Una investigación muestra que las defensoras y los defensores de los derechos humanos fueron víctimas de 1.171 casos de violencia en Brasil, incluidos homicidios, en los cuatro años del gobierno de Jair Bolsonaro (Partido Liberal) (2019-2022).

Según el estudio “Na Linha de Frente: violencia contra defensores e defensoras de dereitos humanos no Brasil” elaborado por las organizaciones Terra de Direitos y Justiça Global, entre 2019 y 2022, las luchas territoriales y ambientales fueron los principales motivos de las violencias. La Amazonía Legal fue la región del país donde se registró el mayor número de asesinatos y amenazas.

La subdirectora de Justiça Global, Daniele Duarte, destacó que Brasil “es un país altamente hostil para quienes defienden los derechos humanos”. En el caso de la Amazonía, destacó que la región tiene un gran grupo de defensores y está bajo la mirada de empresas y organizaciones criminales e ilegales.

“Es un espacio rico en biodiversidad, y también de alta impunidad en casos de violencia en ese territorio. Durante el período que enmarca la investigación, el período del gobierno del expresidente Bolsonaro, vimos un aumento en el interés de organizaciones y empresas por ese territorio, en áreas como la minería y la deforestación e incluso organizaciones criminales”, destacó.

Los defensores y las defensoras de los pueblos indígenas fueron el blanco de la mayoría de los casos. Fueron 346 episodios, incluidos 50 asesinatos y 172 amenazas en los últimos cuatro años, período en el que el gobierno entonces encabezado por Bolsonaro adoptó una política antiindígena que posibilitó incrementar la invasión y explotación de territorios tradicionales, la minería clandestina, la deforestación y el agronegocio.

Fuente: Felipe Mendes – Brasil de Fato