El presidente del United Auto Workers, Shawn Fain, amenazó con intensificar las huelgas del sindicato, ya que las conversaciones con los mayores fabricantes de automóviles de Estados Unidos parecen haberse estancado. Por Mario Hernandez.

La huelga está en su cuarta semana y Fain ha actualizado a los miembros del United Auto Workers sobre el progreso y las nuevas acciones de huelga cada viernes. Fain dijo que Ford, Stellantis y General Motors han utilizado ese calendario para retrasar las negociaciones hasta finales de semana. “A partir de ahora se podrán convocar huelgas en cualquier momento”, afirmó.

“Creían que habían descubierto las llamadas reglas del juego, así que cambiamos las reglas y ahora solo hay una regla: Participar”, dijo Fain.

Alrededor de 34.000 trabajadores automotrices de Ford, Stellantis y General Motors están ahora en huelga como parte de la estrategia de huelga “de pie” del UAW, que implica atacar plantas automotrices individuales en lugar de una huelga total. La medida de fuerza comenzó el 15 de septiembre después de que expiraran los contratos de 150.000 trabajadores del sector automovilístico, representados por el UAW, en los tres grandes fabricantes estadounidenses.

Unos 8.700 trabajadores automotores de la planta de camiones de Ford en Louisville, Kentucky, su planta más grande, abandonaron sus puestos de trabajo el 11 de octubre en una medida sorpresa después de que Ford dijera a la UAW que no tenía ninguna contraoferta para las negociaciones.

La planta de camionetas de Ford fabrica los modelos pesados de la serie F y grandes todoterrenos Ford y Lincoln, los productos más lucrativos de la empresa. Estos vehículos generan ingresos de 25.000 millones de dólares al año, según informó la empresa en un comunicado.

Fain dijo, en tanto, que el sindicato ha esperado lo suficiente “pero Ford no ha captado el mensaje” para negociar un contrato justo. “Si no pueden entender eso después de cuatro semanas, los 8.700 trabajadores que cierran esta planta extremadamente rentable les ayudarán a entenderlo”, expresó.

Ford criticó la medida de huelga como “extremadamente irresponsable” y los ejecutivos afirmaron que la empresa ha llegado al límite de lo que está dispuesta a ofrecer al sindicato en materia económica. “De hecho, nos hemos esforzado mucho para llegar a este punto”, dijo Kumar Galhotra, presidente de la división Ford Blue, en una conferencia.

Fain desestimó los comentarios: “La planta de camiones de Kentucky que acabamos de cerrar en Louisville genera 48.000 dólares de ingresos por minuto. Eso es muchísimo más de lo que gana en un año el trabajador peor pagado de Ford”, afirmó.

“¿Hasta dónde quieren que se esfuercen los trabajadores automotrices estadounidenses? No vamos a seguir pidiendo sobras. Mientras tanto, [el director ejecutivo de Ford] Jim Farley recibió 21 millones de dólares el año pasado. Necesitamos que haga dos cosas ahora mismo: Mirarse en el espejo y mirar en la cuenta bancaria de Ford. Ve a buscar la chequera grande. El que utiliza Ford cuando quiere gastar millones en ejecutivos de la empresa o en obsequios de Wall Street”.

El UAW ha sostenido durante las negociaciones que solicita un contrato que restablezca las protecciones a las que los trabajadores renunciaron para salvar la industria automotriz cuando la Gran Recesión amenazó con destruirla y para compensar los salarios rezagados que los trabajadores han recibido desde entonces.

Huelga contra General Motors llega a Canadá
Unos 4.300 trabajadores sindicalizados se declararon en huelga en tres plantas de General Motors en Canadá, aumentando la presión sobre el fabricante de automóviles que, junto con Stellantis y Ford, avanzan en su cuarta semana de cese de actividades en algunas de sus plantas.

A la huelga de miles de trabajadores de General Motors que inició el pasado 15 de septiembre en Detroit se suman más participantes, esta vez en Canadá: los empleados de la empresa afiliados al sindicato Unifor se declararon en cese de actividades.

El sindicato canadiense, que representa a unos 18.000 trabajadores de General Motors, Ford y Stellantis, alcanzó un acuerdo el mes pasado con Ford, que ofreció aumentos salariales de hasta el 25%. Sin embargo, la plantilla de General Motors lamentó no haber tenido la misma oferta.

“La compañía sigue sin cumplir con nuestras demandas de pensiones, apoyo a los ingresos de los trabajadores jubilados y medidas significativas para la transición de los trabajadores temporales a empleos permanentes de tiempo completo”, dijo la presidenta nacional de Unifor, Lana Payne.

La huelga también crece en Estados Unidos
Al cese de actividades se agregó el lunes 9 de octubre la plantilla de Mack Trucks, propiedad de Volvo Group.

Más del 70% de unos 4.000 empleados sindicalizados de la firma en Pensilvania, Florida y Maryland, rechazaron un contrato propuesto de cinco años que incluía un aumento salarial del 19%.

Comprada por Volvo en 2000, Mack es uno de los mayores fabricantes de camiones de servicio mediano y pesado de América del Norte.

El paro laboral conjunto sin precedentes del UAW hoy tiene en casa a más de 30.000 empleados en unos 22 estados de Estados Unidos.

El presidente de la organización, Shawn Fain, dijo en una carta a Volvo Trucks, la compañía matriz de Mack, que el 73% de los empleados votó en contra del acuerdo,.

El acuerdo tentativo contemplaba un aumento salarial de 19% para la duración del contrato, y otro 10% con la ratificación. Además, una bonificación de 3.500 dólares por la ratificación, cero aumentos en las contribuciones semanales para atención médica, aumentos en los pagos anuales para los jubilados y un aporte de 1.000 dólares a las cuentas de retiro 401(k) para compensar por los costos de atención médica a empleados que no reciben seguro médico tras su jubilación.

En su carta, Fain dijo que los empleados abandonarán sus puestos el lunes en la mañana, pero primero irán a las fábricas para hacer tareas necesarias para asegurar que no haya daños a los equipos de la compañía.

Fain escribió que los miembros y trabajadores del UAW en todo el país están buscando salarios y prestaciones justos.

Es posible que el acuerdo se haya venido abajo por las altas expectativas que Fain ha puesto al negociar con los tres fabricantes automotrices de Detroit. En esas conversaciones, el UAW ha pedido aumentos del 36% en cuatro años, mientras que Ford ha ofrecido un 23% y las otras dos empresas un 20%.