El periódico The Washington Post informa que el solicitante de asilo hondureño que se suicidó después de que agentes de la Patrulla Fronteriza lo separaron a la fuerza de su hijo de tres años de edad, había venido a EEUU junto con su familia huyendo de la violencia.
El consulado hondureño afirma que Marco Antonio Muñoz y su familia huyeron de Honduras después de que el cuñado de Muñoz fue asesinado. Al llegar a EEUU se rindieron voluntariamente a los agentes de la Patrulla Fronteriza y declararon que querían solicitar asilo. Los agentes le dijeron a Muñoz que sería separado de su hijo y aparentemente sufrió un ataque de pánico. Luego los agentes arrancaron al niño de sus brazos y transportaron a Muñoz a una cárcel de Texas, donde lo encontraron muerto por suicidio a la mañana siguiente.
Una carta abierta recientemente publicada, firmada por más de mil profesionales y organizaciones de salud mental, condena la práctica del gobierno estadounidense de separar a padres e hijos en la frontera de EEUU con México. La carta expresa: “No podemos permitirnos olvidar que existe un historial de la práctica de separar a los niños de sus padres: durante subastas de esclavos, durante la asimilación forzada de los indígenas estadounidenses y durante el Holocausto…Convencernos de alguna manera de que este trauma sistemático generado a los niños no tiene consecuencias en las vidas de estos niños y no deja un impacto en el legado de nuestro país sería vivir en un universo alternativo”.
Fuente: Democracy Now!




