Ya en 2020, en pleno gobierno de Piñera, el periodista Joaquín González informaba que se ha visto a bandas de racistas y ultraderechistas armados de palos, fierros y piedras, actuando contra comuneros mapuche y desalojando municipalidades junto a contingentes de carabineros, volvió a aparecer un relato discursivo que da cuenta de las percepciones y conceptos que se tienen desde el gobierno, los medios de prensa conservadores y desde la derecha política.

(Jorge Molina Araneda – El Ciudadano) Chile – Los grupos violentistas de la ultraderecha, como el APRA y otros vinculados a empresarios agrícolas y a la Unión Demócrata Independiente (UDI), son “ciudadanos” que aplican la “autotutela”. Actúan con violencia, usan elementos contundentes y objetos con fines criminales y de agresión, violan el toque de queda, gritan “el que no salta es mapuche”, lanzan insultos racistas, se les filtran audios llenos de groserías instando al odio y la violencia, pero no son más que simples “ciudadanos” cometiendo la falta de la “autotutela”.

Esas son las definiciones que emanaron de los entonces habitantes de La Moneda, de aquellas autoridades del Ministerio del Interior y que se usaron en El Mercurio, La Tercera, Radio Agricultura y varios medios regionales. Es la fabricación de un relato discursivo que, en los hechos, tiende a desfigurar una realidad, a tergiversar la naturaleza de los hechos y de sus protagonistas, y a esconder las definiciones precisas sobre grupos que actuaron ilegal y violentamente.

El docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile Miguel Urrutia, señala que las nuevas organizaciones de talante fascista responden a la salida a la superficie de posiciones que han sido una constante en nuestro país que se remontan a finales del siglo XIX, pero que aprovechan la coyuntura como una oportunidad para actualizarse. Según él, además, la derecha tradicional con su visión conservadora, nacionalista, y su negativa a condenar la dictadura cívico-militar genera las condiciones para que estas expresiones surjan.

Una característica destacada por este académico es la apuesta de estos grupos por tener presencia entre sectores populares, a diferencia del nacionalismo tradicional de las Ligas Patrióticas o la Milicia Republicana de hace un siglo, que surgía de la oligarquía.

“Esta apuesta evidencia aún más la conexión con la derecha chilena, que ha tenido desde hace años un desplazamiento hacia el mundo popular aprovechando su experiencia católica y conservadora en la segunda mitad del siglo XX, con fenómenos como la UDI popular”, remarcó.

Asimismo, de acuerdo al historiador Sergio Grez, detrás de los diferentes grupos nazi-fascistas, a pesar de sus matices, existe una base doctrinaria compartida en su rechazo al liberalismo, a la democracia, al marxismo y a la noción de lucha de clases, en pos de una mítica unidad nacional.

“Un rasgo que identifica tanto a los grupos nacionalistas de los años ’20 y ’30 del siglo pasado y los actuales es su rechazo a los valores del liberalismo político y a la democracia, donde identifican el germen del debilitamiento nacional, sosteniendo en su reemplazo el principio jerárquico de la existencia, y una apelación a un pueblo mítico que resulta de una amalgama entre conceptos como patria, pueblo trabajador y nación”, aseguró.

Francisco «Pancho Malo» Muñoz Carrasco es el líder del denominado «Team Patriota», el grupo de sujetos que popularmente han devenido mediáticos a raíz de la aplicación de sus denominados “aprietes”. Este grupo, dentro de su actuar, ya encaró al reconocido propagador de fake news y presidente de la UDI, Javier Macaya. Además, durante la tarde del 25 de septiembre también amedrentó a la secretaria general del partido, María José Hoffmann y a su cónyuge Gonzalo Müller en las afueras del Teatro Municipal de Las Condes.

Cabe señalar que Hoffmann junto a Claudia Nogueira Fernández, fueron sorprendidas formando parte del grupo Orgullosas de ser blancas en Facebook. Este grupo se declaraba así mismo como no racista, buscando solamente el reconocimiento del legado genético caucásico sin dejar de respetar otras razas. Ambas negaron rotundamente su participación en aquel movimiento, aduciendo ser víctimas de un hacker, y anunciando interponer una denuncia en la Policía de Investigaciones de Chile para perseguir a los presuntos culpables. Lily Zúñiga, antigua jefa de prensa de la UDI, describió a Hoffmann como clasista y racista, además de involucrar a Hoffmann en un supuesto decomiso de drogas realizado por la PDI en un motel de la comuna de San Antonio junto al también diputado Víctor Torres durante 2009.

Mientras que Müller, se vio involucrado en el caso de la Corporación Cultural de Las Condes ya que recibía más de $6 millones mensuales, por concepto de asesorías. Esta situación levantó polvareda en la opinión pública, donde no fueron pocos los que recordaron la declaración de su señora en 2020, en la peor época de la crisis por la pandemia, cuando se opuso a un alza en el IFE de ese entonces, mucho menor a $100.000, diciendo que no le parecía que las personas “dependan del Estado”. En ese mismo 2020, incluso también el 2019, como reveló América Transparente, su esposo y panelista de programas políticos, recibía dineros estatales, en una polémica que se suma a la que protagonizó en el año 2015, cuando fue vinculado al Caso SQM, por la entrega de 18 boletas, que en total sumaban $125 millones.

No es la primera vez que el «Team Patriota» se ve envuelto en agresiones, puesto que, en julio de 2022, un grupo de sus adherentes protagonizó una embestida contra la senadora Fabiola Campillai.

Como si no fuese suficiente, Pancho Malo y su séquito concurrieron a protestar a las afueras de la sede del exCongreso Nacional en Santiago para realizar los denominados «aprietes» a distintas figuras políticas que participan de la organización del incipiente nuevo proceso Constituyente.

Nota completa: https://www.elciudadano.com/politica/el-team-patriota-y-la-ultraderecha-acolitos-de-la-violacion-a-los-derechos-humanos-la-intolerancia-y-la-segregacion-social/10/02/