El presidente Rafael Correa anunció que “buscaremos no pagar la deuda ilegítima, la deuda corrupta e ilegal”, luego de recibir el informe final de la Comisión para la  Auditoria Integral del Crédito Público (CAIC) integrada por  miembros de la sociedad  civil y funcionarios de gobierno
(Eduardo Tamayo – ALAI) Ecuador – El presidente Correa también anunció que corresponde a la función judicial sancionar a los culpables del endeudamiento externo, cuyo “peso debe ser trasladado por partes iguales a los responsables de adquirirla con títulos espúreos, con malas artes, con chantajes y traición y cada cual tiene que pagar con sus bienes lo que corresponda”. 
La  CAIC, durante más de un año, auditó los procesos de endeudamiento del Ecuador desde 1976 a 2006. 
Este endeudamiento en lugar de contribuir a superar la pobreza, la inequidad y el atraso, “ha sido una herramienta de saqueo de los recursos y de sumisión a políticas impuestas por organismos multilaterales, a pretexto de gestionar cuestiones relacionadas con la consecución de créditos”, señala el informe.
El trabajo de la CAIC no estuvo exento de dificultades pues varios organismos del Estado así como el Alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, y otros se negaron a proporcionar las informaciones solicitadas. El abogado argentino Alejandro  Olmos, miembro de la Comisión, indicó que luego de revisar los archivos del Banco Central del Ecuador ha encontrado que el país “no tenía registrada debidamente su deuda, no había control, no había seguimiento y en muchos casos se ha pagado 2 y 3 veces la misma obligación”. 
En el  trabajo de la Comisión se demuestra la ilegalidad, y por lo tanto la ilegitimidad del proceso de endeudamiento. Se señala el carácter “odioso” de la deuda externa, pues  fue contraída por una dictadura militar (1972-1979). 
La deuda externa del Ecuador ha sido objeto de sucesivos procesos de renegociación fraudulentos en los que los sucesivos gobiernos aceptaban condiciones inaceptables de los acreedores, como contraer nuevas deudas para pagar antiguas deudas, castigos de mora, altas tasas de interés, anatocismo (pago de interés sobre interés) revalorizar títulos de deuda que valían poco en el mercado, según plantea el miembro de la CAIC, Hugo Arias. Los convenios fueron redactados por los propios acreededores e incluían cláusulas abusivas como renunciar a la soberanía nacional y aceptar las disputas en tribunales internacionales, establecer la primacía de los convenios sobre la legislación y la Constitución ecuatorianas, etc.
La Comisión también encontró que varios gobiernos ecuatorianos cedieron a las exigencias de los acreedores privados y fueron cómplices de irregularidades y abusos contra la economía del país. Por ejemplo, a principios de la década de los noventa, el Ecuador tuvo la oportunidad de acogerse al derecho de prescripción de la deuda comercial previsto por la legislación de EEUU y Londres para los casos de mora por más de seis años consecutivos. Esto hubiese permitido ahorrar al Ecuador cerca de 6992 millones de dólares de deuda comercial.  Sin embargo, el 9 de diciembre de 1992, las partes ecuatorianas,  representadas por Mario Ribadeneira, ministro de Finanzas, Ana Lucía Armijos, Gerente General del Banco Central, y Miriam Mantilla, Cónsul del Ecuador en Nueva York, firmaron en esta última ciudad, un acuerdo de renuncia unilateral a la prescripción de la deuda externa. Este convenio de Garantía de Derechos (Tolling Agreement) fue legalizado el mismo día por un decreto firmado por el  ex Presidente del Ecuador, Sixto Durán Ballén, y el Ministro de Finanzas encargado, Sebastián Pérez Arteta. Cabe indicar que por éste  y otros “méritos” la economista Ana Lucía Armijos terminó como funcionaria del FMI.
Tras el anuncio de la Ministra de Finanzas, María Elsa Viteri,  de aplazar el pago por treinta días de los  intereses de los bonos Global 2012 hasta conocer el informe de la CAIC, la prensa tremendista augura oscuros nubarrones para el país, sin embargo, Alejandro Olmos señala que “el Ecuador en estos 25 años ha pagado mucho más de lo que recibió, eso ya es un indicio de lo que es la deuda ecuatoriana. Si no se paga la deuda no pasa nada, en la historia de todos los países que no han pagado la deuda no les ha pasado nada”.