizó ayer en el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México, Francisco Rivas, director general del Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad, aseveró que entre 2008 y 2014 se registraron 445 homicidios durante riñas y motines en penales estatales. De ese total, 40 por ciento se suscitaron en cárceles de Tamaulipas y 14 por ciento en las de Durango.
El experto informó que el año con mayor registro de asesinatos debido a riñas y motines fue 2012, con 102, de éstos, 45 ocurrieron en Tamaulipas y el mismo número en Nuevo León.
Otras entidades donde existe alta incidencia de homicidios en las cárceles son la Ciudad de México, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila y Baja California
En estos penales, lamentó, existe una alta colusión entre reos y custodios para la venta de cualquier tipo de producto, como chips para teléfonos móviles, con los que se puede extorsionar. Además, participan en fugas de criminales de alto nivel, que reflejan las debilidades del sistema penitenciario. Esto sin contar con la ocurrencia de hechos violentos y sobrepoblación.
Aunque las cifras son variables, se calcula que en México hay más de 260 mil personas recluidas en 370 cárceles estatales o municipales y 22 federales. El país ocupa el sexto lugar a escala mundial en cuanto a población penitenciaria, sólo por debajo de Estados Unidos, China, Rusia, India y Brasil, naciones con un número mucho mayor de habitantes.
Fuente: Emir Olivares Alonso – La Jornada