Las “locomotoras del Desarrollo” es la expresión que el actual gobierno de Colombia encabezado por Juan Manuel Santos ha adoptado para denominar los enclaves económicos y productivos que, según ellos, jalonarán el desarrollo y el progreso del país. Sin embargo muchas organizaciones sociales, ambientales y políticas han hecho una fina lectura de lo que significan realmente las locomotoras, y cómo éstas golpean a las comunidades negras, indígenas y campesinas.
Recientemente se realizó en la ciudad de Cali el Simposio Internacional Minero Energético, espacio de discusión de los conflictos socioambientales generados por la industria extractiva.
Este espacio fue particularmente rico, pues los protagonistas fueron los líderes de las comunidades afectadas que se han organizado y que están proponiendo una forma propia de vivir su territorio.
Inicialmente Edward Mina miembro del Consejo Comunitario de La Toma, en el municipio de Suárez (Cauca), relata la historia de explotación que ha vivido la comunidad del norte del Cauca, a pocos minutos de la ciudad de Cali.
Esta explotación según cuenta Mina, ha pasado por los megaproyectos energéticos (como Salvajina), explotación forestal a cargo de Smurfit Kappa, explotación minera con Anglo Gold Ashanti y pretensiones sobre el agua por Aguas de Barcelona.
Estos procesos de explotación han estado acompañados por diversas formas de agresión como estafas,
detenciones arbitrarias, desapariciones, asesinatos selectivos y desplazamientos.
“Se ha hecho mucha resistencia con mucho sacrificio porque muchos de nuestros líderes han sido asesinados y a muchos de nosotros nos ha tocado desplazarnos”, dijo en relación a la explotación minera y a la hidroeléctrica La Salvajina, dentro de cuyo espejo de agua también se han hecho concesiones mineras.
Por su parte Manuel Riascos del Proceso de Comunidades Negras (PCN), representante del Consejo Comunitario del Dagua comenta sobre la actualidad y las pretensiones futuras de la extracción minera sobre el río Dagua.
Asegura Manuel que la grave situación ambiental y social que generó la “fiebre del oro” en Zaragoza se dio con un nivel de explotación mínimo, con respecto al potencial aurífero de la región.
De modo que de permitirse la explotación de todo este potencial y abriendo la puerta a la extracción de bienes de la naturaleza por el capital transnacional, advierte este líder, las consecuencias serían terribles para la región del Pacífico colombiano.
Resistencia a proyecto La Colosa en Colombia
Varias organizaciones y movimientos sociales colombianos alertan que grandes corporaciones de la industria extractiva están eliminando dirigentes sociales, desplazando comunidades y saqueando los bienes de la naturaleza en territorios ancestrales dedicados a la producción de alimentos, bajo el discurso del “desarrollo sostenible” o de la “minería amigable con el medio ambiente”. Es el caso por ejemplo de la gigante sudafricana Anglo Gold Ashanti.
El caso del proyecto La Colosa, propiedad de esa empresa, anunciado por el ex presidente Álvaro Uribe como la más grande mina a cielo abierto de América Latina, es hoy más que una amenaza para las comunidades campesinas y urbanas de la región en que está ubicado (localidad de Cajamarca, departamento de Tolima).
No obstante, la resistencia a La Colosa también es una realidad, como lo asegura a Radio Mundo Real el activista Javier Zambrano, del Comité de Defensa de la Vida del Tolima. Zambrano habló acerca de los riesgos sociales y ambientales de La Colosa, sobre el proceso de resistencia y las estrategias de juego sucio de Anglo Gold Ashanti y sus aliados. “Nos tocó dejar un momento el azadón y coger el internet, averiguar qué es minería, megaminería… qué es Anglo Gold Ashanti, y dar una pelea”, dijo el activista. En la entrevista Zambrano presentó también importantes denuncias acerca del comportamiento de funcionarios públicos en connivencia con los intereses de la multinacional y en contra de la organización social en defensa de la vida.
Finalmente, Zambrano invitó a acompañar la movilización por la vida y contra la megaminería en octubre en la ciudad de Ibagué, Tolima: “si nos toca movilizar a los 600 000 habitantes de Ibagué pues los movilizamos… a ganar y a transformar, porque ya nos cansamos de resistir”, sentenció.
Fuente: Mundo Real




