El ataque al campo de protección de civiles de Malakal (PoC, por sus siglas en inglés) el pasado 17 y 18 de febrero es una nueva y escalofriante instancia de brutalidad en un conflicto de dos años marcado por una total e inaceptable falta de respeto por la vida y la dignidad de los civiles sursudaneses.
De acuerdo a múltiples y consistentes reportes recibidos por Médicos Sin Fronteras (MSF) luego de los enfrentamientos en el PoC de Malakal, uno de los trabajadores fallecidos de MSF fue asesinado mientras intentaba proveer de atención médica a personas heridas en los enfrentamientos. MSF ha recibido más reportes de personas que intentaron apagar incendios o ayudar a los heridos y fueron blanco de ataques deliberados y de disparos. Estos actos despiadados de violencia ocurren tras dos años en los que los civiles han sido sujetos a niveles indiscriminados de violencia que ha causado muertes, heridas irreparables y la devastación de las ya extremadamente vulnerables comunidades de Sudán del Sur.
“La violencia en el PoC de Malakal muestra claramente que la protección de civiles y la provisión de asistencia humanitaria sólo puede alcanzar con un cambio en la dirección de las hostilidades por todas las partes involucradas en el conflicto. Las circunstancias que deben enfrentar los civiles para sobrevivir a esta crisis en medio del caos absoluto del que fuimos testigos hace dos semanas y a lo largo de este conflicto no pueden ser toleradas” Raquel Ayora, Directora de Operaciones de MSF.
Fuente: MSF




