La mitad de los brasileños se opone a la realización de los Juegos Olímpicos de Río, que comienzan el 5 de agosto en un país sacudido por una aguda crisis económica y política, según reveló un sondeo de Datafolha, el cual agrega que 57 por ciento de los encuestados considera que la seguridad representará más una vergüenza que un motivo de admiración.

La justa se inicia dentro de 16 días en medio de crecientes preocupaciones por el alto costo de la misma, que será de 12 mil 300 millones de dólares.
El rechazo al certamen, que llega en un año plagado de convulsiones, se duplicó respecto de junio de 2013, cuando 25 por ciento de los consultados estaba en contra de la mayor cita deportiva del planeta, según la encuesta publicada ayer por el diario Folha de São Paulo.
En aquel momento, 38 por ciento opinaba que organizar los primeros juegos de Sudamérica traería más desventajas que beneficios a Brasil, porcentaje que se ha disparado a 63 por ciento. Hace tres años, 64 por ciento de los consultados se mostraba en favor de que el país organizara la justa, frente a 40 por ciento que aún considera que es buena idea.
Muchas cosas han cambiado desde aquella tarde triunfal de 2009 en Copenhague, cuando un Brasil imparable, y con el popular presidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) a la cabeza, conquistaba la sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
Hace tres años, 35 por ciento de los encuestados afirmaban estar muy atraídos por el evento; ahora sólo son 16 por ciento. Más abrupto ha sido el salto entre los que no tienen ningún interés en los juegos, que pasaron de 28 por ciento en 2013 a 51 por ciento actualmente.
La encuesta fue realizada los pasados días 14 y 15 de julio a 2792 personas de todo el país, con un margen de error de 2 por ciento.
Fuente: la Jornada