La Justicia brasileña dispuso la suspensión del desalojo de la comunidad indígena de Pyelito Key/Mbarakay, en el pueblo de Iguatemi.
Los 170 indígenas de la comunidad guaraní-kaiowá del Estado de Mato Grosso del Sur podrá permanecer en las tierras ubicadas a casi 500 Km de la capital del Estado, que a mediados de octubre habían sido dispuestas para su desalojo. Tras esta decisión, el Gobierno Federal, simplificaría la demarcación de las tierras para la comunidad.
La anulación de la orden de desalojo fue dispuesta el miércoles por la noche en un encuentro  en el que participaron el Ministro brasileño de Justicia, José Eduardo Cardozo, y los líderes indígenas  en la Secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia de aquel país. Así bien, un juez federal decidió revocar la multa diaria de 500 reales contra la Fundación Nacional del Indio, debido al incumplimiento con el dictamen que disponía el desalojo de la comunidad aborigen.
La situación de ésta comunidad tomó relevancia internacional al conocerse las palabras del líder de la comunidad guarani-kaiowá de Pyelito Kue, Solano Lopes Pires, que afirmaba  ante la Agencia Internacional AFP: “Vamos a permanecer, si los pistoleros quieren atacarnos, moriremos en sus manos por nuestra tierra”. Concomitante con esto, una carta de esta comunidad en la que declaraban que estaban dispuestos a “una muerte colectiva” fue tomada como la advertencia de un suicidio en masa ante la situación de hacinamiento y marginación en reservas y aldeas que viven las comunidades originarias en territorio brasileño.
La comunidad guaraní-kaiowá es el segundo mayor grupo  de aborígenes de Brasil, con una población de 43,000 personas, sufren constantes agresiones por parte de los terratenientes y con una tasa de sucidios en crecimiento en los últimos tiempos.