Las movilizaciones contra el macroproyecto Cuna del Alma en Adeje y el Circuito del Motor en Granadilla de Abona han visibilizado las luchas medioambientales a las que se enfrenta la isla de Tenerife en torno al territorio, en las que tanto el Gobierno de Canarias como el Cabildo Insular de Tenerife juegan un papel importante. Mientras las administraciones aseguran que ambos proyectos van a servir para generar empleo, las lagunas respecto a la seguridad jurídica y la falta de protección de especies planean sobre ambos casos.

(Lidia Rodríguez – El Salto) España – El megaproyecto urbanístico de lujo Cuna del Alma se hacía noticia el pasado mes de mayo, cuando se conoció que las familias belgas Vandermarliere y Van Biervliet iban a construir un complejo hotelero con un hotel, residencias privadas y piscinas en el Puertito de Adeje.

El plan despertó el rechazo de asociaciones ecologistas como Salvar La Tejita, la Asociación Patrimonial Tegüico y la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN), científicos como Pablo Martín o Adrián Flores y activistas como María González.

“Con Cuna del Alma se intenta justificarlo con una sostenibilidad que no existe en el proyecto, alegando que se trata del tipo de desarrollo sostenible que se quiere, con el caso del Circuito del Motor en Atogo todavía no lo han argumentado, pero es totalmente contrario a la agenda 2030. El caso de Cuna del Alma es problemático porque está bordeando espacios protegidos y afectando a especies protegidas y en peligro de extinción”, explica Adrián Flores, ambientólogo especializado en biodiversidad terrestre y conservación.

“En el borde, donde comienza la playa de Armeñime —precisa este experto—, es donde comienza la Zona Especial de Conservación (ZEC) Franja Marina Teno-Rasca y al lado se encuentra el Sitio de Interés Científico (SIC) que entra dentro del proyecto como un huerto ecológico, dentro de un espacio protegido, coincidiendo en los propios planos del proyecto. No sé muy bien cómo lo van a hacer. Luego está el tema de que un grupo de compañeros hemos elaborado un informe y hemos encontrado que hay especies que no están protegidas, en la memoria de su plan ambiental que está dentro del Plan General de Ordenación (PGO), que permite Cuna del Alma, ni siquiera aparecen los cardones, es un disparate sin sentido”.

“El problema principal es el modelo económico productivo que tenemos en Canarias, que se basa exclusivamente en un turismo de masas y que no es responsable. Entre la zona sur de la isla y la zona norte hay un nivel estructural de pobreza que afecta a nivel educativo. El acceso a la universidad de los más jóvenes en la zona sur es más complicado porque sus familias están precarizadas, todas trabajan en el sector turístico, más de 10 horas, muchas veces hay violencia familiar o no hay conciliación. En el sur tenemos la Escuela de Turismo, por lo que, si deciden estudiar, en muchos casos, eligen esta opción. Esto hace que se siga reproduciendo ese modelo productivo”, explica la activista María Hernández.

Entrando en detalles sobre el proyecto, Flores califica como muy curioso el caso de las aves “porque nombran como vulnerable en dos líneas a una sola especie, el Alcaraván. Además, es una de las pocas zonas donde está porque toda la zona sur se la han comido los hoteles y es un ave esteparia que cría en el suelo, por lo que habría que ver cómo le está afectando todo el movimiento de palas que están haciendo, que empezó en mayo cuando además es época de cría. La medida compensatoria de la memoria ambiental del PGO, que parece una evaluación de impacto ambiental de Cuna del Alma, pone que se deben establecer cajas nido, donde solo cabe un canario cuando un Alcavarán puede tener el tamaño de un conejo. Ignoran a pardelas, la presencia de Cuervo Canario que también está en peligro y una infinidad de especies que está presente en la zona y no mencionan”.

El malestar en la sociedad hacia este proyecto ha ido creciendo de manera progresiva cuando, en el mes de junio, tras la denuncia de la Asociación Cultural Tegüico en la que se señalaba que las obras amenazaban bienes patrimoniales (grabados rupestres), la Dirección Insular de Planificación del Territorio y Planificación Histórica del Cabildo de Tenerife determinaba que las obras en la zona del Puertito de Adeje habían destruido patrimonio arqueológico. El área calificaba este hecho como una infracción administrativa muy grave, por la que mantenía la suspensión cautelar de una parte de las obras.

Daniel Duque, miembro de la Plataforma Salvar La Tejita, explica: “Estamos apostando por el modelo económico de hace décadas. Tenemos que dar un saltito adelante y eso significa invertir en renovables y girar a lo verde, es algo que dice el señor José Antonio Valbuena —Consejero de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias—, lo dicen en el PSOE cuando le hablan a grandes masas o en medios pero tienen que hacerlo. No puede ser que Pedro Martín esté apostando por un proyecto que va a arrasar 430.000 metros cuadrados y arrasando el cardonal tabaibal, además hay patrimonio arqueológico allí. Le pasaron la pelota a Patrimonio del Gobierno de Canarias y se puso en pausa pero allí han seguido las obras y no puede ser que la gente se salte la Ley porque no damos un buen ejemplo”.

Duque destaca que se trata de una zona catalogada como primer lugar Patrimonio de Ballenas de Europa. Añade que, además, a pesar de que ahora se afean las quejas medioambientales, el propio Ayuntamiento de Adeje ha realizado labores de limpieza de los fondos marinos en la Armeñime para que volvieran a estar presentes tortugas marinas y diferentes cetáceos.

El nivel de tensión ha ido incrementándose con el transcurso del verano, hasta el punto de que no solo se han producido manifestaciones con una gran afluencia de personas sino de que el 28 de julio un grupo de activistas acampaban y se encaramaban a las grúas que están realizando obras en la zona.