“La matanza en el Hospital Al-Ahli no tiene precedentes en nuestra historia”, declaró el portavoz de la Defensa Civil Palestina, Mahmoud Basal. El Ejército israelí titubea, reconociendo su autoría en un primer momento y luego negándola.
(El Salto/RT) Gaza – El misil ha caído en las instalaciones de este hospital cristiano. El número de heridos también alcanzaría los centenares de personas. Los ataques aéreos del ejército israelí mataron a lo largo de los últimos diez días más de 3.000 personas, un tercio de ellos, menores de edad. También sanitarios y a al menos diez periodistas palestinos y un libanés. Se desconoce cuántos médicos y enfermeras murieron esta noche.
“La matanza en el Hospital Al-Ahli no tiene precedentes en nuestra historia. Si bien hemos sido testigos de tragedias en guerras y días pasados, lo que ha ocurrido esta noche equivale a un genocidio”, declaró el portavoz de la Defensa Civil Palestina, Mahmoud Basal, en declaraciones al canal televisivo Al Jazeera.
Bombardear, disparar o atacar con cualquier tipo de arma infraestructuras médicas supone una violación del derecho internacional humanitario, un crimen de guerra, de lesa humanidad, según la Convención de Ginebra. Mientras Israel ordenaba el ataque del centro sanitario, el presidente Joe Biden preparaba su vuelo a Tel Aviv para reunirse mañana con Benjamin Netanyahu.
El presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, anunció que se retira de la reunión prevista con el presidente estadounidense y decretó tres días de luto.
Desinformar, evitar ser juzgados
Por su parte, el ministro de Seguridad de Israel ha sido el primero en reaccionar tras el ataque al hospital en su cuenta de Twitter, asegurando que mientras Hamas no libere a los rehenes, no habrá “ni un gramo de ayuda humanitaria” en Gaza, sino cientos de toneladas de explosivos de la Fuerza Aérea.
Media hora después del ataque, un portavoz del ejército israelí ha confirmado su autoría y ha sostenido que habían advertido para que evacuaran el hospital —y otros cinco más— con el objetivo de que Hamas no los utilizara como refugio, declaró en Al Jazeera. Horas más tarde, el Ejército de Israel aportaba una segunda versión en Twitter. Esta vez negando ser el responsable del ataque. “Según un análisis de los sistemas operativos, una andanada de cohetes fue lanzada por terroristas en Gaza, pasando muy cerca del hospital Al-Ahli de Gaza en el momento en que fue alcanzado”, tratando de este modo culpabilizar a Hamas.
Sin embargo, y según quedó registrado en la misma red social, tras las capturas que hicieron lectores antes de que se borrara el tuit, la cuenta del primer ministro de Israel ha colgado el siguiente texto: “Esta es una lucha entre los niños de la luz y los niños de las tinieblas, entre la humanidad y la ley de la selva”.
Ante el intento de desinformación por parte de Israel, el reportero de guerra de RNE Fran Sevilla publicó que “ni Hamás ni Yihad Islámica disponen de misiles. Tienen cohetes, que es algo distinto. Y esos cohetes pueden causar destrucción y muertes, sin ninguna duda, pero no con la capacidad destructiva de un misil. He visto en muchas guerras la diferencia entre una cosa y otra…”.
El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha condenado el bombardeo y solicitado “la protección inmediata de los civiles y la atención sanitaria, y que se revoquen las órdenes de evacuación”.
Más de 300.000 niños desplazados en solo 11 días de escalada palestino-israelí
Desde la última escalada del conflicto entre el movimiento palestino Hamás e Israel el 7 de octubre, al menos 300.000 niños se han visto obligados a abandonar sus hogares, varios centenares han muerto y miles han resultado heridos, señaló este martes en un comunicado la directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Catherine Russell.
“En solo 11 días, cientos de niños han perdido trágicamente la vida, sin contar las muertes de hoy [17 de octubre], y miles más han resultado heridos, y más de 300.000 niños se han visto desplazados de sus hogares”, dijo Russell poco después del ataque contra el hospital Al-Ahli, ubicado en la ciudad palestina de Gaza.
El centro médico, que aparte de albergar a pacientes y heridos servía de refugio para unos 4.000 civiles palestinos desplazados, sufrió una fuerte explosión este martes, que provocó un masivo incendio y la muerte de unas 500 personas, de acuerdo con datos preliminares.
“Esto pone de relieve el impacto mortal que esta guerra en curso está teniendo en los niños y las familias”, indicó Russell, enfatizando la necesidad primordial del cese inmediato de los ataques contra la población e instalaciones civiles, calificándolos como “inaceptables”. Además, señaló que Unicef sigue llamando a poner fin a todas las hostilidades, así como garantizar la seguridad y el acceso a la ayuda humanitaria para los niños en la Franja de Gaza.




