El presidente de Ecuador, Rafael Correa, luego de obtener un triunfo histórico en la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el domingo en el país andino, agradeció al equipo humano que facilita la Revolución Ciudadana.
(TeleSUR/La Jornada) Ecuador – Esta revolución está en marcha y nada ni nadie la detiene”, afirmó hoy el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, al proclamar su victoria.
“El socialismo por supuesto (que seguirá), si por eso ha votado el pueblo ecuatoriano”, declaró el mandatario y agregó, “¿cuándo hemos ocultado nuestra orientación ideológica? Vamos a enfatizar esa lucha por la justicia social; por la justicia regional (…) vamos a seguir la lucha para eliminar toda forma de explotación laboral dentro de nuestra convicción socialista: supremacía del trabajo humano sobre el capital”, añadió.
El mandatario manifestó que mantendrá su proyecto para “seguir rescatando un adecuado papel del Estado en la economía, en la sociedad y en la planificación”.
Correa aseveró que en esta nueva etapa que se iniciará en Ecuador, luego de las elecciones generales que lo dan por ganador extraoficialmente, que luchará contra "el poder corrupto de los medios de comunicación".
"Como de costumbre derrotamos no sólo a los rivales sino a una prensa comprometida con sectores políticos y económicos del país", dijo Correa durante un discurso ante una multuitud.
En este sentido, los calificó como un poder "corrupto al cual tenemos que enfrentar", por ello insistió en que "hoy mas que nunca mi compromiso de no claudicar en enfrentar a esa prensa corrupta".
"Ya basta que estos señores se crean por encima del bien y del mal… para inventarse supuestos ataques a la libertad de expresión", dijo, al tiempo que se preguntó "¿Y quién defiende a los ciudadanos de los ataques de una prensa corrupta".
Resaltó que es una victoria inédita, "al vencer en una sola vuelta y obtener más votos que todos los rivales juntos".
El presidente Correa, dijo que "todos estaban contra el Gobierno, pero como ese Gobierno por primera vez representa verdaderamente a todo el pueblo, ese pueblo los ha vencido", en referencia a los otros siete candidatos a las elecciones que únicamente se dedicaron a luchar contra él, durante la campaña electoral.
En este sentido, señaló que fue una campaña desigual, no obstante, eso no incidió en el pueblo ecuatoriano, "porque la mejor propaganda ha sido esa obra en apenas poco más de dos años", tiempo que ha estado el mandatario en el Gobierno.
Correa ha prometido abrir un nuevo ciclo político-económico en la volátil nación andina con la implementación de una nueva Carta Magna de corte socialista, que lo convirtió desde el año pasado en el gobernante más poderoso en la historia reciente de Ecuador.
Pese a que sus adversarios lo acusan de ser un autócrata populista, la mayoría de la población aplaude su mano dura contra los inversionistas extranjeros, de los que ha obtenido más recursos con agresivas negociaciones de contratos que le han permitido financiar incrementos salariales, así como construir escuelas y hospitales.
Correa dejó de pagar el año pasado los tramos de la deuda externa que considera “ilegítimos”, y ha asegurado que se mantendrá firme con las trasnacionales y los “buitres de Wall Street”, a los que acusa de haber saqueado al país por décadas forzando la emigración de millones de sus compatriotas.
Su gobierno ya ha tenido que gastar la mitad de las reservas en apenas seis meses, el desempleo sube y la inflación aumenta, mientras el crecimiento es cada vez más lento y pone en jaque el gasto público e incluso la dolarización, que es respaldada por la mayoría de ecuatorianos.
Formado en Estados Unidos y Europa, asegura que lo peor de la crisis para el mayor exportador mundial de plátanos ya ha pasado, reiteró que mantendrá el dólar como moneda oficial pese a la merma de los ingresos y se mostró un poco más suave en sus palabras hacia los sectores empresariales que lo critican.



